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domingo, 22 de junio de 2025

La Realeza de Cristo no pasa: «Debemos gritar su Nombre ante los organismos internacionales» - Entrevista al Presidente del Centro Pieper [Mar del Plata - Argentina]

La Realeza de Cristo no pasa:
«Debemos gritar su Nombre ante los organismos internacionales»


Entrevista de Germán Masserdotti al Presidente del Centro de Humanidades Josef Pieper de Mar del Plata [Argentina], para el Portal Católico Español «Religión en Libertad».


[ReL/CentroPieper] En 2025 se cumplen cien años de la publicación de la Carta Encíclica “Quas Primas” de Pío XI [ver aquí: https://centropieper.blogspot.com/2025/04/quas-primas-carta-enciclica-sobre-la.html]. Se trata, nada menos, del documento de la Iglesia que establece la Fiesta Litúrgica de Cristo Rey. Con ocasión de este aniversario, el Centro Pieper ha organizado un ciclo de Conferencias sobre cuyos motivos y alcance nos habla su Presidente, Cristian Rodríguez Iglesias.


- ¿Por qué es importante recordar y celebrar la publicación de la “Quas primas” a cien años de su aparición?

    «Es importante, sobre todo, por la urgente necesidad que tenemos en nuestro tiempo de volver a escuchar los principios eternos del orden político y social cristiano. Recordemos que “la mayor parte de los males del mundo –como decía San Pío X– proviene de la falta de conocimiento de Dios y de Su Verdad”.

    En nuestro caso, la recordamos con la organización de un curso que lleva por título “Christus Regnat! La Realeza Social de Cristo, a cien años de la encíclica «Quas Primas» del Papa Pío XI” [ver aquí: https://centropieper.blogspot.com/2025/04/christus-regnat-la-realeza-social-de.html]. Esta Encíclica precisamente es conocida como la “Carta Magna” de la Realeza Social de Cristo… Además de este centenario, tampoco podemos olvidar, en este 2025, los 1700 años del Concilio de Nicea… Concilio “que, al incluir las palabras «cuyo reino no tendrá fin» en su Símbolo o fórmula de fe, promulgaba la real dignidad de Jesucristo” (Quas Primas, 5). Por tanto, este no es un tema surgido simplemente en el período de entreguerras del siglo XX, sino una enseñanza constante de la Iglesia en todos los tiempos: Jesucristo es verdadero Rey, “sobre toda la creación y, en particular, sobre las sociedades humanas” como subraya el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2105).


Cristo Rey... ¿o Vicepresidente?
Un Curso muy necesario
[Entrevista a Cristian Rodríguez Iglesias]


lunes, 21 de abril de 2025

«Quas Primas» Carta Encíclica sobre la Fiesta de Cristo Rey - Papa Pío XI

«Quas Primas»
Carta Encíclica sobre la Fiesta de Cristo Rey
Papa Pío XI


En este año 2025 celebramos los 100 años de la Encíclica «Quas Primas», que reproducimos ahora en nuestro Blog del Centro Pieper, considerada como la Carta Magna de la Realeza Social de Cristo. También celebramos los 1700 años del Concilio de Nicea “que, al incluir las palabras «cuyo reino no tendrá fin» en su Símbolo o fórmula de fe, promulgaba la real dignidad de Jesucristo”.


[Vatican.va / CentroPieper] En la primera Encíclica, que al comenzar nuestro Pontificado enviamos a todos los Obispos del orbe católico, analizábamos las causas supremas de las calamidades que veíamos abrumar y afligir al género humano.

Y en ella proclamamos Nos claramente no sólo que este cúmulo de males había invadido la tierra, porque la mayoría de los hombres se habían alejado de Jesucristo y de su ley santísima, así en su vida y costumbres como en la familia y en la gobernación del Estado, sino también que nunca resplandecería una esperanza cierta de paz verdadera entre los pueblos mientras los individuos y las naciones negasen y rechazasen el imperio de nuestro Salvador.


