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sábado, 27 de abril de 2024

Ideas de un Sabio Contemporáneo - Ignacio Balcarce [Incluye 14 Videos de sus Clases en el Centro Pieper]

Ideas de un Sabio Contemporáneo
Ignacio Balcarce


Reproducimos a continuación, en nuestro Blog del Centro Pieper, este interesante artículo de Ignacio Balcarce –publicado originalmente en el Diario “La Prensa”– refiriéndose al destacado Profesor Claudio Mayeregger, Presidente de la Fundación Santa Ana, de la ciudad de La Plata, y Miembro de la Comisión Directiva del Centro Pieper, de Mar del Plata. Al final del texto, encontrarán una selección de 14 videos de algunas de sus clases en el Centro Pieper, donde combina magistralmente filosofía y verdades de fe.


[LaPrensa/CentroPieper] En tiempos de pensamiento débil, relativismo rampante, nihilismo rabioso y progresismo corruptor, encontrar palabras sólidamente ancladas en la verdad, esgrimidas con convicción y defendidas con valor y entusiasmo, es refrescante, provechoso y esclarecedor.

Ese modo de expresarse –que combina argumentos profundos y destreza pedagógica en amena claridad expositiva–, pertenece al profesor Claudio Mayeregger, voz sonora que se alza desde un barrio sencillo y discreto en la ciudad de La Plata. Voz que puede resultar escandalosa para un tiempo alérgico a la verdad y susceptible a los mensajes claros. Es una voz que puede herir la sensibilidad posmoderna y que suena desafiante para todos aquellos que se instalan cómodos en los mullidos esquemas y convencionalismos de lo políticamente correcto, pero creemos que merece ser oída.

No voy a abundar en elogios para no perturbar la modestia del Profesor. Pero para presentar su tarea no se puede omitir referencia a su erudición apabullante, su saber enciclopédico y la posesión de una genuina sabiduría, a la que ha consagrado su vida.

Es un políglota que domina muchas lenguas y disciplinas, su ciencia desborda todos los cauces y se dilata en las más variadas áreas, pero por resumir, podemos clasificarlo como teólogo, filósofo, historiador y docente, no porque lo acrediten títulos académicos –esos cartones que se cuelgan en la pared– sino por acopiar un profuso conocimiento –mayormente ganado de manera autodidacta– y una larga trayectoria laboral en distintas instituciones de enseñanza. Él se considera deudor y discípulo del gran teólogo platense Mons. Ruta, otro erudito de conocimiento oceánico.

lunes, 10 de octubre de 2022

Educación y Sabiduría en San Agustín de Hipona - Carlos Daniel Lasa

Educación y Sabiduría en San Agustín de Hipona
Dr. Carlos Daniel Lasa


Octava Conferencia del XVI Curso Anual 2022 titulado «Aproximación a los Padres de la Iglesia (y Escritores Eclesiásticos)».


[Centro Pieper] El Centro de Humanidades Josef Pieper de Mar del Plata (Argentina), tiene el agrado de invitarlos a participar de la transmisión de la Conferencia del Dr. Carlos Daniel Lasa titulada “Educación y Sabiduría en San Agustín de Hipona”

Se transmitirá en vivo el próximo Miércoles 12 de Octubre a partir de las 19:30hs de Argentina. 

Podrá ser vista gratuitamente por el Canal de YouTube del Centro Pieper en el siguiente enlace:


O a través de la pantalla que se encuentra a continuación:


(Después del estreno, podrá ver la Conferencia “a demanda”, cuando lo desee, en el mismo enlace)
¿Te las vas a perder?

martes, 10 de agosto de 2021

Gerardo Medina - Octavo Aniversario (10 de Agosto 2013 - 2021) - Mario Caponnetto

Gerardo Medina - Octavo Aniversario
Mario Caponnetto


10 de Agosto 2013 - 2021


Se cumplen hoy ocho años de la partida de nuestro entrañable amigo y maestro Gerardo Medina. Dios se lo llevó muy joven cuando esperábamos mucho de su magisterio y de su sabiduría. Pero, bien sabemos, el Señor ama las primicias.

Nos quedan su ejemplo de auténtico intelectual católico, el recuerdo de su amistad y de las horas pasadas juntos en el estudio y en la búsqueda de la Verdad, de esa Verdad que no muere y que, estoy seguro, ya ha de estar contemplando en la luz de la gloria.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Josef Pieper. A Veinte Años de su Muerte [Incluye Video] - Antonio Caponnetto

Josef Pieper
A Veinte Años de su Muerte
[Incluye Video]
Antonio Caponnetto


A continuación reproducimos esta poesía del Dr. Antonio Caponnetto en nuestro Blog del Centro Pieper a modo de sencillo Homenaje al insigne Filósofo de Münster (1904-1997), uno de los más importantes pensadores católicos del siglo XX.


“Ubi caritas gaudet, ibi est festivitas”
San Juan Crisóstomo


Dejo todo esta tarde de noviembre:
la comarca de Elde con mi infancia,
sus brezales al río, la constancia.
Me has pedido hasta el fin que labre y siembre.

Dejo el aula de Münster, sus ventanas
por las que el sol y el ocio discurrían,
tantas almas sapientes que veían
atentos los oídos como dianas.

Dejo libros antiguos siempre abiertos,
el sillón protegido por la albarda,
el jardín que fue el arte de Hildegarda,
ningún navío ya me ancla a estos puertos.

jueves, 27 de octubre de 2016

Jordán B. Genta, el Pedagogo del «O Juremos con Gloria Morir» [Incluye Video] - Mario Caponnetto

Jordán B. Genta, el Pedagogo del «O Juremos con Gloria Morir»
[Incluye Video]
Mario Caponnetto


Al cumplirse hoy, 27 de Octubre, 42 años del asesinato de Jordán Bruno Genta, reproducimos esta conferencia de Mario Caponnetto –con su permiso– para recordar la figura de tan grande Maestro y Mártir. Al final de este post, se puede ver el video “Jordán Bruno Genta, Testigo de la Verdad”.


