Ernesto Alonso
El autor es Director General del Colegio Fasta San Vicente de Paúl de la Ciudad de Buenos Aires y un asiduo colaborador del Blog del Centro Pieper.
De constelaciones y de estrellas: la educación católica hoy
En octubre del año pasado, el Papa León XIV publicó una Carta Apostólica con el propósito de conmemorar los 60 años de la Declaración del Concilio Vaticano II, Gravissimum Educationis, dedicada a la educación cristiana.
“Diseñar nuevos mapas de esperanza” es el nombre con el que el Papa tituló su reflexión sobre la educación católica en el actual entorno, caracterizado como complejo, fragmentado, hiperdigitalizado y herido por crisis de relaciones, por la inseguridad y las desigualdades. Los penosos resultados de dicho entorno los constatamos a diario: la fragmentación de la atención, las heridas emocionales y la extinción de todo deseo de mejora (n° 1.2., n° 11.1 y n° 9.1).
Largos años han pasado desde aquella declaración conciliar, con crisis recurrentes que se han tornado crónicas, pero lo apelación al valor de la educación católica no ha menguado su fuerza. Y no puede menguarla pues la educación no es sino la ineludible extensión de la misión evangelizadora de la Iglesia. Lo refrenda el Papa cuando expresa que “la educación ha sido siempre una de las expresiones más altas de la caridad cristiana. El mundo necesita esa forma de esperanza” (n° 1.3).


























