miércoles, 1 de agosto de 2012

Arte y Estética en la Cultura Contemporánea [Esquema y Video] - P. Javier Bocci

Arte y Estética en la Cultura Contemporánea [Esquema y Video]
Desarrollo del Arte, Inspiración y Decadencia
Pbro. Lic. Javier Bocci


El esquema general del tema estaría contenido sencillamente en los tres puntos siguientes:

1. Desarrollo del arte. Identidad trascendental de la verdad, belleza y bondad, en unidad plena.

El surgimiento u origen del arte, y su desarrollo, se producen en el deseo de expresar la realidad, desentrañar su verdad y descubrir por tanto la bondad obrando correctamente de acuerdo a lo que es el hombre, el mundo y la vida, y por supuesto su sentido más profundo que llamamos “Theos” y descubrimos lenta y esforzadamente como “algo en sí”, en realidad Alguien en sí, y finalmente, y sólo por la misericordiosa revelación de Él mismo, como Tres Alguien: Dios N. S.

El camino para lograrlo es una lenta abstracción que comienza por los arquetipos, proceso natural en toda la narrativa de la historia. Vimos cómo este proceso se repite en búsqueda del logos, con diversos métodos o lógicas, desde Homero y Hesíodo, pasando por los physicos y las “ideas platónicas” hasta Aristóteles y la “materia prima” de donde se “educen” las formas. Consiste en desarrollar caracteres o modelos que expresen la realidad, y poco a poco ir enriqueciéndolos. Esto ocurre desde la Sagrada Escritura, pasando por la literatura griega, que propone modelos como Edipo, Prometeo, Sísifo, el mismo Aquiles, Narciso, y tantísimos más, que desarrollados por numerosos autores van cobrando cada vez más claridad en lo que quieren transmitir, especialmente acerca del hombre, en un lenguaje que ha sido llamado “mitopoiético”.

Por eso los actores dramáticos griegos utilizan una máscara que expresa el personaje o “caracter” que representan. Esa máscara se denomina prosopon, y es tal la “personalidad” que manifiesta en su elaborado concepto, que será nada menos que el nombre que utilice la teología cristiana cuando deba desarrollar la doctrina de la Santísima Trinidad de “personas” divinas.

El recurso de las máscaras para evitar subjetividades o individualidades, se utiliza en el teatro durante muchos siglos, hasta los personajes de la Commedia del Arte (Arlequín, Pantalón, Colombina, Pierrot, Baroldo), cada uno representando una cualidad o carácter propio. Pero aún sin máscara, los prototipos, arquetipos o “actantes” se repiten necesariamente en toda la narrativa, porque son siempre las cualidades que importan, la verdad acerca del hombre. Como Segismundo y Hamlet, versiones cristianas de Edipo y Job; Don Juan, el Doctor Fausto o el Avaro en las literaturas clásicas; hasta el potentado (versión del Fausto moderno) en Giekko de Wall Street, Lewis de Pretty Woman o el rol de Danni De Vito en Other’s people money. E incluso “el muchachito”, “la chica” y “el villano” de las películas de nuestra infancia, con incontables actores y situaciones diversas que proponían en el fondo a los mismos personajes.

Así en el teatro, la literatura, la cinematografía misma, como también en la Sagrada Escritura, como vimos, la belleza, el pulchrum no solo está al servicio, sino que de hecho surge inmediatamente de la intención de expresar la verdad. “Trasciende” de la verdad.


2. Inspiración. Gracia actual invocada por la humilitas de buscar y respetar la verdad.

Es perdida en el hombre moderno por pervertir el espíritu a partir de la inteligencia (la verdad, el logos).

