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domingo, 21 de agosto de 2022

Noé, Daniel y Job: tres clases de Hombres que alcanzan la Libertad en tres Estados de Vida (Lectio Divina de Ez 14, 12-23 en la Tradición de los Padres de la Iglesia) - P. Pedro Edmundo Gómez OSB

Noé, Daniel y Job: tres clases de Hombres que alcanzan la Libertad en tres Estados de Vida
(Lectio Divina de Ez 14, 12-23 en la Tradición de los Padres de la Iglesia)
P. Pedro Edmundo Gómez OSB


Tercera Conferencia del XVI Curso Anual 2022 titulado «Aproximación a los Padres de la Iglesia (y Escritores Eclesiásticos)».


[Centro Pieper] El Centro de Humanidades Josef Pieper de Mar del Plata (Argentina), tiene el agrado de invitarlos a participar de la transmisión de la Conferencia del Rvmo. Padre Abad Pedro Edmundo Gómez OSB (Monje Benedictino) titulada “Noé, Daniel y Job: tres clases de Hombres que alcanzan la Libertad en tres Estados de Vida (Lectio Divina de Ez 14, 12-23 en la Tradición de los Padres de la Iglesia”

Se transmitirá el próximo miércoles 24 de Agosto a partir de las 19:30hs de Argentina. 

Podrá ser vista gratuitamente por el Canal de YouTube del Centro Pieper en el siguiente enlace:


O a través de la pantalla que se encuentra a continuación: 


¿Te la vas a perder?

miércoles, 9 de octubre de 2019

La Economía como Ciencia Moral - Ricardo Crespo

La Economía como Ciencia Moral
Dr. Ricardo Crespo


[Centro Pieper] El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del octavo Café Cultural del año, a realizarse el próximo viernes 11 de Octubre a partir de las 19hs en Santiago del Estero 3965, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “La Economía como Ciencia Moral”, a cargo del Dr. Ricardo Crespo, quien continúa así el Curso “El Hombre, Animal Político” que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la Verdad”.

Ricardo Crespo es Licenciado en Economía por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), Licenciado y Doctor en Filosofía por la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, y Doctor en Economía por la Universidad de Amsterdam (Holanda). Es Profesor de Filosofía de la Economía en la Universidad Austral de Buenos Aires e Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina. 

El Ingreso a este Café Cultural es Libre y Gratuito. Se pide a los participantes una colaboración voluntaria para solventar gastos.

lunes, 28 de noviembre de 2016

“Dinero y Libertad” en Leonardo Castellani y Juan Manuel de Prada - Enrique Navarro Lemmi

“Dinero y Libertad” en Leonardo Castellani y Juan Manuel de Prada
Enrique Navarro Lemmi


Estimados:

Los invitamos a participar del séptimo y último Studium 2016 –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo Martes 29 de Noviembre a partir de las 19:15 hs. en el Centro Educativo FASTA, sito en Gascón 3145, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Dinero y Libertad” en Leonardo Castellani y Juan Manuel de Prada, que será presentado por Enrique Navarro Lemmi, finalizando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

La participación en este “Studium” del Centro Pieper es libre y gratuito.

domingo, 10 de agosto de 2014

La Libertad según Romano Guardini - Gerardo Medina

La Libertad según Romano Guardini
Lic. Gerardo Medina



En memoria de nuestro querido Amigo y Maestro Gerardo Medina, 
al cumplirse el primer año de su partida a la Patria Celestial.



La libertad aparece en el discurso guardiniano ante todo como una realidad íntima que se hace evidente en la conciencia.
  
