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martes, 1 de septiembre de 2015

Lutero, gran Hereje - P. José María Iraburu

Lutero, gran Hereje
Pbro. Dr. José María Iraburu


La tesis de que la decadencia moral de la Iglesia, bajo los Papas renacentistas, había llegado a un extremo intolerable, y que Lutero encabezó a los «protestantes» contra esta situación, exigiendo una «reforma», es falsa y ningún historiador actual es capaz de sostenerla.


Actualidad de Lutero.– El próximo 31 de octubre se cumplirá un nuevo aniversario de las 95 tesis clavadas en 1517 por Lutero en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg. Son varias las publicaciones recientes sobre Lutero, en las que se le muestra como enamorado de la Biblia y difusor de la misma en el pueblo, reformador de una Iglesia romana corrompida en su tiempo, etc. Parece, pues, oportuno hacer algunas verificaciones.

No fue reformador de costumbres, sino de doctrinas.– La tesis de que la decadencia moral de la Iglesia, bajo los Papas renacentistas, había llegado a un extremo intolerable, y que Lutero encabezó a los «protestantes» contra esta situación, exigiendo una «reforma», es falsa y ningún historiador actual es capaz de sostenerla. Entre otras razones, porque el mismo Lutero desecha esa interpretación de su obra en numerosas declaraciones explícitas. «Yo no impugno las malas costumbres, sino las doctrinas impías». Y años después insiste en ello: «Yo no impugné las inmoralidades y los abusos, sino la sustancia y la doctrina del Papado». «Entre nosotros –confesaba abiertamente–, la vida es mala, como entre los papistas; pero no les acusamos de inmoralidad», sino de errores doctrinales. Efectivamente, «bellum est Luthero cum prava doctrina, cum impiis dogmatis» (Melanchton).

Reformador de la doctrina católica.– Lutero, efectivamente, combatió con todas sus fuerzas contra la doctrina de la Iglesia Católica. Para empezar, arrasó con la Biblia, ya que dejándola a merced de el libre examen, cambió la infalible y única Palabra Divina por una variedad innumerable y contradictoria de falibles palabras humanas. Se llevó por delante la sucesión apostólica, el sacerdocio ministerial, los Obispos y sacerdotes, la doctrina de Padres y Concilios. Eliminó la Eucaristía, en cuanto sacrificio de la redención. Destruyó la devoción y el culto a la Santísima Virgen y a los santos, los votos y la vida religiosa, la función benéfica de la ley eclesiástica. Dejó en uno y medio los siete sacramentos. Afirmó, partiendo de la corrupción total del hombre por el pecado original, que «la razón es la grandísima puta del diablo, una puta comida por la sarna y la lepra» (etc., así cinco líneas más). Y por la misma causa, y con igual apasionamiento, negó la libertad del hombre (1525, De servo arbitrio), estimando que «lo más seguro y religioso» sería que el mismo término «libre arbitrio» desapareciera del lenguaje. Como lógica consecuencia, negó también la necesidad de las buenas obras para la salvación. En fin, con sus «respuestas correctas», según escribe un autor de hoy, destruyó prácticamente todo el Cristianismo, destrozando de paso la Cristiandad.

sábado, 20 de junio de 2015

La Herejía Arriana y la Resistencia Católica - P. Alfredo Sáenz

La Herejía Arriana y la Resistencia Católica
R. P. Dr. Alfredo Sáenz, SJ


El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del segundo Café Cultural del año, a realizarse el próximo viernes 26 de Junio a partir de las 20hs en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “La Herejía Arriana y la Resistencia Católica”, a cargo del R. P. Dr. Alfredo Sáenz, SJ, Sacerdote Jesuita Argentino de reconocida trayectoria nacional e internacional, quien continúa así el Curso “El Trigo y la Cizaña (cf. Mt 13, 24-30) – Un Sentido Teológico de la Historia” que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la Verdad”.

