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viernes, 31 de marzo de 2023

El Sínodo Alemán y el Rinoceronte Gris del Cisma - P. Jaime Mercant Simó

El Sínodo Alemán y el Rinoceronte Gris del Cisma
P. Jaime Mercant Simó


Este artículo, que presentamos a los lectores de nuestro Blog del Centro Pieper, fue escrito por el P. Mercant Simó en el mes de Noviembre de 2022. Pone luz a las cuestiones candentes del “Camino Sinodal Alemán” y viene muy bien releerlo en el contexto de sus conclusiones recientemente presentadas –en este mes de Marzo de 2023–, ya que significan un verdadero desafío a la Iglesia Católica en la medida que esta quiera permanecer fiel a su Divino Fundador. Además señala con precisión el punto central del problema: el abandono de la visión realista-escolástica por la visión nominalista-idealista de la filosofía introducida por Karl Rahner y su lamentable influjo en la teología. “Debemos ser previsores y prepararnos –señala aquí Mercant Simó– para afrontar una situación que, por su magnitud, sólo podremos analogar con los hechos acaecidos en la primera mitad del siglo XVI en el norte de Europa”. 


[Infocatólica/CentroPieper] Contemplamos actualmente con estupor un espectáculo, dantesco, según mi impresión, protagonizado por la mayor parte de los obispos germanos, juntamente con sus teólogos, y por un gran número de los participantes activos del llamado Camino sinodal (Der Synodale Weg) alemán. Podríamos encontrar fácilmente las fuentes de este desorden eclesial en el espíritu de independencia protestante o en la mundanización y relajación de las costumbres, pero creo que también existe una razón muy profunda en el orden de las ideas, de índole metafísica [1].

Como bien sabemos, un principio fundamental de la metafísica escolástica es aquél que afirma que el obrar sigue al ser; operari sequitur esse. Dicho de otro modo, existe una dependencia metafísica fundamental de las acciones u operaciones de los entes respecto de su propio ser. La naturaleza de los entes es la misma esencia, considerada como principio de operación, y esta misma esencia es la que recibe el ser, acto y perfección (actus essendi), y, en definitiva, raíz fundamental de todo obrar ulterior. Sin embargo, en todo lo tocante al Sínodo alemán, deberíamos tener en cuenta que la teología del Rin contemporánea, que lo mueve e inspira, está contaminada por una serie de postulados antimetafísicos de corte idealista. El paladín por antonomasia de la nueva teología germana ha sido y sigue siendo, no tanto l'enfant terrible Hans Küng (1928-2021), como algunos podrían sospechar, sino, más bien, Karl Rahner (1904-1984). La teología trascendentalista del teólogo de Freiburg y de sus seguidores, que son legión, no plantea que el obrar siga al ser, sino, más bien, que el ser (sein) sigue al pensar (denken) o conocer (Erkennen), o, más exactamente, que ambos términos se identifican sic et simpliciter [2], olvidando que únicamente en Dios existe una identificación de su propio ser con su inteligir, como enseña el Angélico Doctor: «esse Dei est suum intelligere» [3].

Ésta es, según mi opinión, la raíz metafísico-teológica del espíritu del Sínodo alemán que, de forma inexorable, parece que corre con precipitación hacia el abismo del cisma, o sea, de la separación del cuerpo místico de Cristo. Por supuesto que los fautores de este delirium tremens van mucho más allá de la teología rahneriana, sin embargo, pienso que, en sus principios, se asientan sus propuestas y conclusiones, encontrando, pues, su degeneración en la inercia de las premisas que las fundamentan.

viernes, 28 de agosto de 2015

La Actual Protestantización del Catolicismo - P. Miguel Poradowski

La Actual Protestantización del Catolicismo
Pbro. Dr. Miguel Poradowski


Con esta entrega, fechada en 1980, el P. Poradowski [1] coronaba una serie de artículos suyos dedicados a la “Sociología del Protestantismo” [2]. Aplicando los principales aspectos de ese proceso sociológico al catolicismo, logra poner de manifiesto su protestantización creciente.


[Introducción]

En los últimos años, con gran frecuencia, aparecen en muchos ambientes católicos las opiniones según las cuales el catolicismo actualmente está sufriendo un proceso de “protestantización” [3]. Y quienes más insisten en este asunto son los católicos convertidos del protestantismo. Con dolor y sorpresa constatan que errores del protestantismo abandonados por ellos son propagados ahora por la jerarquía católica.

A todo observador objetivo le parece innegable que la Iglesia Católica está profundamente revolucionada por la corriente protestante. La opinión general es que esto ocurre, pero —contrariamente a la situación del siglo XVI— no todos los católicos y especialmente los eclesiásticos clasifican este fenómeno como negativo, lo cual indica que el protestantismo ha despertado algunas simpatías entre la jerarquía eclesiástica [4].