Si miramos con detenimiento la multiplicidad de cosas que son y se mueven en nuestro ser, desde nuestro ser hacia afuera, y desde fuera hasta nosotros, es posible hacer una primera observación: existe un mundo de movimientos y realidades que nos abarcan, que nos condicionan, que forman parte de nuestro ser. Son para nosotros absolutamente dados, venidos a nosotros, sin que los hallamos convocado. Podemos pensar en un paisaje, una ciudad, un cierto ambiente, etc. Afinando más la mirada, podemos percibir nuestra posición en la historia humana: ella viene y se nos presenta desde afuera, a modo de herencia y recibiéndonos en su seno, condicionándonos, desde ese conjunto llamado cultura, sin que podamos prevenir o calcular. Muy pocos hombres pueden llamarse “hacedores de la historia” y con todo, ellos también se hallaron como herederos de la misma.
  
Pensemos en nuestras propias funciones corporales y psíquicas, a las que podemos advertir con claridad como dadas y ejerciendo en nosotros una cierta determinación.
  
Pero, sin embargo en medio de toda esta multiforme realidad, se presentan a nuestra conciencia actos que brotan, desde lo más íntimo, no por fuerza de alguna ley sino simplemente porque queremos ejecutarlos. En ello somos y nos percibimos como autores de nuestro obrar. Esas acciones pertenecen a cada uno y en ellas cada uno se pertenece a sí mismo. Esta percepción hace que cuando el hombre madura se descubra encomendado a su libertad; sabe que sólo él puede responder de sí mismo y siente su existencia como una misión.
  
Pero demos un paso más. ¿En qué consiste esta serie de actos que llamamos libertad? Podemos observar dos aspectos que se dan simultáneamente y constituyen ese único fenómeno vital del acto libre: por un lado la libertad aparece como una opción entre diversos. Se da cuando “yo cobro conciencia de las diversas posibilidades del obrar; las examino, las sopeso; y luego me decido por una de ellas. El carácter de libertad consiste en que entre las diversas posibilidades, yo elijo la que quiero” [1]. 
  
Esto es llamado por Guardini la elección libre o libertad de arbitrio y es comúnmente invocada por los hombres. Por otro lado la libertad se nos manifiesta como expresión libre del ser íntimo. También este aspecto es reclamado vulgarmente mediante las expresiones “quiero ser yo mismo”, “quiero ser auténtico”, “quiero manifestarme tal como soy”... Esto encierra mucho de verdad, aunque por lo común no se comprende bien todo lo que implica. Es la libertad experimentada como manifestación de la esencia. El autor se está refiriendo a la necesidad de consonancia entre la acción y el propio ser; cuando el que actúa dice “yo no puedo obrar de otra manera que así, aquí soy completamente yo mismo”. Porque “ser libre significa que el hombre vive a partir de su núcleo central pero no dominándose por medio de artificios sino en forma naturalmente espontánea” [2]. Ambos polos subjetivos se requieren para garantizar la autenticidad del acto libre.
  

martes, 24 de junio de 2014

El Constitucionalismo Norteamericano y las Ideologías - Enrique Díaz Araujo

El Constitucionalismo Norteamericano y las Ideologías
Dr. Enrique Díaz Araujo


Estimados:

Los invitamos a participar del tercer Studium 2014 –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo Sábado 28 de Junio a partir de las 10.15 hs. en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, sito en Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “El Constitucionalismo Norteamericano y las Ideologías”, que será abordado por el Dr. Enrique Díaz Araujo, continuando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

Los interesados pueden inscribirse directamente en EL CAMINO, quince minutos antes del inicio del Café Filosófico, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año.

Para mayor información:
(0223) 489-7875
(0223) 155-03-4406

miércoles, 15 de enero de 2014

Educación, Tradición y Libertad. Una reflexión en torno al film “La Sociedad de los Poetas Muertos” - Fernando Romero Moreno

Educación, Tradición y Libertad
Una reflexión en torno al film “La Sociedad de los Poetas Muertos”
Fernando Romero Moreno [1]


Introducción


“Lo que en psicología no es tan antiguo como el mundo es falso”
Leonardo Castellani


Han pasado más de veinte años desde el estreno de la consagrada película de Peter Weir. Mucho es lo que se ha polemizado en torno a la misma. Dejando de lado su indudable valor artístico –de un “estilo profundo y preciosista (...) que ya parecía definitivamente enterrado” al decir del crítico de cine Juan Jesús de Cozar [2]–, nos interesa centrarnos aquí en los problemas psicológicos y morales que plantea, de hondas consecuencias en el mundo de la educación. 

