Breve Biografía de Emilio Komar
(1921-2006 )
(1921-2006 )
Carlos A. Velasco Suárez
Emilio Komar falleció el 20 de Enero a los 84 años, a los nueve meses de la muerte de Juan Pablo II, de quien era coetáneo (menos de un año menor), y con quien compartía algunos rasgos llamativamente similares, físicos y espirituales. Un común humus, genético y cultural, los alimentaba: ambos eslavos, ambos representantes genuinos de la gran tradición cultural centro europea. Komar nació en Ljubljana el 4 de junio de 1921, sus padres fueron Ludovico Komar, militar retirado del ejército hasbúrgico, y Cecilia Blazic. Cursó estudios primarios en Škofja Loka y luego en Ljubljana. En esta ciudad completó estudios secundarios con orientación clásica y, a partir de 1939, universitarios en Ciencias jurídicas. Continuó estos estudios en Italia, en la Universidad de Turín, donde recibió el título de Doctor en Derecho en 1943. Tuvo grandes maestros filosóficos en ambas universidades: en Ljubljana Josip Turky y Eugen Spectorsky, en Turín Fran Waland, Giuseppe Gemmelaro y Carlo Mazzantini. Fue un destacado dirigente estudiantil católico colaborando además con escritos en diversas publicaciones, obteniendo un premio por un trabajo académico.
En los comienzos de la segunda guerra mundial combatió como oficial del ejército real de su patria. Se transformó más tarde en colaborador inmediato del gran líder esloveno J. Kralj. Participó entonces en arriesgadas tareas de la heroica resistencia civil contra la dominación nazista primero, y comunista después. En medio de estas vicisitudes contrajo matrimonio en 1944 con Majda Ahacic, su compañera y mentora de toda la vida, con quién tuvo dos hijas en Europa y cuatro hijos más, dos varones y dos mujeres, en la Argentina. La evolución de los acontecimientos políticos lo llevo a emigrar a Italia en 1945. Definitivamente anexado su país al bloque comunista decidió, luego de considerar diversas opciones (Suiza y Estados Unidos entre otras), venir a establecerse en la Argentina con su mujer y sus hijas en 1948.
Vista desde la perspectiva de los años pasados esta decisión nos manifiesta el misterio de la conjunción de la Providencia de Dios y la libertad de los hombres. Cincuenta y ocho años de vida entregada sin concesiones, hasta extremos heroicos, a su vocación cristiana, humana, familiar y académica, constituyen un aporte a la cultura católica de la Iglesia y de nuestra patria, que nos tomará años valorar en sus verdaderas dimensiones. Resulta imposible reseñarlo en estas líneas, baste subrayar los rasgos de genialidad: originalidad creativa y magnitud sobrehumana del esfuerzo realizado. Son, entre otros tantos, ejemplos de esta originalidad creativa: sus investigaciones sobre el racionalismo, que lo llevan a una fundamental reperiodización de la historia de la cultura moderna; el desarrollo de un personalismo ético y metafísico alimentado en las fuentes de un tomismo genuino y existencial; su actualización permanente, siempre profunda y esclarecedora, de los problemas y autores de la cultura contemporánea y el contacto viviente con la cultura clásica, griega y latina, que dominaba y amaba.
