domingo, 23 de agosto de 2026

Propagación del Libre Examen en Rusia - Nicolás Sachnowsky

Propagación del Libre Examen en Rusia
Nicolás Sachnowsky


Apéndice del libro “Libre Examen y Comunismo” del Prof. Argentino Jordán Bruno Genta (1909-1974), muerto por Dios y por la Patria.


[CentroPieper] Ya desde el reinado de Juan IV (1533-1584) algunos europeos occidentales se radicaron en Moscú.
     
El movimiento protestante que comenzaba a propagarse en Alemania, en estos mismos años, con todas sus exageraciones racionalistas, hizo así su aparición en el seno mismo de la Rusia tradicional de los Zares que se consideraba legítima heredera del Imperio Bizantino desde que este cayó bajo el dominio del Islam. Las invasiones polacas, los cambios dinásticos (Boris Godunow, el impostor Dimitry, Basilio Schuisky, Wadislaw de Polonia, la guerra civil, el llamado al trono de Michael Romanov); las invasiones suecas y tártaras, los disturbios internos, etc., han producido importantes cambios en la psicología de cierta parte de la población, pero no en el espíritu del Poder del Estado el cual continuaba siendo profundamente cristiano y tradicional.
     
El segundo Zar de la nueva dinastía de Romanov, Alexey Micháilovich, ascendió al Trono en el año 1645 a la edad de 16 años. La perniciosa influencia de los racionalistas extranjeros provocó dudas entre algunos miembros del clero y en una parte de la población sobre la autenticidad de los textos utilizados por la Iglesia Ortodoxa. La nueva traducción de antiguos textos iniciada por el Patriarca Nikon provocó grandes disturbios internos porque la población no la aceptaba. Se produjo una profunda escisión en el alma de los fieles ortodoxos más simples, de honda devoción pero carentes de fe ilustrada. 
     
La absoluta seguridad que tenía la población de defender la Verdad y de conocerla fue quebrantada. Al mismo tiempo el nuevo Zar iniciaba varias reformas internas siempre aconsejado por asesores alemanes protestantes racionalistas o simplemente ateos. En la clase dirigente se iniciaba un cambio decisivo. Oficialmente la monarquía Autocrática y Teocrática Moscovita seguía, pero la convicción en su derecho y en su Verdad ya no era tan firme.
     
El Zar Alexey murió en 1676 a la edad de 46 años dejando varios hijos. De sus primeras nupcias los príncipes Theodor y Juan y varias hijas, entre ellas la princesa Sofía. Estos descendientes del Zar Alexey, por su madre, pertenecían al partido tradicionalista.
     
De su segundo matrimonio nacieron el príncipe Pedro y varias hijas, todos adictos al partido nacionalista occidental. Pedro, como último hijo del Zar no tenía derechos directos al Trono pero sus hermanos mayores estaban enfermos y esta circunstancia podría llegar a favorecer su posibilidad de heredar el Trono.
     
Por estos motivos se inició una rivalidad dentro de la familia del Zar y las discrepancias se tornaron más agudas y radicales a la muerte de éste.
     
El Zar Theodor Alexeevich subió al Trono a la edad de 14 años. De salud muy precaria, murió en 1682, sin descendencia, a la edad de 20 años.
     
El príncipe Juan de salud aún más débil que su hermano Theodor, no estaba en condiciones de subir al Trono. Por esta razón el Patriarca Joaquín proclamó Zar a Pedro. Este provocaba el alejamiento del poder de toda la familia de la primera esposa del Zar Alexey. La muy enérgica y decidida princesa Sofía, se dirigió a los cuarteles del ejército y con ayuda de tropas se hizo proclamar Regente en nombre de sus dos hermanos Juan y Pedro. Cuando ocurrían estos sucesos Pedro tenía solamente 9 años. Había sido muy amado por su hermano Theodor; había recibido hasta entonces una educación muy cuidadosa y tradicional y ya sabía leer y escribir.
     
El levantamiento provocado por Sofía fue acompañado por el asesinato de varios parientes muy próximos de la madre de Pedro, ante los horrorizados ojos del niño, visión que ya jamás se borraría de su mente. A pesar de su título de Zar, Pedro y su Madre tuvieron que dejar Moscú y vivir en una población donde había un pequeño palacio de descanso. Pedro, el rival de Sofía, fue privado de toda instrucción sistemática, precisamente en la edad en que es imprescindible una seria formación intelectual. Esta instrucción la recibió, por iniciativa propia pues tenía excepcionales condiciones, de varios alemanes protestantes y de otros extranjeros porque su madre no tenía confianza en los representantes del tradicionalismo, pero sí en todo lo que fuese ajeno al partido de la Regente Sofía.
     
