Mostrando entradas con la etiqueta Humanismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Humanismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de agosto de 2024

El Último Progreso de los Tiempos Modernos: la Palabra Violada - Fray Mario José Petit de Murat OP

El Último Progreso de los Tiempos Modernos:
la Palabra Violada
Fray Mario José Petit de Murat OP


Mario José Petit de Murat (1908-1972), hombre completo y eminente según Leonardo Castellani [1], fue una estrella rutilante en el cielo de los Dominicos argentinos e hispanoamericanos. Petit de Murat luce tanto por su cautivante prosa como por su capacidad de penetración psicológica. Autor prolífico y profundo conocedor de Santo Tomás de Aquino, escribió y enseñó Teología, Metafísica, Psicología, Filosofía e Historia del Arte. Porteño de nacimiento, se radicó en Tucumán, donde murió atendiendo una Capilla rural en Timbó Viejo. Con gran alegría reproducimos en nuestro Blog del Centro Pieper este bellísimo texto de su autoría, esperanzados en colaborar humildemente con su difusión.



- I -

Tengamos por cierto que hemos ido a la deriva. Muchas han sido “las lluvias, ríos y vientos” que la apostasía de Europa desató contra el Hijo del hombre desde el Renacimiento hasta nuestros días [2]; como consecuencia se ha venido abajo con grande ruina todo lo que del cristianismo se intentara edificar sobre las arenas de la mediocridad, las tibiezas o los descuidos [3].

Es notorio que los tiempos renacentistas y pos renacentistas están especificados por la reincidencia en el pecado, no en el individual, el cual se desgrana en cualquier rincón del mundo a cada instante, sino en el de la sociedad humana, pronunciando esta vez contra Dios no sólo Creador sino también encarnado y Salvador. En consecuencia, el demonio y la nueva iniquidad disponen de mayor experiencia para su astucia y, así, la malicia ha progresado bastante sobre las antiguas tácticas.

En efecto, la rebeldía moderna ha añadido una perfección capital a la iniquidad. Trataremos de esbozar, siquiera, lo que este enunciado entraña:

Nuestra época se mueve dentro del ámbito de un mal teológico; la anima la peor malicia, la de una apostasía. Si queremos lograr, no ya el género sino también la especie de dicho mal, hallamos que no se trata de una apostasía cualquiera, la que apartara, por ejemplo, de la noticia que la razón o alguna tradición cierta y remota pudiera dar de Dios. Lo que la civilización actual intenta negar es la encarnación del Verbo, además de todo el orden sobrenatural y temporal originado por Él en la tierra. Si frente a este hecho recordamos que la medida de un mal está dada por el bien que niega [4], se entenderá que nos encontramos en la hora actual, ante un abismo idéntico a la nada; pues si se niega el Verbo eterno ¿qué nos queda de Dios y de las cosas? Si se niega la Encarnación -la cual revela la decisión divina de asumir todo lo auténticamente humano- ¿qué puede quedarnos del hombre? Sobre todo: ¿en qué se convertirá el verbo humano si existe la resolución inflexible de emplearlo en contra del Verbo divino, a costa de desgarrarlo en los nexos con su fuente, analogía y ejemplaridad suprema, que es ese mismo verbo?

Ciertamente, la Edad Moderna ha obtenido al fin, tras su labor tenaz de agnosticismo y subjetivismo, corromper la palabra en sí. El lenguaje del hombre en todo tiempo, ha nombrado también conceptos, deseos y acciones inicuas; incluso cosas concretas dedicadas a la iniquidad (meretriz, Baal). Se pudo también mentir, pero se mentía con cosas reales que no eran tal como se las nombraba más en sus circunstancias que en su ser mismo; sin embargo, permanecía inviolada la relación del signo verbal con la cosa significada. Se decía “paz” y cualquiera entendía que se iba a dar una real tranquilidad en el orden concretamente existente; cuando un rey asirio ambicionaba dominar a otro monarca, enviaba una embajada comunicándole que le arrancaría los ojos y le cortaría las manos si llegaba a resistir y no rendirle vasallaje. En cambio hoy se dice “hombre” y se piensa que se puede estar nombrando a un animal sin mas; asimismo, si un gobernante llega a pronunciar la palabra “paz” el vecino entiende que se esta preparando para la guerra, y cuando un país quiere apoderarse del mundo entero, oprime, destruye y aniquila en nombre del amor que profesa a la fraternal convivencia de los pueblos.

sábado, 22 de octubre de 2022

Tres Notas sobre la Ideología en un Texto de Rubén Calderón Bouchet [In Memoriam] - Ernesto Alonso

Tres Notas sobre la Ideología en un Texto de Rubén Calderón Bouchet
A propósito de “La Valija Vacía”
Ernesto Alonso


In Memoriam – al cumplirse el Décimo Aniversario de su partida de este mundo. 


