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viernes, 28 de enero de 2022

La Doctrina Tomista sobre el Alma en relación con los Problemas y Valores de nuestro tiempo - San Juan Pablo II

La Doctrina Tomista sobre el Alma
en relación con los Problemas y Valores de nuestro tiempo
San Juan Pablo II


Discurso del Papa Juan Pablo II a los participantes en el Congreso Internacional de la Sociedad “Santo Tomás de Aquino”.


La causa del hombre

Venerados y queridos hermanos:

1. Estoy muy contento de encontrarme con vosotros, miembros de la Sociedad “Santo Tomás de Aquino”, y con todos vosotros, participantes en este Congreso internacional, organizado por dicha Sociedad, para profundizar en la doctrina tomista sobre el alma, en relación con los problemas y con los valores de nuestro tiempo.

No puedo dejar de expresar mi complacencia por esta iniciativa, que ciertamente aportará una considerable contribución a la causa del hombre y al servicio de la Iglesia. Aprecio especialmente el intento general de vuestra Sociedad de promover e incrementar el estudio del Doctor Angélico, que en el campo de la teología sistemática y especulativa siempre ha sido objeto, por parte del Magisterio de la Iglesia, de especiales alabanzas y exhortaciones, hasta las tan conocidas indicaciones del último Concilio en el campo específico de la formación sacerdotal (Optatam totius, 16).

He tenido la alegría de pertenecer a vuestra Sociedad desde su fundación, determinada en el Congreso tomista de 1974, en el cual tomé parte.

viernes, 3 de noviembre de 2017

El Que Llora [Sobre Léon Bloy] - Juan Manuel De Prada

El Que Llora
[Sobre Léon Bloy]
Juan Manuel De Prada


“Intransigente, desmesurado y virulento, Léon Bloy es quizá el más maldito de todos los escritores” afirma De Prada en este artículo escrito originalmente para el Diario ABC y que hoy reproducimos en el Blog del Centro Pieper al cumplirse 100 años de la muerte del destacado escritor católico francés, “peregrino de lo absoluto” como se llamó a sí mismo. “Sólo hay una tristeza, y es la de no ser santos” decía. Pedimos una oración por su alma.


Afirmaba Léon Bloy (1846-1917) que, cada vez que quería saber las últimas noticias, leía el «Apocalipsis»; por lo que no debe extrañarnos que, en un mundo donde nadie lee el «Apocalipsis», Bloy sea el escritor maldito por excelencia. Y es que Bloy, en verdad, es uno de los escritores más intransigentes, virulentos y desaforados que uno imaginarse pueda; y, por ello mismo, uno de los más apasionantes, cuya escritura nos zarandea sin remilgos con la fuerza brutal de su imaginación paradójica, sus visiones paradisíacas e infernales, sus llantos jeremíacos, sus extemporáneas y violentas invectivas.

Hijo de un ingeniero librepensador y de una piadosísima madre de ascendencia española, Bloy fue en su juventud un furibundo ateo: «Hubo un momento –confiesa– en el cual el odio por Jesús y por su Iglesia fue el único pensamiento de mi intelecto, el único sentimiento de mi corazón». A los 23 años se muda a París, donde trabará amistad con Huysmans y Barbey d’Aurevilly, que lo empujan a la fe.


Sin miramientos

Por supuesto, a su temperamento desmesurado no le bastará con ser un católico modosito: se enamora de Anne-Marie Poullet, una prostituta a la que, después de redimir de su oficio, convertirá al catolicismo; pero Anne-Marie acabará enloqueciendo, entre visiones místicas y apocalípticas. Para salvarse de la quiebra moral, Bloy publica en 1887 su primera novela, «Los desesperados», que le granjeará las ojerizas de todos los plumíferos de la época, a los que despelleja sin miramientos. En 1889 se casa con una danesa protestante a la que –¡por supuesto!– también convierte al catolicismo; y desde entonces nunca dejará de publicar con regularidad libros de títulos muy expresivos de su temperamento: «Cuentos descorteses», «La mujer pobre», «La que llora», «La sangre del pobre», «Exégesis de lugares comunes», «El peregrino de lo absoluto» o «En el umbral del Apocalipsis». Sin olvidarnos, por supuesto, de la que tal vez sea su obra maestra, el «Diario» que anualmente entregaba a la imprenta.

lunes, 13 de febrero de 2017

Presentación del Libro “¿Qué es la Psicología?” de Caponnetto - Abud - Alonso [Video] - Andrea Piscicelli / Ernesto Alonso / Mario Caponnetto

Presentación del Libro “¿Qué es la Psicología?” de Caponnetto - Abud - Alonso
[Video]
Lic. Andrea Piscicelli / Lic. Ernesto Alonso / Dr. Mario Caponnetto


[CP] Con una sala colmada de asistentes, la presentación del libro "¿Qué es la Psicología? Acerca del Estatuto Epistemológico de la Psicología", escrito en colaboración por Mario Caponnetto, Jordán Abud y Ernesto Alonso, estuvo a cargo de la Lic. Andrea Piscicelli, el Lic. Ernesto Alonso y el Dr. Mario Caponnetto.

