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sábado, 13 de febrero de 2021

No te Engañes, Tu Hijo No Necesita una Tableta - Catherine L’Ecuyer

No te Engañes, Tu Hijo No Necesita una Tableta
Catherine L’Ecuyer


La autora del libro "Educar en el Asombro" aborda en este artículo el tema del consumo tecnológico: útil en mentes preparadas para usarla, no en mentes inmaduras sin autocontrol.


La Asociación de Pediatría Canadiense ha publicado recientemente sus recomendaciones respecto al consumo de medios digitales en edades tempranas. Se parecen mucho a las recientes de la Academia Americana de Pediatría. Es lógico, ya que los estudios sobre los que se apoyan ambas organizaciones son los mismos.

Las recomendaciones se articulan alrededor de cuatro ideas claves:

1. Limitar el tiempo de medios digitales para los niños de menos de 5 años

2. Nada de consumo para los niños de menos de 2 años

3. Menos de una hora al día para los niños de entre 2 y 5 años

4. Nada de consumo una hora antes de ir a la cama

5. Nada de consumo pasivo de pantalla en los parvularios (o sea, nada de películas comerciales)

6. Concretar tiempos libres de pantalla durante las comidas y durante el tiempo de lectura

7. Atenuar los riesgos asociados con el consumo de medios digitales

8. Controlar el contenido y estar, en la medida de lo posible, con el niño mientras consume pantalla

9. Dar prioridad a contenidos educativos y adaptados a la edad de cada niño

martes, 25 de septiembre de 2018

Quiero ser Modernista Posverdadiano - Pedro Luis Llera

Quiero ser Modernista Posverdadiano
Pedro Luis Llera


“Ahora podemos escoger libremente nuestro propio personaje –afirma Llera en este lúcido artículo– y el decorado que más nos guste: sin imposiciones, sin mandamientos, sin dogmas ni verdades irrefutables”.


[Modo ironía “on”]

[InfoCatólica/CentroPieper] Está decidido: quiero ser modernista. Después de tantos años, por fin he descubierto mi verdadero camino. Ya está bien de verdades dogmáticas, propias de fanáticos integristas. Yo pertenezco a la «Era de la Posverdad», que es la palabra de moda: la palabra del año para el Diccionario Oxford (registraré el término «posverdadiano» en la Sociedad General de Autores). 

¿Que no habían oído hablar de esta palabra? ¿Que no la conocían? Están ustedes «out». No están en la onda (ni buena ni mala: si la tienen buena, mándenmela). Han quedado ustedes desfasados, anticuados, carrozas, carcas… Permítanme humildemente que les ilustre: la posverdad significa que los hechos objetivos importan un bledo; lo que cuenta es lo que cada uno sienta o crea.

La posverdad representa el triunfo final del subjetivismo absoluto sobre la verdad objetiva. La validez universal de la norma moral objetiva ha quedado definitivamente abrogada. Algo es bueno si yo opino y siento que es bueno; y es malo, si siento lo contrario.

lunes, 21 de marzo de 2016

Carta sobre Pieper - Benedicto XVI

Carta sobre Pieper
Benedicto XVI


El Papa Alemán -ahora emérito- reveló en 2009, refiriéndose a Pieper, que tuvo “la dicha de gozar de la amistad personal del maestro… por la que sólo puedo sentir gratitud”. También dijo que la lectura de Pieper “siempre me ha enriquecido”.


[CP] En julio de 2009 Benedicto XVI envió al Arzobispo de Paderborn una carta felicitándolo por la creación de un “Centro de Estudios Josef Pieper” en Alemania, que depende de la Facultad de Teología de Paderborn y está vinculado a la Cátedra de Filosofía Sistemática. Además de referirse a su relación personal con el filósofo de Münster, el entonces Papa Benedicto XVI destaca la importancia de su obra y lo llama un “filósofo verdaderamente ejemplar y muy actual”. 

Lea a continuación la carta completa.