1. Estimados amigos: muchas gracias por invitarme a formar parte del ciclo de conferencias del presente año [1] y a disertar acerca del querido y venerado maestro Jordán Bruno Genta precisamente cuando estamos próximos a conmemorar el cuadragésimo aniversario de su muerte mártir.
    
El título de esta disertación, un tanto curioso –Jordán Bruno Genta, el pedagogo del «O juremos con gloria morir»– se refiere a una feliz ocurrencia del Padre Castellani al dedicarle a Genta un ejemplar de su libro “Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas”, allá en los principios de los años cuarenta.
    
¿A qué se refería el Padre Castellani al adjudicarle a Genta semejante título? Sin duda a lo que constituye uno de los rasgos más salientes de la pedagogía de Genta: su constante preocupación por infundir en sus educandos, principalmente en los jóvenes, un sentido heroico de la vida llevado al extremo de ofrendarla, si fuera necesario, en pos de las grandes razones: Dios, la Patria, la Familia, el honor. Un sentido conformado según dos grandes virtudes: la sabiduría (virtud intelectual), tanto especulativa como práctica, que es la suma perfección de nuestra razón lo mismo en el orden del conocer que en el de obrar; y la fortaleza (virtud moral), temple del ánimo que modera la audacia y reprime el miedo, cuyo acto principal es el martirio y de la que depende, a modo de virtud anexa, la virtud de la magnanimidad cuya materia propia, como enseña Santo Tomás, es el honor, el magnus honor [2].

domingo, 2 de octubre de 2016

Comentario del Libro del Profeta Isaías - Prólogo y Collationes [Incluye Video] - Santo Tomás de Aquino

Comentario del Libro del Profeta Isaías
Prólogo y Collationes [Incluye Video]
Santo Tomás de Aquino


Texto leído en el Curso de “Introducción a la Vida y Obra de Santo Tomás de Aquino” dictado por el Dr. Mario Caponnetto en el “Curso Tomista 2016” del Centro Pieper de Mar del Plata. Es parte del “Documento de Trabajo” de la Segunda Clase.


Prólogo 

Escribe la visión y exponla sobre unas tablas, para que quien leyere lo haga de corrido; porque es todavía una visión lejana y aparecerá en el final. Habacuc II, 2, 3.


De estas palabras, tres cosas pueden deducirse acerca del Libro del Profeta Isaías, que tenemos entre manos, a saber, el autor, el modo y la materia.

Respecto del Autor, a su vez, se han de establecer tres cosas: el Autor mismo, el Ministro del Autor y el Oficio del Ministro o su don.

El Autor se muestra en la orden que es dada al que habla; y es por eso que antes dice (Habacuc II, 2): Me respondió el Señor y dijo: escribe la visión, etc. En efecto, el Autor de la Sagrada Escritura es el Espíritu Santo. También, más abajo, Isaías XLVIII, 15: Ahora, el Señor me envió; y en Pedro II, I, 21: pues ninguna profecía ha venido por voluntad humana, etc.; el Espíritu, en efecto, habla los misterios, como se dice en Corintios I, XIV, 2

El Ministro se muestra en el acto del que escribe pues dice: escribe. La lengua del profeta fue órgano del Espíritu Santo, como dice el Salmo 44, 2: Mi lengua es como ágil pluma de escribano; y en Corintios I, III, 4, 5: Pero, ¿quién es Apolo, quién Pablo? Ministros suyos a quienes creísteis.

El Oficio del Ministro se muestra en el privilegio de la visión: dice, en efecto, la visión. Pues el que hoy es llamado Profeta, antiguamente se llamaba vidente, como se dice en Samuel I, IX, 9; y en Números XII, 6: Si hubiere entre vosotros un profeta del Señor, me apareceré a él en visión o le hablaré en sueños. El Autor, por tanto, resulta evidente.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sobre el Dilema de una Filosofía no Cristiana - Josef Pieper

Sobre el Dilema de una Filosofía no Cristiana
Josef Pieper


Münster (Westfalia)


Sabido es que las discusiones sobre el carácter problemático y hasta contradictorio e ilógico, del concepto de una “filosofía cristiana” están muy en boga. ¿Cómo puede uno razonar de aquel modo que llamamos el filosófico, una vez que haya aceptado con fe una determinada interpretación (a saber: la teológica), del mundo y de la existencia humana?

Allí nos enfrentamos, en efecto a un problema que no se puede tratar a la ligera. Aunque no sea éste el asunto que nos ocupa ahora, quisiera interesar al lector en los problemas que surgen a raíz de una filosofía no cristiana. Conste de entrada, que no me refiero a ciertos problemas intrínsecos (como el de la inmortalidad, de la obligación moral, etc.) de solución difícil para una filosofía no cristiana, sino a la cuestión, hasta diría al dilema que se halla precisamente implicado en la concepción misma de una filosofía no cristiana, vale decir en una acepción de la filosofía que prevalece desde hace varios siglos.