El Curso está dirigido a Jóvenes mayores de 16 años y Adultos en general, Profesionales, Docentes y Estudiantes Universitarios, Agentes de Pastoral, etc. Se dispone de un cupo de Becas y Medias Becas para quienes hagan el pedido justificado. 

Los interesados pueden inscribirse directamente en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, quince minutos antes del inicio del Café Cultural, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año. 

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 155-03-4406 o escribir al siguiente correo electrónico: centropieper@gmail.com


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Material de Lectura Previa Recomendada para aprovechar mejor este Café Cultural:

1) La Herejía Arriana – Hilaire Belloc


2) Los Arrianos Antiguos y los Actuales – P. José María Iraburu


Breve Reseña Biográfica del P. Alfredo Sáenz:

viernes, 19 de junio de 2015

Los Arrianos Antiguos y los Actuales - P. José María Iraburu

Los Arrianos Antiguos y los Actuales
P. José María Iraburu


Artículo nº 268-3, publicado en su Blog “Reforma o Apostasía” en el año 2014.


Introducción

La tesis que muy brevemente mantengo en este artículo nada tiene de original, aunque pocos la expresan abiertamente. El arrianismo antiguo pretendía favorecer el acercamiento de los paganos a Cristo. Y el arrianismo actual favorece el abandono total de la fe católica [1]. Los católicos-arrianos actuales [círculos cuadrados] son personas que han perdido la fe, unas veces sin darse cuenta siquiera y otras negándose a reconocerlo.


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Siglo IV


Constantino el Grande (272-273) abre el Imperio Romano a la Iglesia Católica en el edicto de Milán (313). Cesan por tanto las persecuciones y se ve favorecida una rápida cristianización del mundo romano. El cristianismo ha vencido al precio de mucha sangre martirial, comenzando, claro, por la de nuestro Señor Jesucristo, muerto «en tiempo de Poncio Pilato». Son muchos los paganos que invaden entonces rápidamente la Iglesia Católica, subiéndose al carro del vencedor por convicción o por oportunismo.

La Iglesia logra [así] en el siglo IV la libertad civil. […] Pero es a la vez un tiempo de grandes rebajas del cristianismo. […] Y sucede lo previsible, aquello que testifica San Jerónimo (347-420): «después de convertidos los emperadores, la Iglesia ha crecido en poder y riquezas, pero ha disminuido en virtud» (Vita Malchi 1). Efectivamente, el heroísmo del pueblo cristiano, generalizado en los tres primeros siglos de persecuciones, va dando paso con frecuencia a una mundanización creciente. La Providencia divina suscita justamente en ese siglo IV el monacato, cuyo crecimiento es sorprendentemente rápido. En la cristiandad de Egipto, por ejemplo, había unos cien mil monjes y unas doscientas mil monjas.

Precisamente entonces, cesadas las persecuciones, es cuando una relativa mundanización de las comunidades cristianas ocasiona negativamente el movimiento positivo de una muchedumbre de fieles que, buscando vivir plenamente el Evangelio, sale del mundo secular y se va a los desiertos. Esta opción tan radical tuvo no pocos impugnadores en un principio. Y San Juan Crisóstomo (349-407) la justifica y explica en su obra “Contra los impugnadores de la vida monástica”. Sin embargo, los enormes conflictos internos de la Iglesia en ese tiempo, aún más que en el campo de la vida moral, se dan en el campo doctrinal. Es un tiempo de grandes herejías. Y también de grandes Concilios, que van definiendo la fe católica en Cristo, la Trinidad y la gracia” [2].

domingo, 16 de junio de 2013

Louis Pie: Lucidez y Coraje al Servicio de la Verdad - P. Alfredo Sáenz

Louis Pie: Lucidez y Coraje al Servicio de la Verdad
R. P. Dr. Alfredo Sáenz, SJ


El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del cuarto Café Filosófico del año, a realizarse el próximo sábado 22 de Junio a partir de las 10.15 de la mañana en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Louis Pie: Lucidez y Coraje al Servicio de la Verdad”, a cargo del Sacerdote Jesuita Argentino R. P. Dr. Alfredo Sáenz, SJ, quien continúa así el Curso “Maestros y Testigos Cristianos - en el Año de la Fe” que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

Los interesados pueden inscribirse directamente quince minutos antes del inicio del Café Filosófico, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año. 