Todo esto básicamente lo hemos visto, pero el tercer punto, donde debíamos proponer la decadencia del arte moderno siguiendo un camino semejante, hubo que resumirlo en pocas ideas. Por eso sería útil quizás para alguno de los asistentes, resumir ese camino:


3. Decadencia. Disgregación progresiva de esa unidad trascendental, de la cual el arte pretende independizarse.

El primer paso lo constituye el arte gótico. El platonismo había regido la estética medieval, con una óptica mística (en el sentido que la aplicábamos el viernes en “La mística en Santo Tomás”) [nota del editor: esta conferencia del P. Bocci fue realizada en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, el viernes 6 de Julio del 2012], la cual al perseguir un mundo ideal ponía su visión en el mundo perfecto, Divino, en el Cielo donde Jesús está ya a la diestra del Padre. Por eso el arte medieval de occidente, prácticamente copia los íconos Bizantinos con su Cristo Pantócrator (nuestro Cristo Rey escatológico ya presente en el sacramento), y sus Vírgenes y santos gloriosos, y en la iluminación miniaturista de los códices litúrgicos y escriturarios, como viéramos. Frente a ello, el Aristotelismo da origen al gótico, “encarnando” el arte de manera semejante a como lo hacen las formas en la materia (que habíamos mencionado asimismo), y generando toda una estética y aún una espiritualidad de la Cruz, del crucificado, percibiendo en el Hombre Jesús y en sus sufrimientos el dolor asumido por el Dios Encarnado y venerándolo en Sí, y no ya en el modelo celestial perfecto y escatológico.

Por cierto que esto entraña una gran excelencia en la visión y espiritualidad de la humanidad de Cristo, sin lugar a dudas (desde San Francisco hasta Santa Teresa). Pero aún así, ello comienza el proceso de antropomorfización que tendrá una primera eclosión en el Renacimiento. De aquí la resistencia que se presenta en un primer momento al aristotelismo: Su lógica, que como hemos visto es racionalmente la más perfecta, sin embargo está mucho más limitada por el modo imperfecto de comprensión humana (siendo perfectamente humana, está plenamente ceñida a lo humano), por lo que vimos también que es descartada por la propia Inspiración bíblica, y aún en el lenguaje poético, que no sólo en San Juan de la Cruz sino aún en Santo Tomás, supera al racional cuando sus silogismos no alcanzan a expresar la realidad mística.

De la misma manera, habrá también enormes valores en el Renacimiento (cf Benedicto XVI acerca de Miguel Ángel y Veronese el 13/5/11), hasta cierto punto edad de oro del arte occidental, que sin embargo constituye un retorno a los modelos (arquetipos) mitológicos y a un humanismo neopagano que introduce por primera vez la belleza como valor en sí, y no como argumento y expresión de los misterios de los que redunda y emerge.

Con la Reforma y su tendencia iconoclasta, los temas secundarios pasan al protagonismo, desarrollándose la pintura paisajista, que antes daba escenografía a los grandes desarrollos de la Creación, Diluvio y Juicio final de el Bosco, por ejemplo. Los retratos que antes eran las imágenes de santos como desde Fra Angelico, Rafael, Botticelli hasta Caravaggio; y las naturalezas muertas que ornamentaban, por ejemplo, Emaus del mismo Caravaggio.

Con el Impresionismo y su paralelo musical del Romanticismo, el subjetivismo en la percepción del “momento” y su vivencia, todavía deja margen a magníficas intuiciones y correctas percepciones o “impresiones”, como la fineza espiritual de Monet o la riqueza de sentimientos profundos de los Momentos Musicales de Schubert o los Impromptus de Chopin. Pero el proceso será desgraciadamente inexorable, abierta la puerta al subjetivismo, la realidad no tendrá más derechos, y durará lo que la subjetividad arbitraria lo permita. Es la tragedia de la Iglesia al tener que advertir el peligro a hijos díscolos que desprecian su sabiduría providente hasta que es tarde, como sucediera dos siglos antes con el Caso Galileo: prever con visión más penetrante las consecuencias que no querían ver los ojos miopes de los entusiasmos modernistas.

A través del cubismo en pintura y del docetonalismo en la música, la inspiración será suplantada por la dureza artrítica del “programa” estructural, y lo que antes era la mediocridad de los talentos de un artista (bien expresado en Amadeus, a falta de otros valores), ahora será el proyecto de cualquier pretendido artista sin la más mínima capacidad.