Acá hacen falta dos observaciones explicativas, mejor dicho: dos restricciones. Primero que esta tesis del dilema de una filosofía no cristiana está relacionada exclusivamente con la órbita de la civilización occidental, quedando fuera de mis consideraciones aquellas partes de la India y de China, que aún no han sido impregnadas de la civilización occidental. Segundo, que entiendo por filosofía el ideario de los grandes iniciadores de la filosofía occidental, como, por ejemplo, Pitágoras, Platón y Aristóteles. Aunque en el fondo esto no signifique otra cosa que tomar al pie de la letra el sentido corriente de la expresión, surgen de esta reflexión consecuencias de gran importancia. Cierto es que a nadie se puede impedir imaginarse que la “Filosofía” sea algo completamente estrambótico y “original”, pero quien así piensa no podrá menos de tolerar que se lo interprete como si se refiriese a lo que la palabra “Filosofía” significaba en los tiempos de su origen. En efecto, creo que Bertrand Russell, quien habla en un tratado intitulado History of Western Philosophy tanto de Platón como de John Dewey, presupone, por lo menos, tal grado de concordancia entre la “Enseñanza de las Ideas” platónicas y el “Instrumentalismo” de John Dewey, que ambas concepciones puedan pretender con razón que se las reúna bajo el denominador común de la Filosofía.

El concepto “Filosofía”, empero, ha sido definido por primera vez en la tradición occidental por Pitágoras, Platón y Aristóteles. Y esta su definición ha sido confirmada unánimemente al menos hasta la postrimería del medioevo, i, e. durante aproximadamente dos mil años. Por supuesto es imposible interpretar en este espacio el antiguo concepto de filosofía en toda su extensión, pero dos elementos importantes han de ser dilucidados en estas líneas.

sábado, 16 de octubre de 2010

Pieper y la Renovación del Tomismo del Siglo XX - Héctor Delbosco

Pieper y la Renovación del Tomismo del Siglo XX
Dr. Héctor Delbosco


Estimados:

Los invitamos a participar del decimotercer Café Filosófico del año, a realizarse el próximo sábado 23 de Octubre a partir de las 10 de la mañana en el Multiespacio Cultural “El Camino”, sito en Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Pieper y la Renovación del Tomismo del Siglo XX”, a cargo del Dr. Héctor Delbosco, continuando así el ciclo de Pensamiento Contemporáneo que dicta el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

El filósofo alemán Josef Pieper (1904-1997) ha sido uno de los más importantes pensadores del siglo XX. Con asombrosa lucidez, abordó un amplio espectro de cuestiones esenciales para el hombre y la sociedad de nuestro tiempo. Su modo de hacer filosofía respondía a una disposición vital comprometida, y está lejos de la jerga de los especialistas y del lenguaje sólo apto para iniciados. Pieper ha llevado a cabo una amplia y profunda relectura de Tomás de Aquino en servicio de la cultura actual.


Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 495-0465;
ó (0223) 154-36-3298 / 155-03-4406.

Josef Pieper: Filosofía, Contemplación y Sabiduría - Héctor J. Delbosco

Josef Pieper: Filosofía, Contemplación y Sabiduría
Prólogo
Dr. Héctor J. Delbosco


Material de lectura obligatoria para la decimotercera Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Contemporáneo.


Introducción: Su personalidad filosófica

Josef Pieper ha sido uno de los más importantes pensadores cristianos del siglo XX. Con asombrosa lucidez, abordó un amplio espectro de cuestiones esenciales para el hombre y la sociedad de nuestro tiempo. Como fruto de estas reflexiones nos dejó una vasta obra escrita, que sobrepasa largamente el medio centenar de libros e incluye una gran cantidad de artículos y publicaciones diversas. Algunos de sus escritos fueron traducidos a más de quince idiomas, y registran numerosas ediciones.

Sus obras están redactadas en un estilo llano y con un lenguaje accesible, lo que no impide reconocer la inmensa erudición que fundamenta sus afirmaciones. Sus méritos no pasaron inadvertidos al mundo académico, que le otorgó numerosas distinciones: miembro de la Deutsche Akademie für Sprache und Dichtung (Academia Alemana de la Lengua y la Poesía, de Darmstadt) y de la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás de Aquino; doctor honoris causa en Filosofía y en Teología por diferentes universidades de su país; profesor invitado en distintos centros académicos de los Estados Unidos, Canadá, España, India, Japón; y muchos otros reconocimientos.

Una característica destacada de su estilo de pensamiento es su maestría en el arte de iluminar los problemas actuales desde los principios perennes de la filosofía, que él supo repensar y transmitir al hombre actual como pocos. Sin pretender hacer un repaso exhaustivo de todos sus temas, lo que excedería en mucho los objetivos de esta presentación, podemos mencionar algunos de los que suscitaron su reflexión orientadora.

lunes, 18 de enero de 2010

Josef Pieper y la Reflexión sobre el Mito y la Cultura - Héctor Padrón

Josef Pieper y la Reflexión sobre el Mito y la Cultura
Dr. Héctor Jorge Padrón


Universidad Nacional de Cuyo – Conicet, Argentina.




Preliminar

El propósito de este trabajo es destacar el valor y la significación del pensamiento filosófico de Josef Pieper para la historia de la filosofía y de la cultura contemporáneas a través de un tema preciso: el mito platónico, que esperamos obre como hilo conductor de nuestra reflexión. Nuestro esfuerzo se concentra sobre dos obras decisivas para el interés de nuestro tema: Sobre los mitos platónicos [1] y Entusiasmo y delirio divino. Sobre el Diálogo Fedro [2], sin descartar otras referencias posibles a la vasta obra del ilustre filósofo germano.