La «paz de Cristo en el reino de Cristo»

1. Por lo cual, no sólo exhortamos entonces a buscar la paz de Cristo en el reino de Cristo, sino que, además, prometimos que para dicho fin haríamos todo cuanto posible nos fuese. En el reino de Cristo, dijimos: pues estábamos persuadidos de que no hay medio más eficaz para restablecer y vigorizar la paz que procurar la restauración del reinado de Jesucristo.



Puede ver el Curso Anual del Centro Pieper «Christus Regnat!...»
dedicado completamente a la Realeza de Cristo, a 100 años de "Quas Primas",
en el siguiente enlace:




lunes, 27 de julio de 2015

La Conversión de Constantino - Rubén Calderón Bouchet

La Conversión de Constantino
Rubén Calderón Bouchet


La trascendencia del Reinado de Constantino I el Grande, Emperador Romano (274-337 AD), para la historia política y religiosa de Occidente, es lo que en apretada síntesis explica aquí Calderón Bouchet [1]. 


1. Las Relaciones de la Iglesia con el Estado durante el siglo III

El edicto de Septimio Severo declaraba a la Iglesia fuera de la ley, prohibía la acción proselitista y tanto a los apóstoles como a los catecúmenos hacía pasible de la pena de muerte. Septimio Severo duró poco tiempo y su muerte temprana impidió poner en práctica las medidas que había pensado para terminar con los cristianos.

Caracalla (211-217) le sucedió en el trono de Roma. Este emperador, famoso por su crueldad, lo era mucho menos por su espíritu de sistema y aplicación. Cambiaba fácilmente de víctimas, y si durante un tiempo se encaprichó en perseguir a los cristianos pronto se cansó de ellos y halló en otros sectores de la población un ambiente más propicio para renovar su sadismo.

La suerte de los cristianos dependió más del capricho y la voluntad de los emperadores que se sucedían en el trono que de la ley que los declaraba proscriptos. Alejandro Severo (222-235) los dejó en paz. Decio (249-251) renovó la persecución y perfeccionó el edicto de intolerancia con la manifiesta intención de provocar la apostasía de todos los fieles que comparecieran ante un tribunal pagano. El texto perfeccionado por Decio no se conserva, pero, a través de las noticias que han llegado hasta nosotros, sabemos que el emperador apuntaba “sistemáticamente y en primera línea a los obispos. Se tiene la prueba de las persecuciones llevadas a cabo contra los obispos de las comunidades más importantes. Decio sabía que el obispo era el jefe de cada una de las Iglesias: si el obispo cedía, los fieles seguirían” [2].

viernes, 19 de junio de 2015

Los Arrianos Antiguos y los Actuales - P. José María Iraburu

Los Arrianos Antiguos y los Actuales
P. José María Iraburu


Artículo nº 268-3, publicado en su Blog “Reforma o Apostasía” en el año 2014.


Introducción

La tesis que muy brevemente mantengo en este artículo nada tiene de original, aunque pocos la expresan abiertamente. El arrianismo antiguo pretendía favorecer el acercamiento de los paganos a Cristo. Y el arrianismo actual favorece el abandono total de la fe católica [1]. Los católicos-arrianos actuales [círculos cuadrados] son personas que han perdido la fe, unas veces sin darse cuenta siquiera y otras negándose a reconocerlo.


*   *   *


Siglo IV


Constantino el Grande (272-273) abre el Imperio Romano a la Iglesia Católica en el edicto de Milán (313). Cesan por tanto las persecuciones y se ve favorecida una rápida cristianización del mundo romano. El cristianismo ha vencido al precio de mucha sangre martirial, comenzando, claro, por la de nuestro Señor Jesucristo, muerto «en tiempo de Poncio Pilato». Son muchos los paganos que invaden entonces rápidamente la Iglesia Católica, subiéndose al carro del vencedor por convicción o por oportunismo.

