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jueves, 17 de abril de 2025

Breve Catequesis Pascual - Ignacio Balcarce

Breve Catequesis Pascual
Ignacio Balcarce


¡Feliz y Santa Pascua de Resurrección 2025!


[Centro Pieper] Sobre nada más importante, más inquietante, más enorme, más maravilloso y estremecedor, puede concentrarse la atención humana y todos sus esfuerzos intelectuales, que en la indagación del misterio de los misterios, celebrado a lo largo de estos días, en el Triduo Pascual que conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.  
     
Un Dios que se encarna, viene a los suyos, prueba su divinidad mediante milagros, es rechazado y condenado a humillante muerte de cruz, acepta la ignominia, transita el suplicio con sumisión y humildad, permanece tres días en los abismos y luego resucita, para finalmente ascender a los cielos; todo eso, exige una explicación que amerita detenernos a pensar. ¿Cómo entenderlo? ¿Es posible creerlo? 
     
No sólo es digno de creer y razonable, sino que en ello encuentra sentido lógico y coherente toda la condición humana, se explica su situación en el mundo y se reconoce un destino final para las almas. Cristo es la pieza del rompecabezas que ordena y esclarece todo. Lo explicaremos brevemente.  

sábado, 28 de octubre de 2023

Jesús, Modelo del Cristiano, según San Francisco de Sales - Mons. Héctor Aguer

Jesús, Modelo del Cristiano, 
según San Francisco de Sales
Mons. Héctor Aguer
 

“Hay que volver a pronunciar en voz alta el Nombre de Jesús” afirma el Arzobispo Emérito de la Plata (Argentina) en este magnífico artículo, que reproducimos en el Blog del Centro Pieper, donde presenta brevemente la Cristología de San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia.


En la amplísima obra de San Francisco de Sales, Jesucristo ocupa la atención principal [1]; la Cristología del Obispo de Ginebra expresa indudablemente su amor y devoción, pero sobre la base de una profunda visión teológica inspirada en la gran tradición eclesial. Cristo es, ante todo, el Mesías, aguardado por los ángeles, los profetas –que predijeron su misión– y por las naciones. Esa misión quedó confirmada por los milagros y aprobada por las obras. 
     
El desarrollo cristológico expone las verdades dogmáticas sobre el Dios hecho hombre: el Hijo es verdadero Dios e imagen perfectamente igual a su Padre, bienamado suyo, comienzo y fin de todo con primacía sobre la Creación. Es adorable, tabernáculo del Espíritu Santo y Rey inmortal de los ángeles y de los hombres; encarnado, tiene dos naturalezas. Sigue –en el curso del pensamiento teológico sobre el Señor– la referencia a los misterios de Jesucristo. La concepción en María por la virtud del Espíritu Santo; desde el primer momento se ofrece a su Padre. 

Una formulación curiosa, pero bien propia de Francisco: menciona la devoción del alma humana de Jesús por el Verbo. Los otros misterios: la Visitación, el nacimiento bendito en Belén, la circuncisión y en relación con ella la genealogía (registrada por los Evangelios de Mateo y Lucas), y la contemplación del Nombre de Jesús. Destaca, asimismo, la admirable sumisión a las leyes de la infancia, la pobreza y las lágrimas del Niño Jesús. Siguen la Presentación en el Templo, la Epifanía, la huida a Egipto y la permanencia en ese exilio. El regreso a Nazaret le da el nombre de Nazareno. Tienen su lugar, en una visión de la vida del Señor, el ayuno, la tentación y las bodas de Caná; la Transfiguración es como un anticipo de la Pascua. 

lunes, 25 de abril de 2011

Templanza - Josef Pieper

Templanza
Josef Pieper


I. Precisiones Terminológicas


«Moderación» y «temperancia»

Cuando hoy se emplea la palabra «justicia», sea cristiano o no el que la emplea, puede pensarse, ya de antemano, que el que se sirve de ella no quiere decir lo mismo que la moral clásica de la Iglesia entiende por la virtud cardinal de la justicia. Lo mismo ocurre con la palabra y el concepto de «fortaleza». Esto no quiere decir que los conceptos de justicia y fortaleza que generalmente privan se hayan desviado en forma irreparable del sentido cristiano que se da a estas virtudes. Más bien podría decirse que llevan superpuesta una segunda significación vulgar, pero sin haber del todo perdido su capacidad de representar el concepto originario.

Así las cosas, en ningún caso supone violentar el sentido que esas palabras tienen en el lenguaje vulgar cuando se intenta recuperar para ellas la fuerza significativa que tuvieron en su origen, llenándolas así de una vida nueva y haciendo que otra vez expresen las ideas para las que habían sido inventadas.

Este es el caso de la palabra latina temperantia (templanza). Aunque existe en castellano ese vocablo traductor, que es «templanza» para la latina temperantia, que en sí sería capaz de reflejar el núcleo y la amplitud del concepto, por la desviación que ha sufrido en el uso diario ha dejado de ser la palabra justa que, además de darnos con claridad la idea de esa virtud, nos hiciera ver lo que en ella hay de entrañable incitación y fuerza para ganar el corazón.

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