En el segundo libro citado de Pieper, Entusiasmo y delirio divino. Sobre el Diálogo Fedro, se lee un texto breve que sin embargo ilumina la intención profunda de nuestro estudio: “[...] siempre merece la pena, o si se quiere es necesario, escuchar a Platón. No exclusivamente para aprender algo sobre Platón mismo sino, ante todo, para aprender algo sobre algunas de nuestras cuestiones fundamentales de la existencia que él, Platón, ve y que intenta expresar e interpretar y frente a las cuales nosotros estamos siempre necesitados de consejo y esclarecimiento” [3]. Lo importante para nosotros es que estas palabras no brotan de la intuición brillante pero fugaz de un dilettante de la filosofía y de la erudición platónicas sino que, por el contrario, pertenecen a alguien que ha examinado y meditado junto a los Diálogos platónicos la bibliografía erudita sobre la filosofía de Platón desde el siglo XIX en las principales lenguas de cultura filosófica incluida la alemana, hasta los estudios más relevantes del siglo XX, con una acuidad y una paciencia encomiables. Alguien que ha esperado diez años antes de pronunciarse sobre la cuestión del Fedro platónico con un conocimiento y una reflexión rigurosas sobre las tan diversas y aún contradictorias opiniones de los scholars, con una penetración llena de genuina humildad y de sabiduría que lo hacen perfectamente consciente de no estar proponiendo ni la clave áurea de la interpretación ni, tampoco, disponer de todas las respuestas a las preguntas del texto y de la crítica erudita.

Por último, nos ha parecido necesario destacar un rasgo del pensamiento filosófico de Pieper -no menor- en el contexto de la cultura filosófica en el que se pronuncia caracterizado, por una parte, por el deseo que anima a muchos historiadores e investigadores de la filosofía de alcanzar en los Autores que estudian la realidad consistente de un sistema y; por otra parte, la dificultad manifiesta de lograr este propósito en el pensamiento filosófico de Platón. Pieper al estudiar a Platón, junto con muy prestigiosos estudiosos del Maestro, reconoce la imposibilidad de señalar algo que corresponda al sistema de Platón. Ahora bien, toda la cuestión consiste en discernir si la falta de un sistema obedece a un minus del pensar filosófico como tal o si, por el contrario, la renuncia a la formulación de un sistema homogéneo no depende de la gravedad de las contradicciones internas del pensar platónico sino, ante todo, como enseña Pieper, de la grandeza de unas ideas que se confrontan continuamente con una realidad concreta y profunda en cada caso con el temple que el pensar adquiere en los grandes pensadores: “[...] el silencioso respeto ante la impenetrabilidad del mundo” [4].

viernes, 18 de diciembre de 2009

Sabiduría y Educación en el Pensamiento de O. Clement - Héctor Padrón


Sabiduría y Educación en el Pensamiento de O. Clement
Dr. Héctor Jorge Padrón

Universidad Nacional de Cuyo - Conicet


Preliminar


Propio de la Sabiduría y del Sabio es ordenar (1). Ahora bien, habrá que precisar aquí que no se trata de la experiencia del orden al cual nos tiene habituados la metodología y la epistemología de raíz cartesiana. El orden de una construcción perfectamente articulada según la exigencia diáfana de las razones more mathematico y, después, more trascendental, de raíz kantiana. El orden en cuestión no es nunca una construcción que nos pertenece a nosotros a partir de la iniciativa de nuestra razón; sino, ante todo, algo que la totalidad de la inteligencia del hombre (ratio et intellectus) descubre como don y como exigencia inexcusable de la realidad. Así, entonces, el ordenar aquí es el escuchar, el descubrir desde el asombro y la fidelidad del discípulo, el celebrar inacabablemente el gozo de la experiencia de la Sabiduría: el Secreto y la Comunión. Este orden se propone a partir de ciertos requisitos que será preciso cumplir con generosidad: el silencio y el pudor. Se comprende por qué la antítesis de la Sabiduría es la obscena multiplicación de las palabras y aun de los signos que interpretarán, indefinidamente, otras palabras y, todo esto, en el proceso de una creciente confusión. En suma: Babilonia.

Toda nuestra Educación debe descubrir los niveles solidarios de la Sabiduría: la sabiduría filosófica, teológica y, finalmente, mística (2) si, como se presume, quiere seguir siendo humana (3).

Uno de los rasgos principales de la actitud de la Sabiduría es que a través de la totalidad de los niveles mencionados -filosófico, teológico y místico- permite que el hombre pueda revertir el movimiento por el que nos abandonamos a la fuerza de la corriente -cualquiera ella sea: la de lo cotidiano, la de la moda intelectual o la de una interpretación ideológica de la historia- dejándonos ir y arrastrar y, en cambio, remontar contra corriente hacia la profundidad de la fuente para buscar abismarnos en la verdad y ser poseídos por ella. Una de las serias dificultades de esta conducta consiste en la necesidad de aceptar quedarnos solos. Esta soledad se promueve a partir no sólo del esfuerzo y la exigencia constantes sino, también, de la paciencia y la perseverancia indispensables para que, efectivamente, nos sea posible mirar y ver, en el sentido de contemplar la realidad de cada cosa en su rostro (4). Todo ocurre como si la Sabiduría, en su totalidad, reclamara siempre una purificación de nuestra inteligencia, un modo de sentir y de pensar que nos complace llamar icónico, en cuanto que debe atravesar lo visible para tratar de aprehender lo invisible (5).

jueves, 19 de noviembre de 2009

Sacheri. Predicar y Morir por la Argentina - Héctor Hernández

Sacheri. Predicar y Morir por la Argentina
Dr. Héctor Hernández


Estimados:

Queremos invitarlos a la presentación del libro "Sacheri. Predicar y Morir por la Argentina", el próximo viernes 27 de Noviembre, a las 20.30 hs. en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, sito en Av. Luro 4344 - 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

La presentación estará a cargo de su autor, el Dr. Héctor Hernández, y de los abogados Rodrigo Serrano y Hugo Llugdar.

