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martes, 7 de noviembre de 2023

Catequesis sobre San Francisco de Sales - Benedicto XVI

Catequesis sobre San Francisco de Sales
Benedicto XVI


Audiencia General correspondiente al Miércoles 2 de Marzo de 2011


«Dios es el Dios del corazón humano» (Tratado del amor de Dios, I, XV): en estas palabras aparentemente sencillas captamos la huella de la espiritualidad de un gran maestro, del que quiero hablaros hoy, san Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia. Nació en 1567 en una región francesa fronteriza. Era hijo del señor de Boisy, una antigua y noble familia de Saboya. Vivió a caballo entre dos siglos, el XVI y el XVII, recogió en sí lo mejor de las enseñanzas y de las conquistas culturales del siglo que terminaba, reconciliando la herencia del humanismo con la tendencia hacia lo absoluto propia de las corrientes místicas. Su formación fue muy esmerada; en París hizo los estudios superiores, dedicándose también a la teología; y en la Universidad de Padua, los estudios de derecho, como deseaba su padre, que concluyó de forma brillante con el doctorado en utroque iure, derecho canónico y derecho civil. En su armoniosa juventud, reflexionando sobre el pensamiento de san Agustín y de santo Tomás de Aquino, tuvo una profunda crisis que lo indujo a interrogarse sobre su salvación eterna y sobre la predestinación de Dios con respecto a sí mismo, sufriendo como verdadero drama espiritual las principales cuestiones teológicas de su tiempo. Oraba intensamente, pero la duda lo atormentó de tal manera que durante varias semanas casi no logró comer ni dormir bien. En el culmen de la prueba, fue a la iglesia de los dominicos en París y, abriendo su corazón, rezó de esta manera: «Cualquier cosa que suceda, Señor, tú que tienes todo en tu mano, y cuyos caminos son justicia y verdad; cualquier cosa que tu hayas decidido para mí...; tú que eres siempre juez justo y Padre misericordioso, yo te amaré, Señor (...), te amaré aquí, oh Dios mío, y esperaré siempre en tu misericordia, y repetiré siempre tu alabanza... ¡Oh Señor Jesús, tú serás siempre mi esperanza y mi salvación en la tierra de los vivos!» (I Proc. Canon., vol. I, art. 4). A sus veinte años Francisco encontró la paz en la realidad radical y liberadora del amor de Dios: amarlo sin pedir nada a cambio y confiar en el amor divino; no preguntar más qué hará Dios conmigo: yo sencillamente lo amo, independientemente de lo que me dé o no me dé. Así encontró la paz y la cuestión de la predestinación –sobre la que se discutía en ese tiempo– se resolvió, porque él no buscaba más de lo que podía recibir de Dios; sencillamente lo amaba, se abandonaba a su bondad. Este fue el secreto de su vida, que se reflejará en su obra más importante: el Tratado del amor de Dios.

Venciendo la resistencia de su padre, Francisco siguió la llamada del Señor y, el 18 de diciembre de 1593, fue ordenado sacerdote. En 1602 se convirtió en obispo de Ginebra, en un período en el que la ciudad era el bastión del calvinismo, tanto que la sede episcopal se encontraba «en exilio» en Annecy. Pastor de una diócesis pobre y atormentada, en un enclave de montaña del que conocía bien tanto la dureza como la belleza, escribió: «[A Dios] lo encontré lleno de dulzura y ternura entre nuestras más altas y ásperas montañas, donde muchas almas sencillas lo amaban y lo adoraban con toda verdad y sinceridad; el corzo y el rebeco corrían de aquí para allá entre los hielos espantosos para anunciar sus alabanzas», (Carta a la madre de Chantal, octubre de 1606, en Oeuvres, ed. Mackey, t. XIII, p. 223). Y, sin embargo, fue inmensa la influencia de su vida y de su enseñanza en la Europa de la época y de los siglos siguientes. Es apóstol, predicador, escritor, hombre de acción y de oración; comprometido en hacer realidad los ideales del concilio de Trento; implicado en la controversia y en el diálogo con los protestantes, experimentando cada vez más la eficacia de la relación personal y de la caridad, más allá del necesario enfrentamiento teológico; encargado de misiones diplomáticas a nivel europeo, y de tareas sociales de mediación y reconciliación. Pero san Francisco de Sales es, sobre todo, un director de almas: el encuentro con una mujer joven, la señora de Charmoisy, lo impulsó a escribir uno de los libros más leídos de la edad moderna, la Introducción a la vida devota. De su profunda comunión espiritual con una personalidad excepcional, santa Juana Francisca de Chantal, nació una nueva familia religiosa, la Orden de la Visitación, caracterizada –como quiso el santo– por una consagración total a Dios vivida en la sencillez y la humildad, en hacer extraordinariamente bien las cosas ordinarias: «...quiero que mis Hijas –escribió– no tengan otro ideal que el de glorificar [a nuestro Señor] con su humildad» (Carta a mons. de Marquemond, junio de 1615). Murió en 1622, a los cincuenta y cinco años, tras una existencia marcada por la dureza de los tiempos y por los trabajos apostólicos.