*   *   *


Ciudad del Vaticano
4 de julio de 2009


Excelencia,
Estimado y querido Señor Arzobispo,

Con gran alegría he recibido la noticia de la creación de un Centro de Estudios Josef Pieper en la Facultad de Teología de Paderborn. Los escritos de Josef Pieper sobre las virtudes cardinales fueron una de mis primeras lecturas filosóficas, cuando comencé a estudiar en 1946. Han despertado en mí el gusto del pensamiento filosófico, la alegría de una búsqueda racional de respuestas a las grandes preguntas de nuestra vida. He aprendido también con ellos que los grandes pensadores de los tiempos pasados, mediante su lucha por la verdad, son completamente actuales y que la filosofía no envejece, cuando es honesta y humilde y se encuentra en el camino de la verdad.

martes, 29 de septiembre de 2015

Del Iluminismo hasta nuestros días - Ernesto Alonso

Del Iluminismo hasta nuestros días
Lic. Ernesto Alonso


El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del sexto y último Café Cultural del año, a realizarse el próximo viernes 02 de Octubre a partir de las 20hs en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av.Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Del Iluminismo hasta nuestros días”, a cargo del Lic. Ernesto Alonso, quien finaliza así el Curso “El Trigo y la Cizaña (cf. Mt 13, 24-30) – Un Sentido Teológico de la Historia” que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la Verdad”.

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 155-03-4406 o escribir al siguiente correo electrónico: centropieper@gmail.com

sábado, 4 de agosto de 2012

Comunicación Social y Relaciones Interpersonales - Ernesto Alonso

Comunicación Social y Relaciones Interpersonales
en la Aldea Global
Lic. Ernesto Alonso


Material de Lectura para la Quinta Clase Magistral del Curso "Cultura y Contracultura en Nuestro Tiempo"


Los medios tradicionales de comunicación social y, últimamente, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han transformado el entorno en el que el hombre vive y se relaciona. “Ecosfera mediática” es la expresión que utilizan algunos para indicar la inevitable y penetrante significación que han venido teniendo los medios en la creación de la cultura humana de los últimos decenios.

Uno de los resultados más llamativos y vigorosos de esta nueva cultura es el fenómeno de la “mediatización de la realidad”. Vivimos e interpretamos la realidad a través de las “mediaciones”, textuales e icónicas, que nos ofrecen los medios de comunicación. Pareciera que los medios de comunicación no son sólo “ventanas” a través de las cuales percibimos la realidad tal cual esta es; tampoco son sólo “espejos” que reflejan lo que las cosas y las personas son. En muchos casos, los medios ofrecen “versiones” interesadas de la realidad; extraña combinación de rutinas profesionales, ideología, poder y otros intereses.

Los mismos medios debaten la importante cuestión de su propia misión: ¿“representan” la realidad o la “construyen”? Este dilema que afrontan los medios, tanto en su aspecto profesional como en su profunda dimensión ética, afecta directamente el ámbito de las relaciones interpersonales. El hombre, como “objeto de información” se ha convertido en un sujeto “plástico” y “maleable”, sin historia, sin identidad y sin proyecto. “Informado” y “consumidor”. Este pareciera ser el tipo humano producido e idealizado por los medios.

domingo, 1 de julio de 2012

“Examen Crítico del Liberalismo como Concepción del Mundo” de Alberto Caturelli - Gerardo Medina

“Examen Crítico del Liberalismo como Concepción del Mundo” de Alberto Caturelli
Lic. Gerardo Medina


Estimados:

Los invitamos a participar del cuarto Studium –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo martes 3 de Julio a partir de las 18.30 hs. en la Sala “Santo Tomás” del Centro Educativo FASTA, sito en Gascón 3145, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Examen Crítico del Liberalismo como Concepción del Mundo” de Alberto Caturelli, libro que será presentado por el Lic. Gerardo Medina, continuando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

Sinopsis del Libro. Este libro de Alberto Caturelli no es un ensayo histórico aunque lo suponga conocido, sino un estudio teórico-crítico de la concepción liberal de la realidad y del hombre que ha impregnado el mundo en los últimos tres siglos.