La trama del film se desarrolla en un colegio norteamericano presentado como estética y éticamente “tradicional”, al cual concurren adolescentes varones de clase media alta. La historia transcurre a fines de los años 50 y ha sido sintetizada de la siguiente manera por De Cozar: “Estamos en 1959 en la Academia Welton, una estricta y prestigiosa escuela privada situada en Vermont (Nueva Inglaterra, USA). A ella se incorpora John Keating –antiguo alumno de la Academia– como profesor de Literatura en el curso de preparación para la Universidad. ‘Tradición, honor, disciplina, grandeza’ son los 4 pilares de la educación que se imparte en este colegio de élite. Pero Keating está dispuesto a romper, con sus peculiares métodos pedagógicos, estos principios: quiere inculcar en sus alumnos el amor por la libertad y la búsqueda de la belleza como principales linderos del camino que conduce a la realización del ser humano” [3]. 

Los temas principales son, al decir de Irene Martínez Zarandona, el “lenguaje poético, el romanticismo, la búsqueda de la identidad” y la “canalización de las posibilidades vocacionales” en el marco del “despertar adolescente”, a lo cual hay que sumar el cuestionamiento de las “prácticas rígidas y memorísticas de las escuelas tradicionales” [4]. 

martes, 20 de agosto de 2013

Benedicto XVI elogia a su maestro Romano Guardini

Benedicto XVI elogia a su maestro Romano Guardini


Ofrecemos a continuación el texto del discurso que el Papa Benedicto XVI dirigió el viernes 29 de Octubre del 2010 -en alemán- a los miembros de la Fundación "Romano Guardini" de Berlín, presentes en Roma con motivo de un Congreso dedicado a la memoria de este gran teólogo, que fue maestro del propio Joseph Ratzinger.


Excelencias,
Ilustrísimo Señor Presidente Profesor von Pufendorf,
Ilustres Señoras y Señores,
Queridos amigos,

Es para mi una alegría poder daros la bienvenida aquí, en el Palacio Apostólico, a todos vosotros venidos a Roma con ocasión del Congreso de la Fundación Guardini sobre el tema "Herencia espiritual e intelectual de Romano Guardini". En particular, le agradezco, querido profesor von Pufendorf, por las cordiales palabras que me ha dirigido al inicio de este encuentro, en las cuales ha expresado toda la "lucha" actual, que nos une a Guardini y, al mismo tiempo, nos exige llevar adelante la obra de su vida.