Especial para el Blog del Centro Pieper


[CP] Primeramente, un brevísimo recuerdo personal del querido profesor y maestro, don Rubén Calderón Bouchet (1918 - 2012). Lo conocí en Mendoza, siendo yo un adolescente que comenzaba a formarse en algunos círculos de universitarios católicos. Capturó mi atención y mi admiración la primera vez que lo escuché, hablando sobre los fundamentos de la Ciudad Cristiana. Profundamente me impresionó que un hombre pudiese hablar con tanta solidez, sapiencia y elegancia sin tener un papel, o un esquema, a la vista. 

Pocos años después, fue mi profesor de Metafísica en la Universidad Católica, también en Mendoza. Extraordinarias solían ser sus clases, con dosis de explicación rigurosa y sabrosas anécdotas. Nos confesaba, en confianza y con ese humor fino que tan bien lo caracterizaba, que enseñaba esa disciplina no porque fuese su especialidad, sino para mantener el buen juicio y el “apego" a Santo Tomás de Aquino. 

Concluidos mis estudios, lo seguí durante unos cuantos años en conferencias y cursos; pero, sobre todo, en la lectura de unas cuantas de sus obras. Más tarde o más temprano, siempre vuelvo a un libro de Calderón Bouchet. No deja de asombrarme su cabeza ordenada y ordenadora y, no menos que otra cualidad, su estilo pulcro que tan armoniosamente combina la elegancia del francés con la campechanía del español criollo. 

jueves, 5 de octubre de 2017

Robert Hugh Benson: Recordando a un Gigante Olvidado - Joseph Pearce

Robert Hugh Benson: Recordando a un Gigante Olvidado
Joseph Pearce


Pearce, Profesor de Literatura Inglesa y Biógrafo de todos los grandes Escritores Católicos de habla Inglesa desde la Conversión de John Henry Newman, ha escrito recientemente un artículo sobre Benson en «The Imaginative Conservative» donde da todas las claves de la obra del Autor de «Señor del Mundo». A continuación reproducimos en nuestro Blog del Centro Pieper ese texto, siguiendo el original inglés.


Robert Hugh Benson fue una de las más brillantes luminarias del firmamento literario Católico en los primeros años del siglo XX, creciendo su estrella en el fulgor de varias novelas bestseller, y declinando, o apagándose más bien, con su prematura muerte.

Nacido en 1871, Benson era el hijo menor de E. W. Benson [1], un distinguido clérigo anglicano que contaba entre sus amigos con el primer ministro William Ewart Gladstone. En 1882, cuando Benson tenía 11 años, su Padre se convirtió en Arzobispo de Canterbury. En 1896, habiendo recibido él mismo las órdenes anglicanas, fue Benson quien leyó las letanías en el funeral de su Padre en la Catedral de Canterbury. El hijo, sin embargo, no estaba destinado a seguir las huellas de su padre. En 1903, tras un periodo de escrupuloso examen interior, cuyos detalles aclaró de forma magistral en su apología autobiográfica «Confesiones de un Converso», Benson fue recibido en la Iglesia Católica. Ninguna Conversión desde la de John Henry Newman, casi 60 años antes, provocó tal controversia, sacudiendo con ondas sísmicas el establishment anglicano. Posteriormente, durante los siguientes once años hasta su muerte en 1914, fue un defensor incansable de la Iglesia Católica y un prolífico novelista y hombre de letras.

No hay duda de que Benson pertenecía a una familia notable. Además del ascenso de su padre a la prominencia y la preeminencia en la Iglesia de Inglaterra, sus dos hermanos estaban entre los illustrissimi de los escritores eduardianos [del reinado de Eduardo VII, 1901-1910]. A. C. Benson [2], su hermano mayor, fue Master [Rector] del Magdalene College en Cambridge y se estableció como un fino biógrafo, autor de un diario y crítico literario, escribiendo celebradas biografías de Dante Gabriel Rossetti, Edward Fitzgerald, Walter Pater, Alfred Tennyson y John Ruskin. Su otro hermano, E. F. Benson [3], escribió prolíficamente y pasó a la posteridad sobre todo por sus novelas satíricas «Mapp y Lucia», adaptadas con éxito para la televisión. Sin embargo, R. H. Benson no desmerecería de sus hermanos mayores. Antes de morir a la trágicamente corta edad de 43 años, escribiría quince novelas de gran éxito y, tras ser Ordenado Sacerdote Católico en 1904, serviría como coadjutor en Cambridge, demostrando ser no menos popular como predicador vehemente de lo que ya era como escritor de ficción.

