lunes, 21 de marzo de 2016

Carta sobre Pieper - Benedicto XVI

Carta sobre Pieper
Benedicto XVI


El Papa Alemán -ahora emérito- reveló en 2009, refiriéndose a Pieper, que tuvo “la dicha de gozar de la amistad personal del maestro… por la que sólo puedo sentir gratitud”. También dijo que la lectura de Pieper “siempre me ha enriquecido”.


[CP] En julio de 2009 Benedicto XVI envió al Arzobispo de Paderborn una carta felicitándolo por la creación de un “Centro de Estudios Josef Pieper” en Alemania, que depende de la Facultad de Teología de Paderborn y está vinculado a la Cátedra de Filosofía Sistemática. Además de referirse a su relación personal con el filósofo de Münster, el entonces Papa Benedicto XVI destaca la importancia de su obra y lo llama un “filósofo verdaderamente ejemplar y muy actual”. 

Lea a continuación la carta completa.


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Ciudad del Vaticano
4 de julio de 2009


Excelencia,
Estimado y querido Señor Arzobispo,

Con gran alegría he recibido la noticia de la creación de un Centro de Estudios Josef Pieper en la Facultad de Teología de Paderborn. Los escritos de Josef Pieper sobre las virtudes cardinales fueron una de mis primeras lecturas filosóficas, cuando comencé a estudiar en 1946. Han despertado en mí el gusto del pensamiento filosófico, la alegría de una búsqueda racional de respuestas a las grandes preguntas de nuestra vida. He aprendido también con ellos que los grandes pensadores de los tiempos pasados, mediante su lucha por la verdad, son completamente actuales y que la filosofía no envejece, cuando es honesta y humilde y se encuentra en el camino de la verdad.

A partir de entonces no me he perdido ningún libro de Pieper y su lectura siempre me ha enriquecido y refrescado. En mis años en Münster (1963-1966) tuve la dicha de gozar de la amistad personal del maestro, que me ha acompañado hasta su muerte, una amistad por la que sólo puedo sentir gratitud. Sé que hay voces hoy que dicen que Pieper no ha sido un filósofo en el sentido propio, sino más bien un escritor filosófico, que podía ofrecer a otros una primera introducción a la filosofía. Estoy convencido de que esa opinión es un gran error. Es verdad que Pieper no pretendía hacer filosofía de manera estrictamente «científica», en el sentido actual de una disciplina académica. En su gran contribución sobre la interpretación ha mostrado junto con C. S. Lewis que esa aplicada cientificidad puede volverse una especie de anestesia contra la pregunta por la verdad. La «cientificidad» obliga a conformarse con lo comprobable, pero por eso mismo restringe la mirada y excluye en la práctica la pregunta por la verdad, que no puede quedarse en algo meramente positivo y comprobable. Es cierto que Pieper sabía también escribir trabajos estrictamente científicos, como es fácil de ver en la reunión de su opera omnia. Pero permaneció inflexible en que la filosofía, más allá de todo preguntar por un aspecto de las cosas, es búsqueda de la totalidad, que no puede ser forzada para entrar en el canon metódico de las ciencias naturales, sino que exige una apertura y una amplitud de la razón que las excede. Josef Pieper es para mí, por eso mismo, un filósofo verdaderamente ejemplar y muy actual, porque no se dejó amilanar por lo grandioso de la pregunta ni por los peligros del camino, sino que insistió en que debe existir la búsqueda racional del todo, de la verdad misma, y que sólo eso es verdadera filosofía. Sabía que sólo podemos hacer frente a estas preguntas si escuchamos a los grandes de todos los tiempos y que la filosofía, por la magnitud de su tarea, debe estar siempre preparada para escuchar y meditar las respuestas que vienen de la fe y de su manera particular de oír. Que supo exponer sus preguntas y respuestas también con un lenguaje bello y comprensible, sin la rigidez de una fatigosa terminología, es para mí un signo más de que era un auténtico filósofo. Por todas estas razones Pieper es hoy actual e importante. Por eso deseo al nuevo Centro de Estudios la bendición para la tarea que se ha propuesto.

A usted, estimado y querido Señor Arzobispo, mis cordiales saludos y deseos de bendición.

En el Señor,
suyo
Benedicto XVI








1 comentario:

  1. La carta expresa muy bien lo que Joseph Ratzinger/Benedicto XVI apreciaba en Josef Pieper: llegar hasta la verdad de las cosas más allá de las teorías, una lectura existencial de los grandes autores del pasado y apertura de la razón a las tradiciones religiosas y morales,

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