Para conocer la trayectoria, personalidad y testimonio del doctor Carlos Sacheri, son muy ilustrativas las palabras escritas sobre su figura por monseñor Octavio Derisi quien decía:

sábado, 14 de febrero de 2009

Sócrates y la Sabiduría Griega - VII Conclusión: Platón y Aristóteles, Discípulos de Sócrates - Xabier Zubiri

Sócrates y la Sabiduría Griega
VII - Conclusión: Platón y Aristóteles, Discípulos de Sócrates
Xabier Zubiri


¿En qué sentido continúan Platón y Aristóteles a Sócrates? Volvemos con ello al comienzo de estas notas.

En el fondo, es absolutamente secundario averiguar el elenco de problemas y conceptos que Platón recibiera de Sócrates y Aristóteles de Platón. Más aún: es incluso un contrasentido cifrar en ello su discipulado intelectual. Precisamente cuando, a la muerte de Platón, se colocó Speusipo al frente de la Academia, por vínculos de sangre y ortodoxia de escuela, Aristóteles se retiró al Asia Menor, porque entendía que el discipulado intelectual no es asunto de secta ni de familia.

Platón fue socrático en un sentido mucho más hondo, en el mismo en que lo fue Aristóteles. Ambos parten de la misma raíz, de una reflexión sobre las cosas usuales, con objeto de saber lo que el hombre se trae entre manos y lo que él mismo ha de ser en su vida. Esto hace de Platón y Aristóteles los grandes socráticos. Pero, además, el desarrollo de esta reflexión originaria les llevó a reconquistar el saber racional y la política, asentándolos por vez primera sobre la base firme de la reflexión sobre el logos de la vida. Finalmente, terminan ambos plasmando su éthos en una nueva interpretación, de los problemas últimos del universo, al hilo de esta experiencia del hombre, dando así en los grandes problemas de la sabiduría clásica: es la filo-sofía. Estas tres etapas, la experiencia primera de las cosas, el saber racional de ellas y la filosofía, son los tres estadios en que madura una misma reflexión socrática. Es verdad que, en este proceso, Platón y Aristóteles siguen caminos divergentes, como vamos a verlo. Pero es mucho más importante ver que son dos rayos que parten de un mismo centro socrático, e inscribir esas divergencias en el proceso común de maduración de una misma reflexión socrática.

Sócrates y la Sabiduría Griega - VI Sócrates: la Sabiduría como Ética - Xavier Zubiri

Sócrates y la Sabiduría Griega
VI - Sócrates: la Sabiduría como Ética
Xabier Zubiri


Lo que haya sido la acción positiva de Sócrates en orden a la filosofía está ya predeterminado en la forma misma en que se sitúa. ¿Es o no intelectual? A esta pregunta no puede darse una respuesta unívoca. Para nosotros, es decir, para las generaciones que le sucedieron, si. Para su época, y probablemente para sí propio, todos, más o menos, nos juzgamos desde nuestro mundo, no.

Para su época, no; porque Sócrates no se dedicó a ningún menester de los que en ella se llamaron intelectuales. No se ocupó de cosmología, no se debatió con los problemas tradicionales de la filosofía. No fue, desde luego, el inventor del concepto y de la definición. Las expresiones aristotélicas no han de tomarse necesariamente en la acepción rigurosamente técnica que después han tenido. En realidad, Aristóteles se limitó a decir que Sócrates buscaba qué son las cosas en sí mismas, no en función de las circunstancias, y que trató de atenerse al sentido de los vocablos para no dejarse arrastrar por el brillo de los discursos. Tampoco es muy probable que hiciera grandes inventos éticos: por lo menos, no nos consta que se ocupara más que de la virtud privada y pública en sus varias dimensiones. ¿Cómo había de ser tenido por intelectual? ¿Cómo había de tenerse a sí propio por tal? El intelectual de su época era un Anaxágoras, un Empédocles, un Zenón, un Protágoras quizá. Nada de esto fue Sócrates. Nada de esto quiso ser. Quiso mas bien no serlo.

¿Era entonces simplemente un justo, un hombre de moral perfecta? No sabemos a ciencia cierta qué moral profesó, ni tan siquiera conocemos el detalle de su vida. Por otra parte, la política ha contribuido, a veces, con sus yerros, a crear grandes figuras históricas en la imaginación de los ciudadanos. En todo caso, su indiscutible elevación moral no hubiera justificado su influencia filosófica. Y ésta ha sido decisiva. Toda la crítica histórica del planeta será incapaz de desvanecer ese hecho, cuya fisonomía podrá ser confusa, pero cuyo volumen está ahí gravitando imperturbable.

Sócrates y la Sabiduría Griega - V Sócrates: su Actitud ante la Sabiduría de su Tiempo - Xabier Zubiri

Sócrates y la Sabiduría Griega
V - Sócrates: su Actitud ante la Sabiduría de su Tiempo
Xavier Zubiri


En primer lugar, la actitud de Sócrates ante la Sabiduría de su tiempo. El mundo en que Sócrates vive ha asistido a una experiencia fundamental del hombre que, por lo que respecta a nuestra cuestión, puede resumirse en tres puntos: la constitución del Estado-Ciudad mediante el acceso de cada cual, con sus opiniones propias, a, la vida pública; la crisis de la sabiduría tradicional, y el desarrollo de los nuevos saberes. La intervención del ciudadano en la vida pública dio lugar a la constitución de la retórica y al ideal del hombre culto. En esta cultura se apelaba también a los grandes ejemplares de la Sabiduría tradicional: Anaximandro, Parménides, Heráclito, etc., no por lo que tuvieran de verdad, sino por su consagración pública. Con lo cual su saber dejó de ser Sabiduría para convertirse en cosa manejable, en tópos, en tópico, que se utiliza en beneficio propio o con ocasión de consagración personal mediante la polémica. El celo y la insolencia tiene idéntica raíz: el tópico. En cambio, los nuevos saberes se contraponen con complacencia morosa a las sabidurías clásicas; mientras éstas eran algo divino, las téknai nacieron, según el mito de Prometeo, de un robo hecho a los dioses. Con ellas adquirieron los hombres la sabiduría de la vida. Son saberes que se obtienen en el curso de ésta y que se tienen a disposición de cualquiera mediante la instrucción; son mathémata.