Organizada por el Centro de Humanidades Josef Pieper de Mar del Plata, dicha presentación se realizó el martes 27 de septiembre del 2016 y contó con el auspicio de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad FASTA.

A continuación puede acceder al video de este encuentro.

sábado, 1 de agosto de 2015

“El Amor Humano” de Gustave Thibon - Carlos Rey

“El Amor Humano” 
de Gustave Thibon
Prof. Carlos Rey


Estimados:

Los invitamos a participar del cuarto Studium 2015 –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo Lunes 3 de Agosto a partir de las 19.30 hs. en el Centro Educativo FASTA, sito en Gascón 3145, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “«El Amor Humano» de Gustave Thibon”, que será presentado por el Prof. Carlos Rey, continuando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

La participación en este “Studium” del Centro Pieper es libre y gratuito.

jueves, 10 de octubre de 2013

«Psicología y Fe» - X Jornadas de Psicología Cristiana

«Psicología y Fe»
X Jornadas de Psicología Cristiana


El próximo Jueves 17 y viernes 18 de octubre del 2013, en el horario de 15 a 21 horas, se desarrollarán las X Jornadas de Psicología Cristiana en la Universidad Católica Argentina (UCA) Santa María de los Buenos Aires, Auditorio Monseñor Derisi, sito en Alicia M. de Justo 1400, Buenos Aires - Argentina.

Esta Décima edición, que trata sobre «Psicología y Fe», contará con las siguientes Ponencias:

+ La fe y la psicología
Pbro. Dr. Ignacio Andereggen  

+ La estructura del alma humana y la fe 
Dra. Mariana De Ruschi  

+ La terapéutica de la fe 
Dra. Zelmira Seligmann  


lunes, 31 de enero de 2011

La “Prudencia” en Josef Pieper

La “Prudencia” en Josef Pieper
Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores


Estimados:

Los invitamos a participar del primer Studium –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo martes 1 de Febrero a partir de las 18.30 hs. en el Centro Educativo FASTA, sito en Gascón 3145, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “La virtud de la Prudencia según Josef Pieper”, iniciando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

viernes, 9 de octubre de 2009

Blas Pascal - Etienne Gilson y Thomas Langan

Blas Pascal
Etienne Gilson - Thomas Langan


Material de Lectura para la Octava Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


En el propio país de Pascal, los profesores de filosofía suelen comenzar sus conferencias sobre él citando una célebre página de El genio del cristianismo, de Chateaubriand, que dice así:

“Hubo un hombre que, a los doce años, con líneas y círculos, creó las matemáticas; que, a los dieciséis, escribió sobre las cónicas el tratado más docto que se conoció desde la Antigüedad; que, a los diecinueve, redujo a mecanismos una ciencia totalmente existente en la inteligencia; que, a los veintitrés, demostró los fenómenos de la gravedad del aire y destruyó uno de los grandes errores de la antigua física; que, a la edad en que otros hombres apenas comienzan a despertarse, había recorrido todo el círculo de las ciencias humanas, había comprobado su futilidad y había vuelto los ojos hacia la religión; que, desde este momento hasta su muerte (a los 39 años) y siempre enfermo y dolorido, fue capaz de fijar el lenguaje hablado por Bossuet y por Racine, dejando el modelo del más perfecto ingenio y del más profundo razonamiento; que, para terminar, en los breves intervalos de sus dolores, resolvió, a modo de distracción, uno de los más difíciles problemas de geometría, y fue grabando en el papel pensamientos que tienen más sabor a Dios que a hombre. Este asombroso genio se llamó Blas Pascal”.


El Método de la Geometría

Tanto para Pascal como para Descartes, el verdadero método en todos los dominios del conocimiento natural era la matemática, y para ambos “matemática” equivalía a geometría; sólo que esta significaba para Descartes su propia Geometría, la de 1637, mientras que Pascal veía tal ciencia representada por su Ensayo sobre las cónicas, que publicó en 1640, en forma de simple pliego, cuando sólo tenía 16 años. Se han perdido otros trabajos matemáticos suyos de la misma época; y sólo los conocemos por cierto resumen que de ellos hizo Leibnitz con la intención declarada de “encontrar un método contra otro método: pura geometría contra álgebra pura”. Es que Leibnitz, para enfrentar aquella geometría algebraica de Descartes, que usaba a las matemáticas como una especie de llave maestra para resolver todos los problemas, quería oponerle la nueva matemática pascaliana, instrumento recién inventado en cada caso por la mente del investigador para resolver cada problema en particular. Descartes andaba detrás de una ciencia especulativa de la Naturaleza, una física teórica como la de sus Principios de Filosofía; Pascal, en cambio, deseaba pensar matemáticamente, sin tener que experimentar con la realidad física.

sábado, 25 de julio de 2009

Textos Escogidos - René Descartes


Textos Escogidos
René Descartes
(1596-1650)


Material de Lectura para la Quinta Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


III. La duda
[Los principios de la filosofía I]

1. Que para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas, una vez en la vida.
Como hemos sido niños antes de ser hombres, y hemos juzgado unas veces bien y otras mal de las cosas presentadas a nuestros sentidos, cuando no teníamos todavía el completo uso de nuestra razón, muchos juicios precipitados nos impiden llegar al conocimiento de la verdad, y nos previenen de tal suerte que no parece que podamos librarnos de ellos, si no nos decidimos a dudar, una vez en nuestra vida, de todas las cosas que encontremos la menor sospecha de incertidumbre.