La vida de san Francisco de Sales fue relativamente breve, pero de gran intensidad. La figura de este santo produce una impresión de extraña plenitud, demostrada con la serenidad de su búsqueda intelectual, pero también en la riqueza de sus afectos, en la «dulzura» de sus enseñanzas que han ejercido gran influencia en la conciencia cristiana. De la palabra «humanidad» encarnó distintas acepciones que, hoy como ayer, puede asumir este término: cultura y cortesía, libertad y ternura, nobleza y solidaridad. En su aspecto tenía algo de la majestad del paisaje en que vivió, conservando también su sencillez y su naturaleza. Las antiguas palabras y las imágenes con las que se expresaba resuenan inesperadamente, también en el oído del hombre de hoy, como una lengua nativa y familiar.


San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia
Benedicto XVI


lunes, 26 de septiembre de 2022

Clemente de Alejandría [05] - Benedicto XVI

Clemente de Alejandría
[Padres de la Iglesia 05]
Benedicto XVI


Audiencia General correspondiente al miércoles 18 de Abril de 2007, continuando así su Ciclo de Catequesis sobre los Padres de la Iglesia.


[CP] Después del tiempo de las fiestas, volvemos a las catequesis normales, aunque por lo que se ve la plaza está todavía de fiesta. Como decía, con las catequesis volvemos a la serie que habíamos comenzado. Hemos hablado de los doce Apóstoles, luego de los discípulos de los Apóstoles, ahora de las grandes personalidades de la Iglesia naciente, de la Iglesia antigua. La última catequesis la dedicamos a hablar de san Ireneo de Lyon; hoy hablamos de Clemente de Alejandría, un gran teólogo que nació probablemente en Atenas a mediados del siglo II. De Atenas heredó un notable interés por la filosofía, que lo convirtió en uno de los más destacados promotores del diálogo entre la fe y la razón en la tradición cristiana.

Siendo todavía joven, llegó a Alejandría, la “ciudad símbolo” de la fecunda encrucijada entre diferentes culturas que caracterizó la edad helenista. Allí fue discípulo de Panteno, y le sucedió en la dirección de la escuela catequística. Numerosas fuentes atestiguan que fue Ordenado Presbítero. Durante la persecución de los años 202-203 abandonó Alejandría para refugiarse en Cesarea, en Capadocia, donde falleció hacia el año 215.

Las obras más importantes que nos quedan de él son tres: el Protréptico, el Pedagogo y los Stromata. Aunque al parecer no era esta la intención originaria del autor, esos escritos constituyen una auténtica trilogía, destinada a acompañar eficazmente la maduración espiritual del cristiano.

miércoles, 28 de octubre de 2020

El Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María Frente a las Ideologías de la Modernidad - P. Ramiro Sáenz

El Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María
Frente a las Ideologías de la Modernidad
Pbro. Lic. Ramiro Sáenz


[Conferencia en Vivo]


[Centro Pieper] El Centro de Humanidades Josef Pieper de Mar del Plata (Argentina), tiene el agrado de invitarlos a participar de la transmisión en vivo de la Conferencia del Pbro. Lic. Ramiro Sáenz sobre el tema “El Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María Frente a las Ideologías de la Modernidad”, el próximo viernes 30 de Octubre a partir de las 19hs. 

Podrá ser vista gratuitamente por el Canal de YouTube del Centro Pieper en el siguiente enlace:


O a través de la pantalla que se encuentra a continuación: 


Con esta Conferencia finaliza el Curso de este año 2020 del Centro Pieper. 
¿Te la vas a perder?


