La Opción Pelayo
Pedro Luis Llera
Reproducimos a continuación, en nuestro Blog del Centro Pieper, este excelente post de Pedro Luis Llera –destacado Bloguero del portal español «InfoCatólica»– a quien agradecemos su esfuerzo clarificador en tiempos difíciles como los que vivimos en nuestros días. Para algunos “La Opción Benedictina” será mejor o peor que “La Opción Pelayo”; para otros, estas opciones serán antagónicas; y para muchos serán lógicamente complementarias. Más allá de la perspectiva personal que se asuma ante este planteo, el post es de lectura imprescindible para todo buen Católico Hispano. Además, todo aquello que refiere de España se puede aplicar a la perfección a nuestra patria Argentina. ¡Que lo disfruten!
[InfoCatólica/Centro Pieper] Que vivimos tiempos oscuros y turbulentos tanto fuera como dentro de la Iglesia resulta incuestionable y evidente. Y ya se ha escrito mucho sobre el tema. Tenemos un enemigo externo –el Pensamiento Único– y un enemigo interno (que hemos venido en denominar como “Modernismo Religioso” o Iglesia del Nuevo Paradigma).
Escribe Rod Dreher en su best seller «La Opción Benedictina» [1]:
“La borrasca lleva décadas formándose, pero la mayoría de los creyentes hemos actuado bajo la quimera de que escamparía. La desarticulación de la familia natural, la pérdida de los valores morales tradicionales y la fragmentación de las comunidades nos preocupaban ciertamente, pero pensábamos que cambiarían las tornas y no pusimos en tela de juicio cómo nos planteábamos nuestra fe. […]”.
“Un nihilismo secular hostil ha triunfado en el gobierno de la nación y la cultura enseña los dientes a los cristianos tradicionales. No paramos de repetirnos a nosotros mismos que estos acontecimientos son la imposición de una élite liberal, pero lo hacemos para autoengañarnos, porque la verdad es difícil de digerir: tienen el consentimiento del pueblo americano, ya sea activo o pasivo”.
“Durante años, los derechos civiles de los homosexuales han avanzado con paso lento, pero firme, al compás de la socavación de la libertad religiosa de los creyentes que no comulgan con la agenda LGTB. El fallo del caso Obergefell vs Hodges en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que reconocía el matrimonio homosexual como un derecho constitucional, fue el Waterloo del conservadurismo religioso. La Revolución Sexual se alzó con una victoria decisiva y culminó la guerra cultural tal y como la conocíamos desde los sesenta. A raíz del caso Obergefell, la creencia cristiana en la complementariedad sexual en el matrimonio pasó a considerarse un prejuicio abominable, si no punible en muchos casos. Hemos perdido el espacio público”.