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 495-0465 ó (0223) 155-03-4406.

Cardenal Pie, Obispo de Poitiers - José María Iraburu

Cardenal Pie, Obispo de Poitiers
José María Iraburu


I. Lúcido y valiente

–Perdone, pero ¿este escrito suyo no es un plagio del libro del P. Sáenz?
–Bueno, en realidad toma por base el libro del P. Alfredo Sáenz, S. J., El Cardenal Pie, lucidez y coraje al servicio de la verdad (Ed. Nihuil - Ed. Gladius, Buenos Aires 1987; hay nueva edición en Gladius 2007, 538 ps.). Pero tanto como un plagio no es. El P. Sáenz es buen amigo mío y me lo consiente con todo gusto. En la Fundación GRATIS DATE le hemos publicado tres preciosas obras suyas (Catálogo FGD). Él a su vez escribió su libro tomando como base la obra de Mons. Baunard, Histoire du Cardinal Pie, Ed. H. Oudin, 18862, vols. I-II; y la de Jean Creté, Vie du cardinal Pie, 1980. Unos y otros citan los textos de Oeuvres de Monseigneur l’évêque de Poitiers, Paris-Poitiers, Ouidin 1886-1879, vols. I-IX.

Louis Edouard Pie (1815-1880), hijo de un zapatero, nace en un pueblecito de la diócesis de Chartres, estudia en un colegio y en el Seminario Menor de esa ciudad, en 1835 ingresa en el Seminario de San Sulpicio, cerca de París, es ordenado sacerdote en 1839 y Obispo de Poitiers en 1849, donde ejerce su ministerio pastoral durante treinta años, hasta su muerte, siempre bajo el lema mariano Tuus sum ego, que hace suyo ya al recibir el subdiaconado. A mediados del XIX, cuando parte del episcopado francés era galicano y otra parte ultramontano, según se inclinase a una cierta autonomía de Roma o profesara una fidelidad total a la Sede romana, el Obispo de Poitiers se adhiere siempre en doctrina y disciplina a Roma, como todos los obispos de la zona eclesiástica de Burdeos, a la que pertenece Poitiers. Muerto el Beato Pío IX (1878), con quien mantenía una relación personal y cordial muy estrecha, su sucesor, León XIII, en uno de sus primeros actos, creó Cardenal al Obispo de Poitiers (1879). 

Mons. Pie, desde su ordenación episcopal, se mostró sumamente devoto de San Hilario de Poitiers (310-367) –el gran defensor, con San Atanasio, de la divinidad de Cristo frente a los arrianos–, procurando en todo seguir su ejemplo y citando sus escritos con gran frecuencia. Cuidó siempre especialmente de los sacerdotes y de los religiosos. A semejanza de San Carlos Borromeo en referencia a San Ambrosio de Milán, fundó Pie los Oblatos de San Hilario, para sacerdotes diocesanos con vida comunitaria. Celebró veinte Sínodos diocesanos, procurando siempre en ellos la buena formación doctrinal de su clero, su fervor espiritual y pastoral, y si fidelidad disciplinar. 

Poitiers es un lugar de Francia de muy especial significación histórica. –En la batalla de Poitiers es donde los francos, dirigidos por Carlos Martel, logran una victoria militar definitiva sobre los invasores islámicos (732), salvando la autonomía y el cristianismo de las naciones europeas. –Cerca de la ciudad de Poitiers está la abadía de Ligugé, cuna de la vida monástica en las Galias. Fue fundada en el año 361 por San Martín de Tours (316-397), discípulo de San Hilario, obispo de Poitiers, que le cedió el terreno de una antigua villa romana. Este monasterio fue rescatado de las ruinas por Mons. Pie y su íntimo amigo dom Guéranger (1805-1875), restaurado en Solesmes de la vida monástica en Francia, que había sido eliminada por la Revolución. –La Vendée, perteneciente a la diócesis de Poitiers, fue misionada por San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716), y presentó la resistencia y la guerra más valiente contra las fuerzas anticristianas de la Revolución (1793-1796). 