Como lo muestra el autor, el liberalismo no es sólo un sistema político, una economía o una filosofía de la historia, sino una concepción totalizadora de lo real caracterizada por la autosuficiencia del hombre y de su mundo.

viernes, 25 de febrero de 2011

La “Justicia” en Josef Pieper

La “Justicia” en Josef Pieper
Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores


Estimados:

Los invitamos a participar del segundo Studium –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo martes 1 de Marzo a partir de las 18.30 hs. en el Centro Educativo FASTA, sito en Gascón 3145, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “La virtud de la Justicia según Josef Pieper”, continuando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

lunes, 31 de enero de 2011

La “Prudencia” en Josef Pieper

La “Prudencia” en Josef Pieper
Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores


Estimados:

Los invitamos a participar del primer Studium –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo martes 1 de Febrero a partir de las 18.30 hs. en el Centro Educativo FASTA, sito en Gascón 3145, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “La virtud de la Prudencia según Josef Pieper”, iniciando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

viernes, 28 de enero de 2011

Prudencia - Josef Pieper

Prudencia
Josef Pieper


«Si tu ojo es sencillo, tu cuerpo entero se inundará de luz» (Mt 6, 22)


I. La primera de las Virtudes Cardinales


La prudencia, «madre» de las virtudes morales

De entre los diferentes principios que informan la doctrina clásico-cristiana de la vida, ninguno producirá tan viva extrañeza al hombre de nuestros días, sin excluir al cristiano, como éste que enunciamos a continuación: que la virtud de la prudencia es la «madre» y el fundamento de las restantes virtudes cardinales: justicia, fortaleza y templanza; que, en consecuencia, sólo aquel que es prudente puede ser, por añadidura, justo, fuerte y templado; y que, si el hombre bueno es tal, lo es merced a su prudencia.

La extrañeza nos sobrecogería más hondamente aún si percibiéramos el grave rigor con que ese principio está mentado. Pero la rutina nos ha ido habituando a no ver más que una alegoría en cualquier especie de orden jerárquico de magnitudes espirituales y morales, máxime si se trata de virtudes; en cualquier caso, algo que en el fondo es inútil. Poco nos importa saber cuál de las cuatro virtudes cardinales haya de ser la que resulte merecedora del «primer premio» en este certamen de jerarquía que los teólogos «escolásticos» tuvieron a bien organizar.

Pero es el caso que en la citada primacía de la prudencia sobre las restantes virtudes descansa nada más y nada menos que la integridad de orden y estructura de la imagen cristiano-occidental del hombre. El principio de la primacía de la prudencia refleja, mejor quizá que ningún otro postulado ético, la armazón interna de la metafísica cristiano-occidental, globalmente considerada; a saber: que el ser es antes que la verdad y la verdad antes que el bien. Y, por si esto fuera poco, en él se nos devuelve, como en un bruñido espejo, un postrer destello del misterio que guarda el puesto más central de la teología cristiana: el que nos dice que el Padre es el origen creador del Verbo Eterno, y que el Espíritu Santo procede del Padre y del Verbo.

sábado, 22 de enero de 2011

Las Virtudes Fundamentales: Introducción - Josef Pieper

Las Virtudes Fundamentales: Introducción
Josef Pieper


A continuación reproducimos la introducción al libro “Las Virtudes Fundamentales” de Josef Pieper


Introducción
La Imagen Cristiana del Hombre


La imagen del hombre en general

La segunda parte de la Summa theologica del Doctor Común de la Iglesia, que se refiere a la Teología moral, comienza con esta frase: «Puesto que el hombre fue creado a semejanza de Dios, después de tratar de El, modelo originario, nos queda por hablar de su imagen, el hombre». Sucede con esta frase lo que con tantas otras de Santo Tomás: la evidencia con que la expresa, sin darle gran relieve, oculta fácilmente el hecho de que su contenido no es de ningún modo evidente. Esta primera proposición de la Teología moral refleja un hecho del que los cristianos de hoy casi han perdido la conciencia: que la moral es, sobre todo y ante todo, doctrina sobre el hombre; que tiene que hacer resaltar la idea del hombre y que, por tanto, la moral cristiana tiene que tratar de la imagen verdadera del mismo hombre. Esta realidad era algo muy natural para la cristiandad de la Alta Edad Media. De esta concepción básica, cuya evidencia ya se había puesto en duda, como indica su formulación polémica, nació, dos siglos después de Santo Tomás de Aquino, la frase de Eckhart: “Las personas no deben pensar tanto lo que han de hacer como lo que deben ser”. Sin embargo, la moral, y sobre todo su enseñanza, perdieron después, en gran parte, estas perspectivas por causas difíciles de comprender y aquilatar, hasta tal punto que incluso aquellos textos de Teología moral que pretendían estar expresamente escritos según el espíritu de Santo Tomás diferían de él en este punto capital. Esto explica algunas causas del porqué al cristiano medio de hoy apenas se le ocurre pensar que en moral pueda conocerse algo sobre el verdadero ser del hombre, sobre la idea del hombre. Al contrario, asociamos el concepto de moral la idea de una doctrina del hacer y, sobre todo, del no-hacer, del poder y no-poder, de lo mandado y lo prohibido. La primera doctrina teológico-moral del Doctor Común es ésta: «La moral trata de la idea verdadera del hombre». Naturalmente que también ha de tratar del hacer, de obligaciones, mandamientos y pecados; pero su objeto primordial, en que se basa todo lo demás, es el verdadero ser del hombre, la idea del hombre bueno.