Los que estuvieron más próximos a Pedro fueron los holandeses Timmerman y Brandt, el inglés Gordon, el suizo Lefort. Además Pedro, siendo aún niño, pasaba mucho tiempo con las familias de artesanos alemanes que vivían en las cercanías del palacio de descanso.
     
La Regencia de Sofía se prolongó hasta el año 1689 cuando Pedro llegó a los 17 años de edad.
     
Estos 7 años de Pedro los pasó instruyéndose y en juegos militares, con los hijos de la nobleza rural y los paisanos de poblaciones cercanas.
     
De estos juegos infantiles, surgieron después dos regimientos de infantería de la Guardia Imperial, el Preobrazhensky y el Semyonovsky que formaban prácticamente un ejército particular del Zar Pedro en la época de su madurez.
     
Este ejército particular y el derecho evidente del Zar a Gobernar su país frustraron la realización de los planes de Sofía.
     
Un grupo armado de “Streltsy” –así se llamaban los soldados del antiguo ejército moscovita– fue enviado por Sofía con el propósito de asesinar a Pedro, quien tuvo tiempo para refugiarse en el antiguo monasterio de San Sergio. Sin embardo desde este tiempo el shock nervioso produjo en Pedro un cierto temblor de la cabeza y una ligera incapacidad para mover su pierna derecha, defectos físicos visibles desde entonces hasta su muerte.
    
El odio de Pedro contra las tropas de “Streltsy” creció aún más pero no provocó, por el momento, otras complicaciones. Los regimientos de Pedro fueron rápidamente reunidos alrededor del monasterio y se inició un cierto estado de guerra entre Sofía y Pedro.
     
Pero el derecho estaba del lado del Zar y naturalmente, poco a poco, todos los regimientos de Sofía se alejaban de ella y venían a reforzar el ejercito del Zar. Dos meses después sin que se haya librado ningún combate, Sofía debía reconocerse derrotada y fue alejada de Moscú. Pedro dejo la regencia a su madre y a su hermano Juan. Su madre falleció en 1694, o sea cinco años después, y el Zar Juan en 1696, dejando a Pedro como único heredero del Trono.
     
Así después de una juventud absolutamente independiente, sin instrucción sistemática, pero bajo fuerte influencia protestante, creció un soberano de indomable energía y capacidades excepcionales, en un momento realmente crítico de la Historia Nacional. Este soberano no tenía confianza en los adeptos de la tradición. No tenía tampoco instrucción religiosa. Siempre tenía presente los hechos de su juventud y la persecución sufrida. A los 22 años ya había creado un nuevo y poderoso ejército y una nueva armada de 50 naves de guerra capaces de navegar en alta mar.
     
Para perfeccionar su instrucción y organizar una alianza contra los turcos, Pedro hizo un viaje por Europa Occidental. Todos los Estados rechazaron la oferta del Zar. Rusia quedaba sola frente a su enemigo secular.
    
Aun más: Carlos XII de Suecia iniciaba una guerra contra Rusia como aliado de los turcos. Los polacos atacaban en el sur. Al mismo tiempo un levantamiento de los Streltsy se produjo en Moscú. 
     
Pedro volvió a Rusia. La represión de la revuelta de los Streltsy fue terrible. Pedro iniciaba su verdadero reinado que se prolongó hasta el 28 de enero de 1725, día de su muerte a la edad de 53 años, a consecuencia de un resfrío que se le produjo durante el salvamento de las víctimas de una inundación, en la ciudad de San Petersburgo. El Zar, nadando en las heladas aguas del Neva, participaba en los trabajos de los equipos que rescataban a la población.
     
Las medidas, siempre occidentalistas y racionalistas del Zar, pueden sintetizarse en la siguiente forma:
     
1° Rechazo público de su esposa, madre de su único hijo, el príncipe Alexey.
    
2° Cambio obligatorio de la vestimenta típicamente rusa por la que se usa en Europa occidental.
    
3° Prohibición para la nobleza de llevar barba; para la población de las ciudades solamente mediante el pago de una tasa especial; para los paisanos: derecho de conservar la barba provisoriamente.
     
4° Nuevo calendario. El año nuevo de la Iglesia empezaba el 1° de septiembre y los años se contaban desde la Creación. El último fue el 1°-9-7208. El próximo 1° de enero fue así proclamado año nuevo el 1°-I-1700.
    
5° Toda la administraci6n fue reorganizada. La Iglesia Ortodoxa no pudo proceder a la entronización de un nuevo Patriarca a la muerte del último, el Patriarca Adriano (murió en 1700) y en su lugar fue instaurado el Sínodo, según ideas protestantes, organizado como un ministerio civil.
    
