Dietrich von Hildebrand, Filósofo Personalista Cristiano
Dr. Abelardo Pithod
Abelardo Pithod nos acerca, en este texto, una semblanza de la biografía y obra del filósofo personalista Dietrich von Hildebrand (1889-1977), discípulo de los fenomenólogos Husserl, Reinach y Scheler. En 1914 se convirtió al catolicismo, siendo su ideal permanente de vida una búsqueda profunda de la transformación de la humanidad para Cristo. La naturaleza y el valor del amor humano y religioso son dos de sus principales temas que resultan de una enorme actualidad ante los problemas contemporáneos.
Pithod es Doctor en Sociología por la Universidad de París-Sorbona, Master en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Cuyo. Investigador principal del Conicet, es Director del “Centro de Investigaciones Cuyo”. Autor de más de veinte libros y doscientos trabajos científicos, este artículo que reproducimos a continuación en nuestro Blog del Centro Pieper fue tomado de la Revista “Cultura Económica” de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), año 2008.
1. La Cultura Centroeuropea Germano-Latina
Dietrich von Hildebrand fue uno de los grandes cultores de la filosofía cristiana en el siglo XX. Hijo de padres alemanes, von Hildebrand nació en Florencia en 1889, donde creció y fue educado hasta su ingreso a la universidad alemana. […] Fueron, sin embargo, la lengua y la cultura italianas su cultura y su lengua maternas, de las que no se desprendería nunca, al punto de que sus últimas palabras fueron pronunciadas en esa lengua. Éstas, apenas un susurro, habrían sido, según cuenta su segunda esposa Alice: “yo solía ser un león; ahora no soy más que una pequeña cosa desamparada” y luego añadir: “ma sai, sai, la mia ánima è ancora un leone”. A lo largo de su probada vida demostró ser un león. Y por ello el título que su esposa puso a la biografía que escribió sobre su marido, “Alma de león” [1].
En base a apuntes autobiográficos de Hildebrand, Alice reconstruyó la historia de su vida hasta su traslado a Estados Unidos. Para los que hemos transitado los derroteros intelectuales de este filósofo, pero seguro que también para los que no lo han hecho, esta obra ha causado y causará una verdadera delectatio espiritual, de la que estamos tan ayunos en estos tiempos de indigencia. Asomarse a esta “alma de león” provoca aquellos efectos espirituales cuyo estudio fue central en la indagación hildebrandiana sobre el hombre.
La biógrafa nos cuenta, con ese don tan particular de las mujeres para el relato, su infancia y primera juventud en Florencia, sus años de formación universitaria en Alemania y Austria y sus primeras luchas, que terminarían haciendo de él un exiliado de Europa hasta la muerte.