La dictadura del individuo y de su “opinión” ajena a cualquier aceptación de una realidad que no maneje, domine y decida con su “libertad” (desarrollo paralelo al idealismo filosófico, por supuesto), desembocarán finalmente en “cualquier cosa”, incluso que el arte incluye la fealdad. Se muta el concepto mismo de arte, que ya no será la expresión de lo bello: ya no serán más las “bellas artes”. Ya no sólo no será arte lo bello, no es siquiera lo espiritual (cf. Napoleón, el caballo que pinta). Y negado el pulchrum y el bonum la plástica revolucionaria denigra el concepto de bien moral (lo que antes llamábamos “bueno”, es ahora la revolución, el cambio por sí mismo, no algún valor trascendente o más allá de la expresión sensible, un valor que se ella represente), se niega incluso la posibilidad del verum, llegando al relativismo absoluto que niega la posibilidad misma de afirmar algo con pretensión de validez fuera de quien la expresa.

Los arquetipos se degradan desde los modelos perfectos moldeados según el Logos humanado: los santos, hasta personajes heroicos, aristocráticos, singulares, y de allí hasta prototipos “plebeyos”. Así, por ejemplo, en el Verismo musical que está representado en la ópera por dos autores: Pietro Mascagni, cuya obra señera es Cavalleria Rusticana, que podemos traducir Honor entre Campesinos, o Villanos; y Ruggero Leoncavallo, autor de I Pagliacci. Curiosamente el payaso (pagliaccio) es el carácter de la Commedia del Arte (y su paralelo francés) que representa Pierrot, pero es protagonista cómico (uno de los Zani), carácter o prosopon de comedia que representaría Aristófanes y no Sófocles en Grecia. Aquí en cambio, es lanzado al protagonismo serio como héroe o arquetipo trágico de manera impropia según los cánones dramáticos.

Seguirán luego plebeyos ya sin tipicidad ni virtudes, y finalmente los antihéroes y todo aquello que no vale la pena ni mencionarse, mucho menos proponerse al espectador. Es el “verismo” de “lo que pasa”, los sucesos en continua decadencia puesto que ya no hay más modelos propuestos ni ejemplos a seguir; ya no hay más arquetipos. Y entonces, en lugar de ser el arte el modelo perfecto y verdadero y bueno, propuesto por aquellos que han sido dotados de inspiración a los hombres, para que éstos lleguen a ser mejores, para ser más cercanos al modelo perfecto, ahora en cambio lo que constituye el objeto del arte es la realidad falible y sin ejemplos ni modelos ni norte u horizonte propuesto, en continua competencia recíproca (entre la “realidad fáctica” y el “nuevo arte”) de degradación y perversión.

Así, por dar uno sólo de muchísimos ejemplos posibles, hace casi 40 años, cuando ese triste personaje polaco martilló intentando destruir la maravillosa Pietà de Miguel Ángel (acto que personas preclaras consideraron profético de lo que había de venir), una asociación europea de artistas de vanguardia lo propuso al premio mayor anual de arte moderno en Europa. Eso explica sin necesidad de palabras el arte al cual estamos hoy acostumbrados.

Sólo podemos concluir con los textos que hemos propuesto para ilustrar “la disgregación final del pulchrum”, recordando las palabras del profesor Rodolfo Papa que hace referencia al cuento de “El rey está desnudo” de Hans Christian Andersen: Se trata de un estafador que convence al rey de que si le da suficiente oro, telas magníficas y piedras preciosas le hará unas vestimentas tales como nunca engalanaron a rey alguno, y que además serán mágicas, de tal modo que no podrán ser vistas por los mentirosos. El rey accede y después de mucho tiempo de exigir cada vez más materiales preciosos el pícaro hace su presentación de numerosos caballetes vacíos pero en los que pondera las maravillas de supuestas galas. Nadie ve nada, pero nadie se atreve a decirlo creyendo que es por la propia culpa, y todos manifiestan admiración por las inexistentes ropas. Finalmente el rey se despoja y parodia vestirse, quedando en paños menores y saliendo para ser admirado de sus súbditos que también creen no ver nada por su mala conciencia y lo aclaman. Hasta que un niño inocente señala divertido hacia el monarca diciendo ¡El rey está desnudo!

Despojado de su fuente y de su inspiración, el arte moderno está impúdicamente desnudo, pero desgraciadamente quedan pocos inocentes que se atrevan a denunciarlo.







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