En el discurso de agradecimiento con ocasión de la celebración de su 80 cumpleaños, en febrero de 1965 en la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich, Guardini describe la tarea de su vida, como él la entendía, como un modo "de interrogarse, en un continuo intercambio espiritual, qué significa una Weltanschauung [*] cristiana" (Stationen und Rückblicke, S. 41). La visión, esta mirada conjunta sobre el mundo, fue para Guardini no una mirada desde el exterior como de un mero objeto de investigación. Él no pretendía tampoco la perspectiva de la historia del espíritu, que examina y pondera cuanto otros han dicho o escrito sobre la forma religiosa de una época. Todos estos puntos de vista eran insuficientes según Guardini. En los apuntes sobre su vida, él afirmaba: "Lo que inmediatamente me interesaba no era la cuestión de lo que alguien dijera sobre la verdad cristiana, sino de qué es lo verdadero" (Berichte über mein Leben, S. 24). Y era este planteamiento de su enseñanza lo que nos impresionó a nosotros los jóvenes, porque nosotros no queríamos conocer un "espectáculo pirotécnico" de las opiniones existentes dentro o fuera de la Cristiandad: nosotros queríamos conocer lo que es. Y allí estaba uno que sin temor y, al mismo tiempo, con toda la seriedad del pensamiento crítico, planteaba esta cuestión y nos ayudaba a pensar juntos. Guardini no quería saber una o muchas cosas, él aspiraba a la verdad de Dios y a la verdad sobre el hombre. El instrumento para acercarse a esta verdad era para él la Weltanschauung -como se la llamaba en aquel tiempo- que se realiza en un intercambio vivo con el mundo y con los hombres. Lo específico cristiano consiste en el hecho de que el hombre se sabe en una relación con Dios que lo precede y a la cual no puede sustraerse. No es nuestro pensar el principio que establece la medida de las cosas, sino Dios que supera nuestra medida y que no puede ser reducido a entidad alguna creada por nosotros. Dios se revela a sí mismo como la verdad, pero esta no es abstracta, sino al contrario, se encuentra en lo concreto-viviente, en fin, en la forma de Jesucristo. Quien sin embargo quiere ver a Jesús, la verdad, debe "invertir la marcha", debe salir de la autonomía del pensamiento arbitrario hacia la disposición a la escucha, que acoge lo que es. Y este camino hacia atrás, que él llevó a cabo en su conversión, plasmó todo su pensamiento y toda su vida como un continuo salir de la autonomía hacia la escucha, hacia el recibir. Con todo incluso en una relación auténtica con Dios, el hombre no siempre comprende lo que Dios dice. Necesita un correctivo, y este consiste en el intercambio con los demás, que en la Iglesia viviente de todo tiempo ha encontrado su forma confiable, que une a todos unos con otros.

Guardini era un hombre de diálogo. Sus obras surgieron, casi sin excepción, de un coloquio, al menos interior. Las lecciones del profesor de filosofía de la religión y de Weltanschauung cristiana en la Universidad de Berlín en los años 20 representaban sobre todo encuentros con personalidades de la historia del pensamiento. Guardini leía las obras de estos autores, les escuchaba, aprendía de cómo ellos veían el mundo y entraba en diálogo con ellos, para desarrollar, en diálogo con ellos, lo que él, en cuanto que pensador católico, tenía que decir a su pensamiento. Esta costumbre él la continuó en Munich, y era también la peculiaridad del estilo de sus lecciones, el hecho de que él estuviese en diálogo con los Pensadores. Su palabra clave era: "Mirad..." porque quería guiarnos a "ver" y él mismo estaba en un diálogo común interior con los oyentes. Esta era la novedad respecto a la retórica de los viejos tiempos: que él no buscase de hecho ninguna retórica, sino que hablase de modo totalmente sencillo con nosotros y, al mismo tiempo, hablase con la verdad y nos indujese al diálogo con la verdad. Y este es un amplio espectro de "diálogos" con autores como Sócrates, San Agustín o Pascal, con Dante, Hölderlin, Mörike, Rilke y Dostojevski. Él veía en ellos mediadores vivientes, que descubren en una palabra del pasado el presente, permitiendo verlo y vivirlo de una forma nueva. Estos nos dan una fuerza que puede conducirnos de nuevo a nosotros mismos.

jueves, 26 de mayo de 2011

Esperanza - Josef Pieper

Esperanza
Josef Pieper


«Aun cuando me diera la muerte, esperaré en El»
(Iob 13, 15)


I. Acerca del Concepto de «Status Viatoris»


Cuando se habla del hombre como «peregrino en la tierra», del «peregrinaje» de la vida terrena, una especie de unción melodramática suele desvirtuar no sólo la seriedad y virilidad de esta expresión, sino también su fuerza como imperativo. Esas palabras no son ya el claro espejo de la realidad que deben en primer término reflejar. Su sentido originario queda encubierto por diversas resonancias de carácter estético e irresponsable; casi le oculta un velo de alusiones secundarias perturbadoras, cuyo falso sentimentalismo priva al hombre de hoy, y ante todo a la joven generación y quizá precisamente a los mejores de ella, del placer de encontrarse con la realidad última a que se alude en aquellas palabras.

Sin embargo, dicha expresión pertenece a los fundamentos de la humana existencia cristiana, pues el concepto de status viatoris es uno de los conceptos fundamentales de toda teoría cristiana de la vida.