6° La vida monástica fue prácticamente prohibida. Las ceremonias religiosas abreviadas. Las campanas de las iglesias confiscadas para las necesidades del ejército. El racionalismo protestante fue la medida de todas las reformas.
     
7° La juventud de la nobleza tenía la obligación de cursar estudios en el extranjero. En el país, en vez de utilizar los libros de la Iglesia para aprender a leer y a escribir, debían utilizar libros laicos.
    
8° Muchas manifestaciones anti-católicas y anti-ortodoxas tuvieron lugar.
    
9° La idea teocrática de la monarquía rusa fue de hecho reemplazada por el absolutismo protestante occidental, con todas sus consecuencias.
     
10° El rango por nacimiento fue definitivamente abolido y reemplazado por un “tablero de rangos” por Servicios al Estado.
    
Mucha gente cree hoy día que las costumbres de la vida de la comunidad, regulada por la religión, no tienen importancia. Este pensamiento racionalista tiene su raíz misma en el libre examen, en la rebelión protestante, en la abolición de la tradición de la Iglesia. Se olvida que el mismo protestantismo tiene su propia tradición en la vida y opiniones de Lutero. Solamente esta tradición permite la conservación de la secta luterana. Cada creencia sincera está ligada a la aparición del rito. La desaparición del rito comporta la desaparición de la creencia, de la Fe que ya ha muerto. Por estas razones se debe mucho respeto a los ritos, a las costumbres, a la tradición.
     
Los racionalistas no reconocen estas verdades que consideraban signos de confusión, de separación, de perturbación.
    
En la historia de los pueblos, estos fenómenos son precursores de graves disturbios y si el pueblo no tiene suficiente fuerza moral, ocurre su desaparición
     
Las reformas de Pedro no encontraron suficiente resistencia. La resistencia de la población había sido quebrantada por ideas ajenas, ideas racionalistas y protestantes.
     
Las “rectificaciones” del Patriarca Nikon en los libros de la Iglesia contenían errores nuevos y como la autoridad eclesiástica estaba ausente la población quedaba a merced de esos errores.
    
Las autoridades civiles bajo estas nefastas influencias, en medio de tantas circunstancias adversas, estaban además ocupadas en resolver el problema de conservar la independencia frente a la invasión extranjera. Se ha declamado tanto contra el “imperialismo ruso”. Y se olvida exprofeso que no son los rusos las que han atacado a los tártaros, sino los tártaros los que han invadido el mundo esclavo. Sin embargo, fueron después de 300 años definitivamente aniquilados.
     
Los alemanes han atacado, destruido y ocupado todos los estados eslavos del Mar Báltico.
     
Los suecos han llegado hasta el sur de Rusia donde fueron diezmados.
     
Los franceses han llegado a Moscú para ser después rechazados hasta París.
    
Los polacos han invadido tierras rusas del sur hasta ser derrotados y siempre se presenta a Rusia como invasora de Polonia. Lo mismo sucedió con los turcos e ingleses en Crimea.
     
Pedro Primero el Grande, supo poner término a la rapacidad de Occidente pero no supo entender que la verdadera fuerza de cada nación reside en la Fe, en la Tradición, en la conservación de los ritos y de las antiguas costumbres.
    
Pedro murió sin dejar herederos, su único hijo Alexey falleció en la cárcel en 1718. Alexey tenía un hijo, el príncipe Pedro, futuro Emperador Pedro II nacido en 1715. De sus segundas nupcias tenía dos hijas: Anna y Elizabeth. El Zar Juan, hermano de Pedro, tenía también dos hijas: Anna y Catalina.
     
Pedro proclamó una nueva ley de herencia ajena a la tradición rusa, que acordaba al soberano el derecho de elegir un heredero según su propia opinión, pero murió sin utilizar esta ley.
     
Aprovechando esta situación y sabiendo muy bien que la inmensa mayoría de la población seguía siendo fiel a las tradiciones, lo que no permitía albergar muchas esperanzas a los futuros gobernantes, fue proclamada la esposa de Pedro Primero, Emperatriz Catalina I, mujer de familia modesta condición y sin fuerza de carácter para imponer su propia voluntad.
     
A la muerte de Catalina I ocurrida en 1727 solamente dos años después de la muerte de su esposo fue proclamado Emperador el nieto de Pedro I, Pedro II, que murió en enero de 1730. Entonces fue proclamada la hija mayor de Zar Juan, Anna Ioánnovna, esposa del duque de Kurlandia que vivía en Mitava. Desgraciadamente la nueva Emperatriz estaba rodeada por un gran número de alemanes que recibieron de esta manera todos los poderes; Anna murió en 1740. Los rusos estaban muy cansados del dominio alemán, pero no habían podido levantarse, por razones morales, contra la hija legítima del Zar Juan. 
     
