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jueves, 17 de mayo de 2018

Reflexiones sobre la Posverdad - Ignacio Camuñas Solís

Reflexiones sobre la Posverdad
Ignacio Camuñas Solís


El autor de este artículo es un político y editor español. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y en Derecho comparado por la Universidad de Estrasburgo, Ex Ministro del Gobierno de España y Diplomático de Profesión. Actualmente es Presidente de Honor del Foro Sociedad Civil. A continuación reproducimos un extracto de su intervención en un coloquio sobre «Verdad y posverdad», organizado en Madrid por la Fundación Wellington.


Noción de la “posverdad” 
     
Para algunos, la posverdad vendría a consistir en una mentira de nueva generación que recurre a mensajes, argumentos o relatos aparentemente verdaderos, generalmente imbuidos de una carga emocional que suple cualquier necesidad de verificación. 

Otros autores afirman que la posverdad es sencillamente una mentira, una estafa o falsedad encubierta que oculta lo que hemos venido conociendo como la tradicional propaganda política. 

Mi aportación personal al concepto consistiría en equiparar la posverdad al trampantojo, una amable y esforzada trampa o una definitiva ilusión con que se engaña a alguien. Un ejemplo es la tramposa utilización que están haciendo los sectores independentistas catalanes de la encarcelación de personajes que han propiciado un golpe de Estado en toda regla, queriendo hacer creer a los incautos que son presos políticos.

viernes, 29 de junio de 2012

Verismo: La Decadencia del Arte Moderno - P. Javier Bocci

Verismo: La Decadencia del Arte Moderno
P. Javier Bocci

Material de Lectura para la cuarta Clase Magistral del Curso "Cultura y Contracultura en Nuestro Tiempo"

“Dios es expulsado del arte, envilecido hasta el verismo…” (San Pío X).

Como señala el Diccionario Larrouse, el Verismo es el movimiento estético que se desarrolló en Italia a partir de finales del siglo XIX y principios del XX, y que representaba la realidad sin idealizaciones, centrándose en la descripción de la vida de las clases populares. Como su nombre explicita (en Francia se denominó preferentemente “Naturalismo”), reivindica que el objeto del arte debe ser lo inmediato a los ojos y no alguna elaboración de ello.

El argumento de que “la realidad es así”, ha venido repitiéndose desde entonces, y tiene verdadera carta de ciudadanía en el arte fuertemente teñido de izquierda y apellidado “testimonial” en nuestro país. Ese argumento no vale nada. Porque el arte no consiste en mostrar lo grotesco, sino la belleza: El objeto del arte es el pulchrum, la belleza, no el factum.

El arte es la expresión de la realidad en cuanto bella, la realidad en su esencia y en las infinitas posibilidades de su esencia, no en las infinitas posibilidades de degradación de su esencia que pueden ocurrir en el factum, objeto del saber positivo del modernismo.

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