Viator quiere decir el que está en camino, y status viatoris, el estado del ser que está en camino. El concepto opuesto correspondiente es el status comprehensoris. Quien ha captado, logrado, alcanzado, no es ya viator, sino comprehensor; la Teología ha tomado esta palabra de una carta de San Pablo: «Hermanos, yo no creo haber logrado (comprehendisse) aún el fin» (Epístola a los Filipenses 3, 13). Estar en camino, ser viator, quiere decir caminar hacia la felicidad; haber alcanzado, ser comprehensor, quiere decir poseer la felicidad. Con la palabra felicidad, sin embargo, se entiende ante todo la plenitud objetiva en el orden del ser, y sólo en segundo lugar la respuesta subjetiva a esta plenitud. Y dicha plenitud es la visión beatífica de Dios.

sábado, 9 de octubre de 2010

Esencia Educativa de la “Inútil” Filosofía - Michele Federico Sciacca

Esencia Educativa de la “Inútil” Filosofía
Michele Federico Sciacca


Material de lectura obligatoria para la duodécima Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Contemporáneo.


¿Quién, por lo menos una vez en su vida no ha repetido, aunque sea en chanza, el dicho vulgar de que la filosofía “es esa cosa con la cual y sin la cual se queda uno tal cual”?. No lo dijo en chanza, sin embargo Aristóteles. ¿Pero cómo?. ¿Para Aristóteles la filosofía es esa cosa con la cual y sin la cual se queda uno tal cual…, etc?. Por cierto que sí; en efecto, para él es la única ciencia verdaderamente “inútil”, o sea que tiene su fin en sí misma; la ciencia que “no sirve”, justamente porque no es medio sino fin; la única absolutamente “desinteresada”, no empírica sino contemplativa. Filosofía es amor a la verdad, desprovista de cualquier fin extrínseco y extraño a la búsqueda de la verdad. Cuando se dice que la filosofía “no sirve”, que “no es útil”, y expresiones análogas, se piensa ofenderla (¡qué groseros son a menudo los hombres!) y en cambio se está tejiendo su más bello elogio. Su gran nobleza reside justamente en ser fin de sí misma, en tener como objeto la verdad pura sin reparar en otra cosa; de todas las ciencias, es la única verdaderamente “liberadora”; de todos los hombres, el filósofo es el único verdaderamente “libre”. Todo para él se convierte en medio, todo “sirve”; sólo la filosofía es fin, sólo la verdad “no sirve”; y él pertenece a la verdad: a nadie más, a ninguna otra cosa. Una búsqueda filosófica que pudiera servir a algo extraño a la pura búsqueda de la verdad en sí no sería ya un “filosofar”, sino una traición a la filosofía. La verdad que se convierte en medio de un fin que no sea ella misma es una verdad ofendida, vilipendiada, desconocida, subordinada a algo que le es absolutamente inferior (aunque sean todos los bienes juntos de la tierra), convertida en esclava de un amo –sea este un trono o un tesoro- que es siempre su siervo.

Considérese al artista, al que lo es verdaderamente (no al seudoartista que saca provecho del arte): contempla y canta, esculpe, pinta. “Contempla” un bello jardín lleno de flores y expresa esa belleza –que es su belleza– en un soneto, en un cuadro, en una página musical. ¿Estudia acaso si las plantas son criptógamas o fanerógamas?. No, porque si actúa como artista no lo hace como botánico. ¿Calcula tal vez la extensión en áreas del jardín?. No, porque el artista no es geómetra ni topógrafo. ¿Piensa por ventura a qué precio podría vender las bellas rosas y las perfumadas gardenias?. No, porque si es artista (¿no hay duda, verdad?) no es comerciante. Contempla la belleza pura, desinteresada, libérrimo y libérrimamente.