La Iglesia logra [así] en el siglo IV la libertad civil. […] Pero es a la vez un tiempo de grandes rebajas del cristianismo. […] Y sucede lo previsible, aquello que testifica San Jerónimo (347-420): «después de convertidos los emperadores, la Iglesia ha crecido en poder y riquezas, pero ha disminuido en virtud» (Vita Malchi 1). Efectivamente, el heroísmo del pueblo cristiano, generalizado en los tres primeros siglos de persecuciones, va dando paso con frecuencia a una mundanización creciente. La Providencia divina suscita justamente en ese siglo IV el monacato, cuyo crecimiento es sorprendentemente rápido. En la cristiandad de Egipto, por ejemplo, había unos cien mil monjes y unas doscientas mil monjas.

Precisamente entonces, cesadas las persecuciones, es cuando una relativa mundanización de las comunidades cristianas ocasiona negativamente el movimiento positivo de una muchedumbre de fieles que, buscando vivir plenamente el Evangelio, sale del mundo secular y se va a los desiertos. Esta opción tan radical tuvo no pocos impugnadores en un principio. Y San Juan Crisóstomo (349-407) la justifica y explica en su obra “Contra los impugnadores de la vida monástica”. Sin embargo, los enormes conflictos internos de la Iglesia en ese tiempo, aún más que en el campo de la vida moral, se dan en el campo doctrinal. Es un tiempo de grandes herejías. Y también de grandes Concilios, que van definiendo la fe católica en Cristo, la Trinidad y la gracia” [2].

domingo, 7 de junio de 2015

La Herejía Arriana - Hilaire Belloc

La Herejía Arriana
Hilaire Belloc


La primer gran Herejía que dividió las aguas de la Cristiandad en el siglo III d.C., y que duró tres siglos en sus más graves efectos, es relatada aquí por Hilaire Belloc en su contexto histórico y social con el interés que merece un tipo de mal que volvería a repetirse bajo diversas formas en el transcurso de los siglos. La herejía no es un tema fósil sino materia de interés permanente y ciertamente vital. Los que creen que el tema de la herejía puede despreciarse porque la palabra les suena anticuada y porque se relaciona con algunas disputas abandonadas desde hace mucho, están cometiendo el error común de pensar con palabras en lugar de pensar con ideas.


Introducción: Herejía

¿Qué es una herejía y qué importancia histórica tiene?

Al igual que la mayoría de los vocablos modernos, “herejía” se usa en forma vaga y diversa. En forma vaga, porque el espíritu moderno es tan enemigo de la precisión en las ideas como enamorado de la precisión en la medida. En forma diversa porque, según el hombre que la emplea, puede representar cincuenta cosas diferentes. 
     
Hoy, en la mayoría de las personas (de habla inglesa), la palabra “herejía” evoca disputas pasadas y ya olvidadas, un viejo prejuicio contra el examen racional. Se considera, pues, que la herejía no es de interés actual. El interés en ella ha muerto, pues trata de temas que nadie toma ya en serio. Se concibe que un hombre pueda interesarse en una herejía de curiosidad arqueológica, pero si ese hombre afirma que dicha herejía ha tenido gran efecto en la historia y que aún hoy es de viva actualidad, difícilmente será comprendido. 

Sin embargo, el tema de la herejía en general es de la mayor importancia para el individuo y para la sociedad, y la herejía, en su significado particular (que es el que tiene en la doctrina cristiana) presenta un interés especial para el que quiera comprender a Europa, el carácter de Europa y la Historia de Europa. Porque toda esa Historia, desde la aparición de la religión cristiana, ha sido una historia de luchas y de mutaciones, precedidas en gran parte por variaciones de la doctrina religiosa, a menudo, si no siempre, motivadas por ellas y siempre acompañadas por ellas. En otras palabras, “la herejía cristiana” es un tema de primordial importancia para la comprensión de la historia europea, porque, junto con la ortodoxia cristiana, es la constante compañera y la agente de la vida europea. 
     
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