Fue entonces proclamado Emperador el nieto de la princesa Catalina Ioánnovna, Juan VI Antonovich, bajo la regencia de su madre, la duquesa Anna Leopoldovna.
     
Esto dejaba el poder en manos del partido alemán, fue la gota que colmó el cáliz y provocó el levantamiento de la Guardia Imperial y la proclamación como Emperatriz de la hija de Pedro I, Elizabeth I. Esto ocurría en el año 1741.
    
Elizabeth I volvió con resolución a la auténtica tradición rusa. Pero desde las primeras innovaciones de los tiempos del Zar Alexey habían pasado más de ochenta años. Los últimos cuarenta años estaban llenos de contradicciones. Tan largo período creó en las nuevas generaciones, nuevas tradiciones, nuevas ideologías. Una irreparable división se había producido entre el pueblo y cierta parte de la clase dirigente. Esta parte de la clase dirigente sigue, desde ese tiempo, sometida a las evoluciones del pensamiento occidental.
    
Cuando llegó la Revolución Francesa la nobleza rusa hablaba con perfección este idioma, conocía a fondo el pensamiento de los enciclopedistas, la literatura y todas esas formas decadentes de la filosofía occidental tanto como los mismos occidentales y mucho mejor que la propia historia de Rusia y el verdadero pensamiento ortodoxo.
     
Seguía practicándose, según antiguas prescripciones de Pedro, la instrucci6n de las generaciones rusas en el extranjero y los jóvenes rusos volvían como propagandistas de las ideologías foráneas.
    
Para descansar se realizaban viajes a Paris. Con rublos de oro se pagaban los mejores hoteles, los mejores restaurantes, todo. Volvían encantados olvidando que todo fue a precio de oro ruso. Así se propagaba la ficción de que en Occidente todo es mejor. En todo esto se apoyaban las opiniones izquierdistas de la nobleza y de la inteligencia rusa. El pueblo quedaba al margen de estas peligrosas “modas intelectuales”.
    
Es así como las mismas ideas que han producido el protestantismo, la masonería y el judaísmo en Europa Occidental y provocaron la caída de Francia y demás estados de Occidente, se han propagado en Rusia. Precipitando la misma catástrofe.

La negación de la verdad produce siempre los mismos efectos.





Nicolás Sachnowsky





*   *   *



NOTA:

Este breve artículo nos dá, con agudo análisis y objetividad, una precisa idea de las verdaderas causas de la decadencia imperial de Rusia que la hizo fácil presa del Comunismo.

Como ha demostrado el Señor Nicolás Sachnowsky, el libre examen y el protestantismo socavaron los cimientos del poder político de los zares, tergiversando las verdades de fe y minando la autoridad de su Iglesia.
   
Como en Occidente, nada fue respetado: ni los Libros Santos, ni las antiguas costumbres, ni la estructuración jerárquica del Estado y de la Sociedad.
   
Y fue la influencia de ideologías extrañas al espíritu nacional lo que perdió a Rusia, porque siempre es verdadera la sentencia de Seneca: “no te dejes vencer por nada extraño a tu espíritu”.
   
El profundo analista del racionalismo europeo, de ese intelectualismo que niega la trascendencia y reniega de la Fe, conduciendo necesariamente al nihilismo radical –“todo lo que existe merece perecer”– es un ruso: Fedor Dostoievsky.
   
Si ha habido y hay rusos con una conciencia tan clara sobre las consecuencias del libre examen que aniquila la vida de la inteligencia y destruye el orden existente, podemos confiar y esperar.
   
Creemos en la profunda devoción mariana del pueblo ruso que el Poder Soviético, brutal en la negación y en el exterminio, no ha podido destruir en las almas porque es indestructible.
   
Esta inconmovible certidumbre es el fundamento de nuestra esperanza en el retorno de Rusia a Cristo, negado también en Occidente que ha renegado de la Verdad, y que, como Rusia, tiene un único camino de salvación que es el retorno al que es principio y fin último, Creador y Redentor del mundo.
   
   
Jordán Bruno Genta





Fuente: Jordán Bruno Genta, Libre Examen y Comunismo,
Huemul, Buenos Aires 1960, Apéndice, págs. 137-146.





*   *   *





Quizás también pueda interesarle:



De Lutero a Marx
Antonio Caponnetto




Jordán Bruno Genta, a 50 años de su Martirio
Antonio Caponnetto








No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor ¡deje su comentario!

Entrada destacada

Iglesia, levántate y resplandece - Mons. Héctor Aguer

Iglesia, levántate y resplandece Mons. Héctor Aguer Lúcida reflexión del Arzobispo Aguer ante la próxima visita del Papa León XIV a la Argen...