Así es el filósofo, el gran poeta de la verdad, que sondea, insomne y alerta, el misterio del cosmos humano y natural. Contempla la verdad, se abandona a ella, se hunde en ella, y no se preocupa de otra cosa: la ama como verdad, libérrimamente. ¿Y qué otra cosa podría importarle?. ¿Qué hay que sea más que la verdad o como la verdad?. Él, que se ha hecho humilde estudiante de la verdad, es el gran señor del mundo, el aristócrata del espíritu, patrón de todas las cosas porque las mide desde su altura y a todas las encuentra de bien pequeña estatura comparadas con la verdad. ¿Cómo podría atacarse, interesándolo en las cosas del mundo, a quien como el filósofo está en un coloquio con lo infinito, con lo eterno?. “Vive en las nubes”, se dice. ¡Y no!. Más arriba aún, porque el pensamiento tiene alas más robustas que las del águila y es capaz de vuelos más potentes. El filósofo tiene los pies en la tierra, pero la tierra no lo tiene; por eso es libre: porque de nada es súbdito, excepto de la verdad, que es celeste.

lunes, 12 de julio de 2010

De la Crisis Metafísica y sus Derivaciones en la Esfera Moral y Social - Carlos Daniel Lasa

De la Crisis Metafísica y sus Derivaciones en la Esfera Moral y Social
Dr. Carlos Daniel Lasa


Por estos días estamos asistiendo a la discusión del denominado matrimonio homosexual en Argentina. Quizás el proyecto se convierta en ley si la Cámara de Senadores de la Nación lo aprueba. Este hecho, impensable hace no tanto tiempo atrás, nos plantea innumerables interrogantes. Nosotros trataremos de esclarecer una cuestión que nos parece de fundamental importancia: ¿qué ha sucedido en la configuración del pensamiento de los argentinos – y diríamos del mundo occidental– para llegar a convertir en ley un matrimonio constituido por personas del mismo sexo y ser proclives, entre otras cosas, a la legalización del aborto, de la eutanasia, etc.?

Nadie puede negar que estamos inmersos en una profunda crisis metafísica, en una crisis de verdad. Una manifestación de esta crisis, señala Juan Pablo II, es la exaltación que se ha hecho de la libertad hasta llegar a considerarla un absoluto, por un lado, y la libertad que se ha constituido en la fuente de los valores [1], por el otro. El citado Papa, incluso, ha señalado que algunas tendencias de la teología moral católica actual han debilitado e incluso negado la dependencia de la libertad con respecto a la verdad [2].

Por ello este modo de pensar concibe a la libertad como opuesta a la ley natural. Nosotros, guiados por el interrogante que hemos formulado precedentemente, nos plantearemos dos preguntas. La primera de ellas girará en torno a la significación de la denominada “crisis metafísica”; la segunda se referirá a la razón de fondo que conduce a la afirmación de la oposición libertad–ley natural.

¿Qué implica, entonces, afirmar que Occidente está sumido en una profunda crisis metafísica?

martes, 15 de junio de 2010

El Liberalismo Político de Karl Popper - Gabriel J. Zanotti

El Liberalismo Político de Karl Popper
Dr. Gabriel J. Zanotti


Material de lectura obligatoria para la quinta Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Contemporáneo.


Ponencia para el Congreso Filosófico Internacional “Karl Popper: vigencia y transformación de su pensamiento”, en Rosario (Argentina), 5 de Junio de 2004.


1. Introducción

Es habitual que la visión del liberalismo político de Karl Popper se considere bajo la siguiente interpretación, a la cual llamaremos “interpretación habitual” (IH). Según la IH, el liberalismo político en Popper consiste en:

a) la afirmación de la tolerancia y la libertad de expresión basada en la negación de la posibilidad de certeza por parte del ser humano;

b) la tolerancia como una especie de sedimentación de su filosofía de las ciencias, donde el método de conocimiento está basado en las conjeturas y refutaciones pero nunca en certezas;

c) una especie de última afirmación del optimismo iluminista de la razón. Popper sería el último de los racionalistas frente a cierto post-modernismo típico de los 60 para adelante.

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