Esta innegable presencia del protestantismo dentro de la Iglesia Católica de hoy día parece tener dos fuentes. Una, como en el siglo XVI, en algunos problemas interiores de la Iglesia misma [5]; y otra, [en] la influencia que sobre la Iglesia Católica ejerce el protestantismo, especialmente por los contactos facilitados a raíz del ecumenismo y de cuanto se efectúa bajo su pretexto y abuso [6].

Para completar, pues, nuestros ensayos sobre la “Sociología del protestantismo” de los tiempos de Lutero, vamos a ver, además —desde el punto de vista del esquema que hemos adaptado— si se puede hablar de la “protestantización” del catolicismo en la actualidad.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Benedicto XVI habla sobre el Vaticano II - Antología de Textos

Benedicto XVI habla sobre el Vaticano II
-Antología de Textos-



A Modo de Introducción

El Vaticano II, a cincuenta años de su inauguración, sigue dando que hablar. Y la maraña de las opiniones sobre su verdadero alcance hacen difícil la comprensión adecuada de ese acontecimiento eclesial, uno de los más importantes del siglo XX.

Ríos de tinta corrieron para referirse a él... Y en esa descomunal producción bibliográfica han quedado sedimentadas algunas preguntas cruciales: ¿hay una Iglesia “preconciliar” y otra “posconciliar”?; el Vaticano II ¿se lee en “continuidad”, o en “discontinuidad y ruptura”, o  en “contraposición” con la Doctrina bimilenaria de la Iglesia?; ¿su “letra” y su “espíritu” concuerdan?; ¿cómo debe entenderse la llamada “apertura al mundo”? Estos son, ciertamente, algunos de los interrogantes más repetidos desde los años sesenta hasta nuestros días. 

Para advertir todo lo que está en juego, hemos seleccionado siete textos donde “Benedicto XVI habla sobre el Vaticano II” y que ponen blanco sobre negro respecto de su correcta y necesaria comprensión. Sus palabras son, de alguna manera, una respuesta a aquellas preguntas.

Así y todo, es probable que todavía falte mucho para afianzar este valiosísimo trabajo hermenéutico iniciado por el gran Papa Alemán. Pero su luminoso Magisterio es un signo de esperanza en la tarea emprendida y un gran aliento para la que todavía falta.
    
Confiemos. Christus Vincit!


Cristian Rodríguez Iglesias
Mar del Plata - Argentina


*   *   *


1.- Hacia una Hermenéutica Correcta del Concilio Vaticano II
Discurso con Ocasión de las Felicitaciones Navideñas a la Curia Romana (2005)

«El último acontecimiento de este año sobre el que quisiera reflexionar en esta ocasión es la celebración de la clausura del concilio Vaticano II hace cuarenta años. Ese recuerdo suscita la pregunta: ¿cuál ha sido el resultado del Concilio? ¿Ha  sido recibido de modo correcto? En  la recepción del Concilio, ¿qué se ha  hecho  bien?, ¿qué ha sido insuficiente o equivocado?, ¿qué queda aún por hacer?

Nadie puede negar que, en vastas partes de la Iglesia, la recepción del Concilio se ha realizado de un modo más bien difícil, aunque no queremos aplicar a lo que ha sucedido en estos años la descripción que hace san Basilio, el gran doctor de la Iglesia, de la situación de la Iglesia después del concilio de Nicea:  la compara con una batalla naval en la oscuridad de la tempestad, diciendo entre otras cosas:  “El grito ronco de los que por la discordia se alzan unos contra otros, las charlas incomprensibles, el ruido confuso de los gritos ininterrumpidos ha llenado ya casi toda la Iglesia, tergiversando, por exceso o por defecto, la recta doctrina de la fe...” (De Spiritu Sancto XXX, 77: PG 32, 213 A; Sch 17 bis, p. 524). No queremos aplicar precisamente esta descripción dramática a la situación del posconcilio, pero refleja algo de lo que ha acontecido. 

Surge la pregunta: ¿Por qué la recepción del Concilio, en grandes zonas de la Iglesia, se ha realizado hasta ahora de un modo tan difícil? Pues bien, todo depende de la correcta interpretación del Concilio o, como diríamos hoy, de su correcta hermenéutica, de la correcta clave de lectura y aplicación. Los problemas de la recepción han surgido del hecho de que se han confrontado dos hermenéuticas contrarias y se ha entablado una lucha entre ellas. Una ha causado confusión; la otra, de forma silenciosa pero cada vez más visible, ha dado y da frutos.

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