Las tinieblas mundanas del siglo XIX fueron especialmente oscuras en Francia, durante la vida de Mons. Pie. A partir del luteranismo, que rechaza a la Iglesia y a la Escritura, en cuanto Palabra divina, reduciéndola por el libre examen a palabra de hombre, y que rompe en trozos contrapuestos la unidad de la Cristiandad, se llega derechamente al Siglo de las luces, a la Ilustración, en gran parte difundida por los enciclopedistas franceses y la masonería, y al estallido de la Revolución Francesa (1789-1792), cuyo espíritu naturalista marca ya el Occidente de modo definitivo, y se va imponiendo más y más a lo largo del XIX en la cultura, la educación, las instituciones y las estructuras políticas a través del liberalismo.


martes, 11 de junio de 2013

San Ezequiel Moreno, un obispo molesto - José María Iraburu

San Ezequiel Moreno, un obispo molesto
José María Iraburu


Tomado de: José María Iraburu, Hechos de los Apóstoles de América, Fundación Gratis Date, Pamplona 2003, 3º Edición, págs. 234-244.



Riojano y agustino recoleto

A orillas del Ebro, en Alfaro, pequeña ciudad agrícola de la Rioja, el modesto sastre Félix Moreno y su mujer Josefa Díaz tuvieron seis hijos, cuatro hembras y dos varones, Eustaquio, el primogénito, y Ezequiel, nacido en 1848, cuarto de los hermanos. Creció Ezequiel en el marco de una familia muy cristiana, y acompañaba a su padre, aun en invierno, al rosario de la aurora. Siempre tuvo afición y buena voz para el canto, y se acompañaba bien con la guitarra. Eustaquio en cambio fue un buen violinista. Fue de chico Ezequiel monaguillo del convento de las dominicas, con las que guardó siempre una gran amistad.

Teniendo Ezequiel doce años, Eustaquio ingresó en el noviciado de los agustinos recoletos de Monteagudo, en Navarra, y teniendo dieciséis, murió su padre, con lo que la familia se vió en muy difícil situación económica. La señora Josefa tuvo que sacar adelante la familia con muchos y diversos trabajos. Entre otros, ayudada por Ezequiel, vendía hilo y baratijas en la plaza de Alfaro. Por eso, cuando Ezequiel dijo a su madre que él también quería ser agustino recoleto, ella trató de disuadirle, haciéndole ver que si fuera sacerdote diocesano podría ayudar a la familia. Sin embargo, como buena madre cristiana, supo ceder a sus insistentes razones.

La vocación, según parece, la tenía desde niño. Contaba la madre Catalina Les, sacristana de las dominicas, que siendo Ezequiel muy pequeño, le preguntaron en el convento qué iba a ser de mayor. «Fraile», contestó sin dudarlo. «¡Tú, fraile!, le dijeron, tan calandrajo [pequeño, poca cosa], ¿para qué te quieren?». Pero él, sin inmutarse, solucionó el problema: «Ya me pondré un sombrero de copa, para ser más alto».

En este resumen biográfico de San Ezequiel Moreno nos atendremos a las Cartas pastorales, circulares y otros escritos, a los dos tomos de sus Cartas privadas, que fueron publicadas por su primer biógrafo, el agustino recoleto Toribio Minguella, obispo de Sigüenza. Y seguiremos también la obra Beato Ezequiel Moreno, el camino del deber, escrita por fray Angel Martínez Cuesta, también agustino recoleto.


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