La Imagen Cristiana del Hombre y la Moral en Santo Tomás de Aquino

La respuesta a la cuestión de la imagen auténtica del hombre cristiano puede concretarse en una frase; más aún: en una palabra: Cristo. El cristiano debe ser «otro Cristo»; debe ser perfecto como lo es el Padre; pero este concepto de perfección cristiana es infinitamente amplio, y por eso mismo es difícil de aclarar: requiere, por tanto, la concreción y exige una interpretación. Sin tal interpretación, que se apoye en la esencia empírica del hombre y en la realidad, estaría expuesto continuamente al abuso y al error por una sobresaturación contraria a su esencia. No es posible pasar, sin más ni más, de la situación concretísima del hacer al último y más alto ideal de la perfección. Precisamente a estas palabras de la Escritura: «Sed perfectos como vuestro Padre que está en los Cielos», a esta formulación de la imagen ideal del cristiano ha preferido el cuarto Concilio de Letrán su célebre tesis de la analogia entis: «Inter Creatorem et creaturam non potest tanta similitudo notari, quin inter eos maior sit dissimilitudo notanda». (No se puede señalar entre Creador y criatura una semejanza tan grande, que impida observar entre ellos una desemejanza mucho mayor). Esta frase se opone a la idea de un «endiosamiento» demasiado inmediato del hombre. El hombre, así como el perfecto cristiano, permanece criatura, esto es, ser finito aun en la vida eterna. Existe, ciertamente, más de una posibilidad legítima de interpretar esta idea verdadera del cristiano no sólo histórica, sino también teóricamente. Así existirá una forma occidental y otra oriental de interpretar esta idea cristiana del hombre. Santo Tomás de Aquino, el gran maestro de la cristiandad occidental, expreso la idea cristiana del hombre en siete tesis que cabe formular de la siguiente forma:

Primero. El cristiano es un hombre que, por la fe, llega al conocimiento de la realidad del Dios uno y trino.

Segundo. El cristiano anhela —en la esperanza— la plenitud definitiva de su ser en la vida eterna.

Tercero. El cristiano se orienta —en la virtud teologal de la caridad—hacia Dios y su prójimo con una aceptación que sobrepasa toda fuerza de amor natural.

Cuarto. El cristiano es prudente, es decir, no deja enturbiar su visión de la realidad por el sí o el no de la voluntad, sino que hace depender el sí o el no de ésta de la verdad de las cosas.

Quinto. El cristiano es justo, es decir, puede vivir en la verdad con el prójimo; se sabe miembro entre miembros en la Iglesia, en el Pueblo y en toda Comunidad.

Sexto. El cristiano es fuerte, es decir, está dispuesto a sacrificarse y, si es preciso, aceptar la muerte por la implantación de la justicia.

Séptimo. El cristiano es comedido, es decir, no permite que su ambición y afán de placer llegue a obrar desordenadamente y antinaturalmente.

martes, 18 de enero de 2011

«Experiencia» - Josef Pieper

«Experiencia»
Josef Pieper


La frase relativamente agresiva (y de seguro formulada con esa intención) «no hay otro camino que el de la experiencia para conocer íntimamente las cosas» puede entenderse en un sentido por completo aceptable. En todo caso, no tiene objeto ni merece la pena obstinarse en defender el carácter «filosófico» de las múltiples formas ensayísticas o sistematizadoras de un pensamiento meramente especulativo-constructivo.