2. Que es útil también considerar como falsas todas las cosas dudosas.
Será también muy útil que rechacemos como falsas todas aquellas cosas en que podamos concebir la menor duda, a fin de que, si descubrimos algunas que, a pesar de esta precaución, nos parecen manifiestamente verdaderas, reconozcamos que son también ciertas y las más fáciles de conocer que es posible.

3. Que no debemos servirnos de esta duda en la conducta de nuestras acciones.
Sin embargo, hay que observar que sólo hemos de servirnos de un modo de duda tan general, cuando nos aplicamos a la contemplación de la verdad. Pues es cierto que, en lo que se refiere a la conducta de nuestra vida, estamos obligados, muy frecuentemente a seguir opiniones solamente verosímiles, porque las ocasiones de obrar se nos pasarían casi siempre antes de que pudiésemos librarnos de todas nuestras dudas, y cuando se encuentran muchas opiniones tales sobre un mismo asunto, aunque tal vez no percibamos más verosimilitud en unas que en otras, si la acción no permite la demora, la razón quiere que elijamos una, y que después de haberla elegido la sigamos con constancia, como si la hubiésemos juzgado muy cierta.

martes, 14 de octubre de 2008

El Hombre, Confín entre lo Visible y lo Invisible - Mario Caponnetto

El Hombre, Confín entre lo Visible y lo Invisible
Dr. Mario Caponnetto


El puesto que el hombre ocupa en el concierto del universo ha sido motivo de particular preocupación en la filosofía moderna, fundamentalmente en la llamada antropología filosófica. Es bien sabido que -considerado el padre de esta antropología- dedicó al tema el último de sus libros: Die Stellung des Menschen im Kosmos, publicado en 1928 y traducido entre nosotros con el título de El puesto del hombre en el cosmos (1). La lectura de esta obra no está exenta de cierto desconsuelo. Max Scheler no sólo no da una respuesta convincente respecto de cuál sea ese puesto cósmico asignado al hombre sino que, por añadidura, desemboca en una suerte de panteísmo tan confuso como lamentable.

Sin embargo, no carece de interés preguntarse acerca del lugar de la creatura humana en el universo. Más aún, pensamos que el planteo de semejante cuestión y la respuesta que se logre formular encierran toda una toma de posición respecto de la naturaleza del hombre y de su fin último. Lo que equivale a decir el corazón de cualquier antropología. En lo que sigue vamos a procurar dar una respuesta, por lo demás breve, a la luz de la Sacra Doctrina de Tomás de Aquino.

Para Santo Tomás el alma humana es un principio no corpóreo. Basta para comprenderlo analizar, entre los varios textos que podrían citarse, el primer artículo de la quaestio 75 de la Pars prima de la Summa Theologiae. La argumentación sigue aquí, en líneas generales, la doctrina de Aristóteles. Se presupone que se entiende por alma el primer principio de vida en los seres que viven entre nosotros (primum principium vitae in his quae apud nos vivunt). De este modo llamamos "animados" a los vivientes e "inanimados" a los que carecen de vida. Ahora bien, ¿cómo se manifiesta la vida, cómo se nos hace posible conocerla? Sólo mediante las operaciones de esos seres que llamamos vivos; fundamentalmente dos: la de conocer y la de moverse. Los primeros filósofos, que no alcanzaron a elevarse más allá de la imaginación (antiqui philosophi, imaginationem trascendere non valentes) pensaban que el principio de estas operaciones era siempre un cuerpo, puesto que sostenían que sólo las cosas corpóreas son seres y todo lo que no es cuerpo no es ser. Por eso concluían que el alma es un cuerpo. Pero esta opinión es falsa por múltiples razones, aunque Santo Tomás va a emplear solamente una. En efecto, es evidente que no todo principio de operación vital es alma pues, en ese caso, habría que admitir que los ojos, en tanto son de algún modo el principio de la visión, son alma; y así de cualquier otro órgano. Pero lo que entendemos por alma es el primer principio de la vida y, en este sentido, ningún cuerpo, en cuanto tal, puede ser el primer principio de la vida pues de lo contrario habría que admitir que todo cuerpo es viviente o principio de la vida lo cual contradice la experiencia más elemental. Por consiguiente, que un cuerpo sea viviente -o incluso principio de la vida- le compete en tanto es "tal" cuerpo. Ahora bien, ser "tal" en acto lo recibe de un principio que es acto suyo. Luego el alma que es el principio de la vida de ciertos cuerpos no es un cuerpo sino acto de un cuerpo (2).

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