domingo, 3 de julio de 2016

Nuevo Paradigma de la Salud de la OMS: una Nueva Ética para un Nuevo Humanismo - María Isabel Pérez de Pío

Nuevo Paradigma de la Salud de la OMS: una Nueva Ética para un Nuevo Humanismo
Dra. María Isabel Pérez de Pío


Estimados:

Los invitamos a participar del segundo Studium 2016 –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo Lunes 11 de Julio a partir de las 19:15 hs. en el Centro Educativo FASTA, sito en Gascón 3145, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Nuevo Paradigma de la Salud de la OMS: una Nueva Ética para un Nuevo Humanismo”, que será presentado por la Dra. María Isabel Pérez de Pío, continuando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

La participación en este “Studium” del Centro Pieper es libre y gratuito.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Crisis y Tiranía de la Modernidad - Benedicto XVI / Joseph Ratzinger

Crisis y Tiranía de la Modernidad
Benedicto XVI / Joseph Ratzinger


Antología de textos realizada por el P. Javier Bocci para el Centro Pieper.


Modernidad: crisis de la razón

La crisis de la modernidad no es sinónimo de insuficiencia de la filosofía, al contrario, la filosofía debe comprometerse en un nuevo camino de investigación para comprender la verdadera naturaleza de semejante crisis e identificar nuevas perspectivas hacia las cuales orientarse. La modernidad revela una cuestión antropológica que se presenta de modo mucho más complejo y articulado que los últimos siglos. La modernidad no es un simple fenómeno cultural con una fecha histórica determinada, en realidad implica un nuevo proyecto que pretende una comprensión más exacta de la naturaleza del hombre. No es difícil encontrar en autorizados pensadores contemporáneos una reflexión honrada sobre las dificultades que impiden la solución de esta crisis prolongada; el crédito que atribuyen a la religión, y en particular al cristianismo, es un signo evidente del sincero deseo de que la reflexión filosófica abandone su autosuficiencia.

Mi propuesta consiste en “ensanchar los horizontes de la racionalidad”. Parto de una profunda convicción, que he expresado muchas veces: «La fe cristiana ha hecho su opción categórica: contra los dioses de la religión a favor del Dios de los filósofos, es decir, contra el mito de la sola costumbre a favor de la verdad del ser» (J. Ratzinger Introducción al cristianismo III). Esta afirmación, que refleja el camino del cristianismo desde sus albores, resulta plenamente actual en el contexto histórico cultural que estamos viviendo. En efecto, sólo a partir de dicha premisa, que es histórica y a la vez teológica, es posible salir al encuentro de las nuevas expectativas de la reflexión filosófica. También hoy es muy concreto el peligro de que la religión, incluso la cristiana, sea instrumentalizada como fenómeno subrepticio.

martes, 5 de marzo de 2013

¿Por qué me Convertí al Catolicismo? - Gilbert Keith Chesterton

¿Por qué me Convertí al Catolicismo?
Gilbert Keith Chesterton


Famoso Periodista, Novelista, Poeta y Crítico Literario nacido en 1874, es una figura única y genial en la Literatura Inglesa y uno de los autores modernos más frecuentemente citados. De él dijo su gran amigo Bernard Shaw: "un genio colosal" y el premio nobel T. S. Eliott quedó maravillado con su libro sobre Dickens. En 1922 se Convirtió al Catolicismo. Consagró toda su vida a la Literatura, dedicándose a ella por completo desde los veinte años. Antes había estudiado dibujo. Por parte de su madre, tenía sangre francesa. Se casó a los veinticinco años, sin tener descendencia. Murió en 1936. Su periodismo ejerció una atracción magnética mucho más poderosa que lo que de cualquier columnista o presentador de televisión podría esperarse hoy día.


Aunque sólo hace algunos años que soy católico, sé sin embargo que el problema "por qué soy católico" es muy distinto del problema "por qué me convertí al catolicismo". Tantas cosas han motivado mi conversión y tantas otras siguen surgiendo después... Todas ellas se ponen en evidencia solamente cuando la primera nos da el empujón que conduce a la conversión misma. 

Todas son también tan numerosas y tan distintas las unas de las otras, que, al cabo, el motivo originario y primordial puede llegar a parecernos casi insignificante y secundario. La "confirmación" de la fe, vale decir, su fortalecimiento y afirmación, puede venir, tanto en el sentido real como en el sentido ritual, después de la conversión. El convertido no suele recordar más tarde de qué modo aquellas razones se sucedían las unas a las otras. Pues pronto, muy pronto, este sinnúmero de motivos llega a fundirse para él en una sola y única razón. 