Esta experiencia se halla inscrita en una situación especial: en la vida pública. Y esto le da su carácter específico, mucho más esencial para Sócrates que su mismo contenido. Toda esa experiencia es una experiencia de los asuntos y cosas de la vida, sobre todo públicas. Dentro de ella es donde cobra un sentido y alcance propios.

En efecto: no sólo lo que se sabía, "las ideas", eran cosas públicas, sino que pasó a serlo también el saber mismo en cuanto tal. El saber degeneró en conversación, y el diálogo en disputa. En la disputa las cosas aparecen sujetas a antinomia, y es en ella donde se acusa el carácter antilógico del "es" de las cosas, es decir, donde pierde toda su transcendencia y gravedad. Del "es" nacieron las grandes sabidurías, que se convirtieron en tópico, precisamente al perder su punto de apoyo en la consistencia de aquél. Si el "es" es antilógico, todo es verdad a su modo, al modo de cada cual. Y en esta evaporación del "es" se desvanece también el hombre mismo. El ser del hombre se convierte en simple postura. Expresemos lo mismo de otro modo: nada tiene importancia para el sofista, y, por eso, nada le importa: sólo le importan sus propias opiniones, y ello no porque sean importantes, sino porque los demás les dan importancia; no porque las tome en serio, sino porque las toman en serio los demás. Aristóteles decía, por esto, que la Sofística no era Sabiduría, sino apariencia de Sabiduría. Dicho en otros términos: frivolidad intelectual. Con lo cual, si bien quedó descalificada por su contenido, planteé a la Filosofía el problema de la existencia del sofista. La Sofística, como filosofía, no atrajo la atención de Sócrates, ni de Platón, ni de Aristóteles, salvo la interpretación sensualista del ser y de la ciencia, a que en algún momento aludió Protágoras. Pero el sofista, sí. El "Sofista" de Platón y la polémica de Aristóteles no son, en efecto, otra cosa sino la metafísica de la frivolidad.

Sócrates y la Sabiduría Griega - IV Sócrates: el Testimonio de Jenofonte y de Aristóteles - Xavier Zubiri

Sócrates y la Sabiduría Griega
IV - Sócrates: el Testimonio de Jenofonte y de Aristóteles
Xavier Zubiri


En las primeras líneas de sus Memorables nos dice Jenofonte lo siguiente: "Sócrates, en efecto, no hablaba, como la mayoría de los otros, acerca de la Naturaleza entera, de cómo está dispuesto eso que los sabios llaman Cosmos y de las necesidades en virtud de las cuales acontece cada uno de los sucesos del cielo, sino que, por el contrario, hacía ver que los que se rompían la cabeza con estas cuestiones eran unos locos.

"Porque examinaba, ante todo, si es que se preocupaban de estas elucubraciones porque creían conocer ya suficientemente las cosas tocantes al hombre o sí porque creían cumplir con su deber dejando de lado estas cosas humanas y ocupándose con las divinas. Y, en primer lugar, se asombraba de que no viesen con claridad meridiana que el hombre no es capaz de averiguar semejantes cosas, porque ni las mejores cabezas estaban de acuerdo entre sí al hablar de estos problemas, sino que se arremetían mutuamente como locos furiosos. Los locos, en efecto, unos no temen ni lo temible, mientras otros se asustan hasta de lo más inofensivo; unos creen que no hacen nada malo diciendo o hablando lo que se les ocurre ante una muchedumbre, mientras que otros no se atreven ni a que les vea la gente; unos no respetan ni los santuarios, ni los altares, ni nada sagrado, mientras que otros adoran cualquier pedazo de madera o de piedra y hasta los animales. Pues bien: los que se cuidan de la Naturaleza entera, unos creen que "lo que es" es una cosa única; otros, que es una multitud infinita; a unos les parece que todo se mueve; a otros, que ni tan siquiera hay nada que pueda ser movido; a unos, que todo nace y perece; a otros, que nada ha nacido ni perecido.

"En segundo lugar, observaba también que los que están instruidos en los asuntos humanos pueden utilizar a voluntad en la vida sus conocimientos en provecho propio y ajeno, y (se preguntaba entonces) si, análogamente, los que buscaban las cosas divinas, después de llegar a conocer las necesidades en virtud de las cuales acontece cada cosa, creían hallarse en situación de producir el viento, la lluvia, las estaciones del año y todo lo que pudieran necesitar, o si, por el contrario, desesperados de no poder hacer nada semejante, no les queda más que la noticia de que esas cosas acontecen.

Sócrates y la Sabiduría Griega - III. Las Situaciones de la Inteligencia: los Modos de la Sabiduría Griega - Xabier Zubiri

Sócrates y la Sabiduría Griega
III. Las Situaciones de la Inteligencia: los Modos de la Sabiduría Griega
Xavier Zubiri


Dentro de este horizonte, la sabiduría griega se ha visto envuelta en una cadena de situaciones que conviene recordar.