Por otra parte, es un error mucho más frecuente de lo que se cree el considerar esa frase acerca de la experiencia como frase experimental, o sea nacida a su vez de la experiencia. Esto aparece claro en seguida, si no a primera vista. Quien la sostiene como verdad admite por ello mismo que nuestras convicciones básicas se apoyan necesariamente -y con entera legitimidad- en algo más que la experiencia, aunque también, por supuesto, en esta última.

¿Qué significa «experiencia»? Me atrevo a sugerir la siguiente respuesta provisional: Experiencia es conocimiento en razón de un contacto directo con la realidad. Este contacto se da -casi nadie lo pone ya en duda- no sólo (aunque sí principalmente) en la percepción sensorial, donde, como se dice en el primer párrafo de la Crítica de la razón pura, los objetos realmente «tocan nuestros sentidos». En efecto, «experimentamos» algo no sólo cuando nuestra mano palpa lo tangible o nuestros ojos ven lo manifiesto. Todo el hombre corporal es el reflector infinitamente diferenciado y sensible de ese contacto con la realidad y, como tal, un único órgano de posible experiencia.

martes, 9 de febrero de 2010

Comunicación de la Realidad - Josef Pieper

Comunicación de la Realidad
Josef Pieper


Según los datos de la teología, la substancia dogmática de la fe cristiana puede compendiarse en dos palabras: «Trinidad» y «Encarnación». Es el «Doctor Común» de la cristiandad quien dice que todo el contenido del dogma cristiano se reduce a la doctrina del Dios Uno en tres Personas y a la participación del hombre en la vida divina, participación ejemplarmente realizada en Cristo.

Ahora bien, se da el caso de que la realidad enunciada en ese contenido de la revelación -en el fondo indiviso- se identifica con el acto mismo de enunciarla y con la persona del enunciante. Tal cosa apenas es posible en el mundo; y decimos «apenas» pensando en la excepción probablemente única de un ser humano que, dirigiéndose a otro, le declara: «Te amo». Tampoco el sentido principal de esta declaración es poner en conocimiento de otra persona un hecho objetivo, separable del declarante; trátase más bien de un auto-testimonio, y lo así testimoniado se realiza precisa y singularmente en el acto expreso de testimoniarlo. De ahí que el interlocutor, por su parte, sea incapaz de descubrir la inclinación amorosa de su congénere de otro modo que asumiendo lo que oye de sus labios. Cierto que ese amor puede también «acontecerle» sin más, como a un niño pequeño, pero sólo «se entera» de él, lo experimenta, por cuanto lo aprehende y lo «cree» al serle atestiguado en forma verbal; sólo así lo recibe y se le hace presente de veras.

viernes, 29 de enero de 2010

«Obrar la Verdad» - Josef Pieper

«Obrar la Verdad»
Josef Pieper


La prudencia, como base formal y «madre» de todas las virtudes humanas, es el troquel delicado pero firme de nuestro espíritu, que moldea el conocimiento de la realidad transformándola en ejecución del bien. Encierra en sí la humildad del escuchar silencioso, es decir imparcial, la íntima fidelidad de la memoria, el arte de dejarse informar de algo, la serenidad ante lo inesperado. La prudencia es gravedad pausada y, por decirlo así, filtro de la reflexión, a la par que audacia frente a lo definitivo del decidir. Denota nitidez, rectitud, apertura, imparcialidad de ánimo por encima de todos los enredos y utilitarismos únicamente «tácticos».

La prudencia es, como escribe Paul Claudel, la «sabia proa» de nuestra idiosincracia orientada a la perfección en la diversidad de lo finito.

En la virtud de la prudencia se cierra y sujeta el anillo de la vida activa de modo perfecto: al captar la realidad, el hombre interviene en ella, realizándose al propio tiempo a sí mismo en lo decidido y hecho. La hondura de todo esto se revela en una sentencia aparentemente extraña de Tomás de Aquino, según la cual la prudencia, virtud soberana del «gobierno» de la vida, consuma la dicha suprema del hacer.

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