Para mayor información:
Móvil / WhatsApp: 223-5-034406
Correo electrónico: centropieper@gmail.com

miércoles, 6 de noviembre de 2019

¡Viva Cristo Rey! Sobre el Reinado Social de Nuestro Señor en Argentina - P. Jorge Piñol

¡Viva Cristo Rey!
Sobre el Reinado Social de Nuestro Señor en Argentina
P. Jorge Piñol


[Centro Pieper] El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del décimo y último Café Cultural del año, a realizarse el próximo viernes 8 de Noviembre a partir de las 19hs en Santiago del Estero 3965, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “¡Viva Cristo Rey! Sobre el Reinado Social de Nuestro Señor en Argentina”, a cargo del R. P. Dr. Jorge Piñol, CR, quien finaliza así el Curso “El Hombre, Animal Político” que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la Verdad”. 

El Ingreso a este Café Cultural es Libre y Gratuito. Se pide a los participantes una colaboración voluntaria para solventar gastos. 

miércoles, 1 de enero de 2014

Hacia la Santidad de la Inteligencia - P. Pie-Raymond Régamey

Hacia la Santidad de la Inteligencia
P. Pie-Raymond Régamey, OP


Pie-Raymond Régamey (1900-1996) fue un reconocido sacerdote dominico y un historiador del arte. Nacido en una familia protestante, se convirtió al catolicismo en 1926.


Integrar la actividad intelectual a la vida es algo que no se hace solo. 

Nos imaginamos de buen grado que nos basta elegir los estudios a los cuales nos parece conveniente dedicarnos y ordenar el tiempo que debemos consagrarles: durante ese tiempo se tratará solamente de una técnica intelectual, de un arte de conducir nuestras facultades de conocimiento y no de una virtud moral. La virtud se nos presenta entonces como algo exterior al estudio. Ella es “prudencia”. Es decir, que para este estudio debemos utilizar sabiamente el tiempo de que disponemos y nuestras demás posibilidades, según nuestras vocaciones, en nuestras situaciones concretas. ¿Qué más queremos? Santo Tomás nos sorprende cuando coloca una virtud moral presidiendo el estudio [1].

Nuestro asombro crece al constatar que él considera a esta virtud como una forma de templanza: no solamente desea que demos una sabia medida a nuestras tendencias espontáneas en los actos de conocimiento, piensa además que en éstos el acento debe colocarse sobre un freno. Pero, si la moral o la espiritualidad (es todo uno) tiene algo que ver en ellos, ¿no es más bien en un sentido opuesto? Sabemos muy bien cómo debemos sacudir nuestra pereza, estimularnos a fin de afrontar las dificultades, renovar sin cesar nuestro esfuerzo de atención, vencer las tentaciones de facilidad: la de registrar simplemente las nociones y la del funcionamiento rutinario de nuestra razón; es difícil aplicarnos y hacerlo para penetrar realmente lo que está en causa. Dicho de otra manera, si hay una virtud del estudio en sí mismo, parece que tendría que ser una especie de coraje. Ahora bien, no contento con querer que efectivamente haya una, santo Tomás hace de ella precisamente un freno de la curiosidad. ¿No es extraño? Desde el momento que uno permanece sabiamente en los límites que corresponden al estudio, ¿puede equivocarse al querer conocer cada vez más? Todos los grandes espíritus estimulan nuestro espíritu. San Agustín nos grita: Intellectum valde ama, “Desea mucho comprender”, y: “Busca como quien debe encontrar; encuentra como quien debe buscar todavía”. El mismo santo Tomás murió antes de los cincuenta años agotado por el exceso de trabajo. 

Todo se aclarará si comprendemos radicalmente la malicia de la curiosidad. Entonces veremos cuánta moderación hace falta para integrar el estudio a la vida y que es esa misma moderación la que debe presidir este estudio.

martes, 6 de agosto de 2013

Edith Stein y su Camino de lo Finito a lo Infinito - Fidel Maciel

Edith Stein y su Camino de lo Finito a lo Infinito
Dr. Fidel Maciel


El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del sexto Café Filosófico del año, a realizarse el próximo sábado 10 de Agosto a partir de las 10.15 de la mañana en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 - 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Edith Stein y su Camino de lo Finito a lo Infinito”, a cargo del Dr. Fidel Maciel, quien continúa así el Curso “Maestros y Testigos Cristianos - en el Año de la Fe” que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

Los interesados pueden inscribirse directamente quince minutos antes del inicio del Café Filosófico, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año. 

