Mostrando entradas con la etiqueta Misa Tradicional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Misa Tradicional. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de julio de 2026

De cara a Dios, arraigados en Cristo, sobre la Tradición y la Ortodoxia - Mons. Héctor Aguer

De cara a Dios, arraigados en Cristo, sobre la Tradición y la Ortodoxia
Mons. Héctor Aguer


El Arzobispo emérito de La Plata (Argentina) afirma en este artículo que “Traditiones custodes, de hace un lustro, lejos de cerrar heridas, las profundizó”. 


          El siempre recordado Papa Benedicto XVI –al que, muy posiblemente, alguna vez se lo declare Doctor de la Iglesia–, en su Motu Proprio Summorum Pontificum, del 7 de julio de 2007, sobre los dos usos del único Rito Romano, en su forma ordinaria y extraordinaria, buscó liberalizar el rezo de la Misa llamada “tradicional”, “tridentina”, “de San Pío V”, o “de siempre”. Y lo hizo con el fin de contribuir a la pax liturgica, y ante el respeto debido por su uso venerable y antiguo. De tal modo, cualquier Sacerdote podía celebrar la “Misa en latín”; sin necesidad de permisos especiales, y a cubierto de ideológicas represalias de ciertos Obispos.

     En la Carta al Episcopado mundial, que acompañó el Motu Proprio, el Pontífice destacó que “lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial”. Solo Dios sabe cuánto ha sufrido el Papa alemán, cuando 14 años después, el 16 de julio de 2021, su sucesor en el Pontificado derogó de un plumazo aquella normativa e impuso restricciones draconianas al vetus ordo. Algo de ese padecimiento ha sido revelado, en estas horas, por quien fuera su fiel secretario personal, Monseñor Georg Gänswein.
     
     Traditiones custodes, de hace un lustro, lejos de cerrar heridas, las profundizó. Y contrariamente a lo perseguido por su impulsor, contribuyó a un incremento –especialmente entre los más jóvenes– en el interés por la Tradición y la Ortodoxia. Hoy buena parte de las conversiones se dan entre quienes prefieren el uso antiguo. Y la trasmisión de la fe, en importante medida, ya no es de padres a hijos, sino de jóvenes a jóvenes. Recuerdo, aquí, lo que he dicho en tantas ocasiones: fui ordenado Sacerdote, en 1972, según el novus ordo; y jamás celebré en la forma extraordinaria.
     
     El Misterio, indudablemente, sigue enamorando. Y ante un mundo de relaciones líquidas, ahogado en el vacío y la deshumanización; y que, con arrogancia, afirma vivir en la posverdad, el poshumanismo y el poscristianismo, Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6), vuelve por todos sus fueros. Y muestra que, por Él, de cara al Padre, en el Espíritu Santo, la propia existencia encuentra todo su sentido, con vistas al mejor Futuro. Resuena vigorosamente, así, la exhortación paulina a los Colosenses: «Arraigados y edificados en Cristo, apoyados en la fe que les fue enseñada» (Col 2, 7). Se trata, entonces, de no dejarse «esclavizar por nadie con la vacuidad de una engañosa filosofía, inspirada en tradiciones puramente humanas y en los elementos del mundo, y no en Cristo» (Col 2, 8).
     
     No son, entonces, las persecuciones ni las medidas extremas del progresismo las que podrán frenar este creciente movimiento. Que, como queda visto, está más allá de la “moda”. Porque la moda ha sido, en los últimos sesenta años, hacer del novus ordo –incluso, contrariamente a lo mandado por Sacrosanctum concilium–, un vale todo de la devastación litúrgica.
      

lunes, 1 de junio de 2026

La Recuperación de la Misa - Mons. Héctor Aguer

La Recuperación de la Misa
Mons. Héctor Aguer

     
Reflexión del Arzobispo emérito de La Plata (Argentina) sobre la “Misa de siempre”.


Los medios de comunicación y, especialmente, las redes, señalan que, en varios países de Europa, especialmente entre los jóvenes, se vive con fervor la “Misa de siempre”, que va acompañada de numerosas procesiones y peregrinaciones. Han llamado la atención las multitudes juveniles que reeditaron la tradicional peregrinación París-Chartres, con un promedio de edad de 22 años. Es una recuperación de la Tradición Católica, que había sido asfixiada en esos países por el liberalismo, el progresismo y el ateísmo.

La “Misa de siempre” puede ser llamada así porque proviene de los siglos VII y VIII, y ha tenido vigencia secular hasta por lo menos el Concilio de Trento, que la revisó y reeditó, para que llegara a nuestros días. Le es esencial su identificación con el Sacrificio de la Cruz, instaurado como Sacramento del Sacrificio en la Última Cena de Jesús con sus Apóstoles. Este Sacramento es el misterio de la Pasión y la Resurrección, consagrado por el Espíritu Santo. La Misa se dirige a la Gloria de Dios Trino, a quien ofrece el Sacrificio de Jesús. En la Iglesia Católica se ofrece como ofrenda del pan y del vino, que por las palabras inalterables de la Consagración se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, alimento de inmortalidad para los fieles.

La Misa identifica al Catolicismo desde el Concilio de Trento al Vaticano II. Durante el pontificado de Pablo VI (Giovanni Batista Montini), que sucedió al breve de Juan XXIII, quien convocó al Concilio Ecuménico, se inventó una nueva Misa. Pudo haberse introducido alguna que otra modificación a la “Misa de siempre”, como se hizo durante su vigencia multisecular. Pero no; el Vaticano II pretendió retocarlo todo, y de su espíritu debió brotar una nueva Misa. Siempre válida, por cierto; pero no carente de ambigüedades que quedaban a mano de los Celebrantes.

Entrada destacada

De cara a Dios, arraigados en Cristo, sobre la Tradición y la Ortodoxia - Mons. Héctor Aguer

De cara a Dios, arraigados en Cristo, sobre la Tradición y la Ortodoxia Mons. Héctor Aguer El Arzobispo emérito de La Plata (Argentina) afir...