1. La sabiduría como posesión de la verdad sobre la Naturaleza.- En las costas del Asia Menor surge por vez primera, con Anaximandro, el tipo del gran pensador que se enfrenta con la totalidad del universo. Para referirnos, no solamente su nacimiento por la acción de los dioses o de agentes extramundanos, como aconteció en las sabidurías orientales, sino su realidad propia, la cual, sin excluir lo más mínimo dichas acciones (conviene subrayarlo taxativamente), posee, sin embargo, en sí misma una estructura unitaria y radical por el hecho de que del universo mismo, y no simplemente de los dioses, nacen, viven y a él revierten, cuando mueren, todas las cosas que existen en el cielo y en la tierra. Este fundo universal, de donde nace todo cuanto hay, es la Naturaleza, la physis. Este nacimiento se concibe por estos pensadores, con Anaximandro a la cabeza, como un magno acto vital. Y ello en dos esenciales dimensiones. Por un lado, las cosas nacen de la Naturaleza, como algo que ésta produce "de suyo" (arkhé) [3]. Por aquí la Naturaleza parece dotada de una estructura propia, independientemente de las vicisitudes teogónicas y cosmogónicas. Por otro lado, la generación de las cosas se concibe como un movimiento en que éstas se van autoconformando en esa especie de sustancia que es la Naturaleza. En este sentido, la Naturaleza no es principio, sino algo que constituye, para este primer brote arcaico del pensamiento, el fondo permanente que hay en todas las cosas, a modo de sustancia de que todas están hechas (Aristóteles: Met., 983, b13). Con la idea de la "permanencia" de ese fundo, el pensamiento griego abandonó definitivamente los cauces de la mitología y de la cosmogonía, para dar origen a lo que más tarde será la filosofía y la ciencia. Las cosas, en su generación natural, reciben de la Naturaleza su sustancia. La Naturaleza misma es entonces algo que permanece eternamente fecundo e imperecedero, "inmortal y siempre joven", como la llamaba aun Eurípides, en el fondo y por encima de la caducidad de las cosas particulares, fuente inagotable de todas ellas (ápeiron). Por esto, el griego se imaginó primitivamente la eternidad como un perfecto volver a comenzar sin menoscabo, como una perenne juventud, en la que los actos revierten sobre quien los ejecuta, para volver a repetirse con idéntica juventud. Incluso linguísticamente ha podido verse (Benveniste) cómo los dos términos de aiôn y iuvenis, eternidad y juventud, tienen una raíz idéntica (*ayu-, *yu-) que expresa la eternidad como una perenne juventud, como un eterno retorno, como un movimiento cíclico. Por esto, los grandes pensadores griegos, y todavía aun el propio Aristóteles, llamaron a la naturaleza "lo divino" (tó theion). Para las antiguas religiones politeístas, en efecto, ser divino significa ser inmortal, pero con una inmortalidad que deriva de un "inagotable" caudal de vitalidad.

La Naturaleza es también, para un griego, algo "divino theîon, en este sentido. Abarca todas las cosas: está presente en todas ellas. Y esta presencia es vital: unas veces está dormida; otras, despierta. Estas variaciones tienen carácter cíclico. Acontecen conforme a un orden y a una medida: es el tiempo (khrónos).

Los que arrancaron así al universo el velo que ocultaba su Naturaleza, revelando a los hombres lo que siempre es, se llamaron los Sabios (sophoí), o, como dice Aristóteles, "los que filosofaron acerca de la verdad". Esta verdad no consistió, en efecto, sino en el descubrimiento de la Naturaleza; por esto, al hablar de ella, Aristóteles emplea como sinónimos buscar la verdad y buscar la Naturaleza (Phys., 191, a24). Las obras de eslos sabios han sido invariablemente poemas intitulados: "Acerca de la Naturaleza" [4]. Con otro nombre, pero por el mismo motivo, Aristóteles los llamó también fisiólogos, aquellos que buscaron la razón de la Naturaleza.

Sócrates y la Sabiduría Griega - II. El Horizonte de la Filosofía Griega - Xabier Zubiri


Sócrates y la Sabiduría Griega
II. El Horizonte de la Filosofía Griega
Xabier Zubiri


El horizonte mental del hombre antiguo está constituido por el movimiento, en el sentido más amplio del vocablo. Además de los movimientos o de las alteraciones externas que las cosas padecen, las cosas mismas se hallan sometidas a una inexorable caducidad. Nacen algún día, para morir alguna vez. Dentro de este cambio universal va envuelto también el hombre, no sólo individual, sino socialmente considerado: las familias, las ciudades, los pueblos, se hallan sometidos a un incesante cambio regulado por un destino inflexible, que determina el bien de cada cual. En esta universal mutación adquiere valor ejemplar la generación de los seres vivientes. Puede incluso afirmarse, según veremos más tarde, que la forma radical como el griego ha concebido el movimiento cósmico se halla, en definitiva, orientada hacia la generación, hasta el punto de que un mismo verbo, gígnomai, expresa las dos ideas de generación y de acontecimiento.

Precisamente esta idea del movimiento como generación constituye la línea divisoria del esquema fundamental del universo para el hombre antiguo. Aquí abajo, la tierra, ge, el ámbito de lo perecedero y caduco, de las cosas sometidas a generación y corrupción. Arriba, el cielo ouranós, integrado por cosas ingenerables e incorruptibles, por lo menos en el sentido terrestre del vocablo, sometidas tan sólo a un movimiento local del carácter cíclico. Y en el ouranós, los theoí, los dioses inmortales.

Recuérdese cuán diferente es el horizonte en que el hombre de nuestra era descubre el universo: no la caducidad, sino la nihilidad. De ahí que su esquema del universo no se parezca en nada al del griego. De un lado, las cosas; de otro lado, el hombre. El hombre que existe entre ellas para hacer con ellas su vida, consistente en la determinación de un destino transcendente y eterno. Para el griego existen el cielo y la tierra; para el cristiano, el cielo y la tierra son el mundo, sede de esta vida: frente a ella, la otra vida. Por esto, el esquema cristiano del universo no es el dualismo "cielo-tierra" sino "mundo-alma".

