Clave de la Relación Espiritualidad-Estudio
P. Pedro Edmundo Gómez OSB
Primera Conferencia del XVII Curso Anual 2023 del Centro Pieper titulado «Aproximación a los Doctores de la Iglesia».
[Centro Pieper] El Centro de Humanidades Josef Pieper de Mar del Plata (Argentina), tiene el agrado de invitarlos a participar de la transmisión de la Conferencia del P. Pedro Edmundo Gómez (Monje Benedictino) titulada “El «Corazón Racional» de San Anselmo presentado por Benedicto XVI: Clave de la Relación Espiritualidad-Estudio”.
Esta Conferencia se transmitirá en vivo el próximo viernes 26 de Mayo a partir de las 19:30hs de Argentina.
Podrá ser vista gratuitamente por el Canal de YouTube del Centro Pieper en el siguiente enlace:
O a través de la pantalla que se encuentra a continuación:
¿Te la vas a perder?
San Anselmo fue un Monje Benedictino, Arzobispo de Canterbury en Inglaterra y Doctor de la Iglesia proclamado por el Papa Clemente XI en 1720. Nació en el año 1033 en Aosta (Piamonte - Italia). Es reconocido como el mayor Teólogo de su tiempo y como el “Padre de la Escolástica”. Fue un gran metafísico, un destacado predicador y un reformador de la vida monástica. Siempre inspirado en el “amor a la verdad”, y siendo ya Arzobispo, escribe: «Prefiero estar en desacuerdo con los hombres que de acuerdo con ellos, si ellos están en desacuerdo con Dios». Como Teólogo se le recuerda por importantes obras y su defensa de la Inmaculada Concepción, y como Filósofo por su célebre “argumento” de la existencia de Dios [desarrollado en su obra «Proslogion»]: por esto se lo considera un precursor de Santo Tomás de Aquino. Anselmo contaba con una piedad y caridad desbordante, acercándose con inteligencia y corazón a los misterios cristianos: «Haz, te lo ruego, Señor que yo sienta con el corazón lo que toco con la inteligencia», rezaba. También fue un hábil maestro para sus hermanos de la Orden de san Benito, a quienes enseñó Teología, así como también luchó incansablemente por conseguir la libertad de la Iglesia a pesar de sufrir dos veces el destierro. «Es necesario –decía él– impregnar cada vez más nuestra fe de inteligencia, en espera de la visión beatífica». Murió en el año 1109.