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 495-0465 ó (0223) 155-03-4406.

martes, 5 de marzo de 2013

¿Por qué me Convertí al Catolicismo? - Gilbert Keith Chesterton

¿Por qué me Convertí al Catolicismo?
Gilbert Keith Chesterton


Famoso Periodista, Novelista, Poeta y Crítico Literario nacido en 1874, es una figura única y genial en la Literatura Inglesa y uno de los autores modernos más frecuentemente citados. De él dijo su gran amigo Bernard Shaw: "un genio colosal" y el premio nobel T. S. Eliott quedó maravillado con su libro sobre Dickens. En 1922 se Convirtió al Catolicismo. Consagró toda su vida a la Literatura, dedicándose a ella por completo desde los veinte años. Antes había estudiado dibujo. Por parte de su madre, tenía sangre francesa. Se casó a los veinticinco años, sin tener descendencia. Murió en 1936. Su periodismo ejerció una atracción magnética mucho más poderosa que lo que de cualquier columnista o presentador de televisión podría esperarse hoy día.


Aunque sólo hace algunos años que soy católico, sé sin embargo que el problema "por qué soy católico" es muy distinto del problema "por qué me convertí al catolicismo". Tantas cosas han motivado mi conversión y tantas otras siguen surgiendo después... Todas ellas se ponen en evidencia solamente cuando la primera nos da el empujón que conduce a la conversión misma. 

Todas son también tan numerosas y tan distintas las unas de las otras, que, al cabo, el motivo originario y primordial puede llegar a parecernos casi insignificante y secundario. La "confirmación" de la fe, vale decir, su fortalecimiento y afirmación, puede venir, tanto en el sentido real como en el sentido ritual, después de la conversión. El convertido no suele recordar más tarde de qué modo aquellas razones se sucedían las unas a las otras. Pues pronto, muy pronto, este sinnúmero de motivos llega a fundirse para él en una sola y única razón. 

Existe entre los hombres una curiosa especie de agnósticos, ávidos escudriñadores del arte, que averiguan con sumo cuidado todo lo que en una catedral es antiguo y todo lo que en ella es nuevo. Los católicos, por el contrario, otorgan más importancia al hecho de si la catedral ha sido reconstruida para volver a servir como lo que es, es decir, como catedral. 

¡Una catedral! A ella se parece todo el edificio de mi fe; de esta fe mía que es demasiado grande para una descripción detallada; y de la que, sólo con gran esfuerzo, puedo determinar las edades de sus distintas piedras. 

lunes, 30 de marzo de 2009

Ética y Psicoterapia según Josef Pieper - Martín F. Echavarría

Ética y Psicoterapia según Josef Pieper
Martín F. Echavarría


Versión modificada de la comunicación del mismo título presentada en el Congreso Internacional de Filosofía “Josef Pieper y el pensamiento contemporáneo”, Pontificia Universidad Católica Argentina, Buenos Aires, 19 y 20 de agosto de 2004.


Resumen: La relación entre ética y psicoterapia está presente en los escritos de Freud mismo, aunque sea en perspectiva “post-moral”. Otros psicólogos contemporáneos (Fromm, Seligman, etc.) han señalado la relevancia de la noción clásica de virtud. Pero, aún antes que ellos, el filósofo católico Josef Pieper había subrayado la importancia de la virtud para la caracterología y la psicoterapia, poniendo de manifiesto los puntos de contacto entre la moral de santo Tomás de Aquino y la Psicología individual de Alfred Adler, así como la interpretó el psiquiatra y filósofo vienés Rudolf Allers. Una psicoterapia integral no apuntará a un mero equilibrio burgués de las emociones, sino a la excelencia. Por eso para Pieper no hay auténtica salud psíquica fuera de la virtud, la gracia y la mística.


1. Ética y caracterología

Un aspecto poco conocido de la obra de Josef Pieper es su visión de la psicología contemporánea. Este tema está dentro del campo natural de sus intereses, la antropología y la ética, y se pueden encontrar en sus escritos sobre estas materias importantes y lúcidas observaciones sobre la psicología, además de un par de artículos específicamente dedicados a este argumento. El centro en torno al cual giran estas consideraciones es el de la relación entre ética y psicología, y de ésta especialmente la psicoterapia.

Que el interés por el tema es muy genuino, lo atestigua su artículo de juventud “Objetividad y prudencia. Sobre la relación entre caracterología moderna y ética tomista” [1]. Aquí por caracterología moderna entiende principalmente la “psicología individual” de Alfred Adler [2], tal como fue interpretada por algunos discípulos suyos, como F. Künkel, E. Wexberg y especialmente el psiquiatra y filósofo católico Rudolf Allers [3]. El objetivo del artículo fue dar “una motivación para prestar atención y acentuar, más de lo que se hizo hasta ahora, la relación que hay entre la ética tomista y los resultados de la psicología individual” [4]. Se puede suponer que tal conexión con la problemática de la psicología influyó en la visión tan realista, en el sentido genuino del término, de la ética de Pieper.

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