Sócrates y la Sabiduría Griega - I. Los Supuestos de una Filosofía - Xavier Zubiri

Sócrates y la Sabiduría Griega
I. Los Supuestos de una Filosofía
Xavier Zubiri


Toda filosofía tiene a su base, como supuesto suyo, una cierta experiencia. Contra lo que el idealismo absoluto ha pretendido, la filosofía no nace de sí misma. Y ello, en varios sentidos: primeramente, porque sí así fuera, no sería explicable que la filosofía no hubiera existido plena y formal en todos los ángulos del planeta, desde que la humanidad existe; en segundo lugar, porque la filosofía muestra un elenco variable de problemas y de conceptos; finalmente, y, sobre todo, porque la posición misma de la filosofía dentro del espíritu humano ha sufrido sensibles oscilaciones. Tendremos ocasión, en este mismo estudio, de apuntar cómo, en efecto, la filosofía, que en sus comienzos pudo designar algo muy próximo a la sabiduría religiosa, por ocuparse de las ultimidades hondas y permanentes del mundo y de la vida, se convirtió en una forma de saber del universo, llamada teoría, para abocar más tarde a una investigación acerca de las cosas en cuanto son; la serie podría aún prolongarse.

Pero el que toda la filosofía parta de una experiencia no significa que esté encerrada en ella, es decir, que sea una teoría de dicha experiencia. No toda experiencia es lo suficientemente rica para que la filosofía se limite a ser su vaciado conceptual, ni toda filosofía es lo suficientemente original para que implique una experiencia irreductible a otras. Además, en manera alguna quiere decirse que la filosofía tenga que ser, ni tan siquiera parcial y remotamente, una prolongación conceptual de la experiencia básica. La filosofía puede contradecir y anular la experiencia que le sirve de base, inclusive desentenderse de ella y hasta anticipar formas nuevas de experiencia. Pero ninguno de estos actos seria posible sino poniendo el pie en una experiencia básica que permitiera el brinco intelectual de la filosofía. Esto quiere decir que una filosofía sólo adquiere fisonomía exacta referida a su experiencia básica.

Experiencia significa algo adquirido en el transcurso real y efectivo de la vida. No es un conjunto de pensamientos que el intelecto forja, con verdad o sin ella, sino el haber que el espíritu cobra en su comercio efectivo con las cosas. La experiencia es, en este sentido, el lugar natural de la realidad. Por tanto, cualquier otra realidad necesitará estar implicada y exigida por la experiencia, sí ha de ser racionalmente ineludible. No prejuzgamos aquí la índole de esta experiencia: en especial, urge eliminar de raíz el concepto de experiencia entendida como conjunto de unos presuntos datos de conciencia. Probablemente, los datos de conciencia, en cuanto tales, no pertenecen a esa experiencia radical. Se trata más bien, según decía, de la experiencia que el hombre adquiere en el comercio efectivo con cosas reales y efectivas.

Sócrates y la Sabiduría Griega - Introducción - Xabier Zubiri

Sócrates y la Sabiduría Griega
- Introducción -
Xavier Zubiri


El texto de Xavier Zubiri que reproducimos -en 8 partes- en nuestro Blog del Centro Pieper fue tomado de su libro "Naturaleza, Historia, Dios", un clásico de la literatura filosófica española del siglo XX. 


En medio de la cruel falta de datos históricos fehacientes de que se dispone para el estudio de los orígenes de la filosofía de Platón y Aristóteles, hay, sin embargo, un hecho inconcuso, a saber: que dicha filosofía está vinculada, en sus orígenes, a la obra de Sócrates, y que esta obra representa, a su vez, un decisivo punto de inflexión en la trayectoria intelectual del mundo griego y de todo el pensamiento europeo. Pero la obra de Sócrates se halla, a su vez, envuelta, más que en la oscuridad, casi en el anonimato de sus discípulos inmediatos. Sólo poseemos el testimonio directo de Platón, Aristóteles y Jenofonte, los tres en función más bien de su peculiar objetivo. Como ocurre con la obra de los pre-socráticos, de la de Sócrates sólo conocemos su reflejo en Platón y Aristóteles. Por lo cual, todo intento de representar positivamente y de un modo directo el cuadro completo de su modo de pensar tiene que reemplazarse por la tarea, más modesta, pero única asequible, de tratar de averiguar cuáles pudieron ser algunas de las dimensiones de su obra que hayan podido dar lugar a la reflexión de Platón y Aristóteles. La interpretación de Sócrates pende, en última instancia, de una interpretación del origen de la filosofía de la Academia y del Liceo. Ambas cuestiones son casi sustancialmente idénticas. Lo propio debe decirse de casi toda la filosofía pre-socrática.

Los testimonios más antiguos convienen todos en que Sócrates no se ocupó sino de ética, y que introdujo el diálogo como método para llegar a averiguar algo universal acerca de las cosas. Se han dado mil interpretaciones de estos testimonios. Para los unos, Sócrates fue un intelectual ateniense, mártir de la ciencia; para los otros, se consagró sólo a problemas éticos. Pero mientras en ambas concepciones Sócrates aparece como un filósofo, en otras se presenta tan sólo como un hombre animado de un deseo de perfección personal, sin el menor ribete de filosofía.

En cambio, es evidente que Platón, en cualquiera de esas tres dimensiones hipotéticas, continúa a Sócrates, y Aristóteles a Platón. La filología moderna se ha visto precisada, es verdad, a introducir importantes retoques en este cuadro, cuando se quiere descender a los detalles. Sin embargo, el hecho permanece.

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