Existe entre los hombres una curiosa especie de agnósticos, ávidos escudriñadores del arte, que averiguan con sumo cuidado todo lo que en una catedral es antiguo y todo lo que en ella es nuevo. Los católicos, por el contrario, otorgan más importancia al hecho de si la catedral ha sido reconstruida para volver a servir como lo que es, es decir, como catedral. 

¡Una catedral! A ella se parece todo el edificio de mi fe; de esta fe mía que es demasiado grande para una descripción detallada; y de la que, sólo con gran esfuerzo, puedo determinar las edades de sus distintas piedras. 

sábado, 28 de abril de 2012

Paideia: los Ideales de la Cultura Griega - Werner Jaeger

Paideia: los Ideales de la Cultura Griega 
Introducción
Werner Jaeger


Material de Lectura para la Segunda Clase Magistral del Curso "Cultura y Contracultura en Nuestro Tiempo"


Paideia, la palabra que sirve de título a esta obra, no es simplemente un nombre simbólico, sino la única designación exacta del tema histórico estudiado en ella. Este tema es, en realidad, difícil de definir; como otros conceptos muy amplios (por ejemplo, los de filosofía o cultura), se resiste a ser encerrado en una fórmula abstracta. Su contenido y su significado sólo se revelan plenamente ante nosotros cuando leemos su historia y seguimos sus esfuerzos por llegar a plasmarse en la realidad. Al emplear un término griego para expresar una cosa griega, quiero dar a entender que esta cosa se contempla, no con los ojos del hombre moderno, sino con los del hombre griego. Es imposible rehuir el empleo de expresiones modernas tales como civilización, cultura, tradición, literatura o educación. Pero ninguna de ellas coincide realmente con lo que los griegos entendían por paideia. Cada uno de estos términos se reduce a expresar un aspecto de aquel concepto general, y para abarcar el campo del conjunto del concepto griego sería necesario emplearlos todos a la vez. Sin embargo, la verdadera esencia del estudio y de las actividades del estudioso se basa en la unidad originaria de todos estos aspectos –unidad expresa por la palabra griega– y no en la diversidad subrayada y completada por los giros modernos. Los antiguos tenían la convicción de que la educación y la cultura no constituyen un arte formal o una teoría abstracta, distintos de la estructura histórica objetiva de la vida espiritual de una nación. Esos valores tomaban cuerpo, según ellos, en la literatura, que es la expresión real de toda cultura superior. Así es como debemos interpretar la definición del hombre culto que encontramos en Frínico:

Φιλόλος ό φιλών λόγους χαι σπουδάζων περί παιδείαν


Posición de los Griegos en la Historia de la Educación Humana

Todo pueblo que alcanza un cierto grado de desarrollo se halla naturalmente inclinado a practicar la educación. La educación es el principio mediante el cual la comunidad humana conserva y trasmite su peculiaridad física y espiritual. Con el cambio de las cosas cambian los individuos. El tipo permanece idéntico. Animales y hombres, en su calidad de criaturas físicas, afirman su especie mediante la procreación natural. El hombre solo puede propagar y conservar su forma de existencia social y espiritual mediante las fuerzas por las cuales la ha creado, es decir, mediante la voluntad consciente y la razón. Mediante ellas adquiere su desarrollo un determinado juego libre, del cual carecen el resto de los seres vivos, si prescindimos de la hipótesis de cambios prehistóricos de las especies y nos atenemos al mundo de la experiencia dada. Incluso la naturaleza corporal del hombre y sus cualidades pueden cambiar mediante una educación consciente y elevar sus capacidades a un rango superior. Pero el espíritu humano lleva progresivamente al descubrimiento de sí mismo, crea, mediante el conocimiento del mundo exterior e interior, formas mejores de la existencia humana. La naturaleza del hombre, en su doble estructura corporal y espiritual, crea condiciones especiales para el mantenimiento y la transmisión de su forma peculiar y exige organizaciones física y espirituales cuyo conjunto denominamos educación. En la educación, tal como la practica el hombre, actúa la misma fuerza vital, creadora y plástica, que impulsa espontáneamente a toda especie viva al mantenimiento y propagación de su tipo. Pero adquiere en ella el más alto grado de su intensidad, mediante el esfuerzo consciente del conocimiento y de la voluntad dirigida a la consecución de un fin.

De ahí se siguen algunas conclusiones generales. En primer lugar, la educación no es una propiedad individual, sino que pertenece, por su esencia, a la comunidad. El carácter de la comunidad se imprime en sus miembros individuales y es, en el hombre, en una medida muy superior a los animales, fuente de toda acción y de toda conducta. En parte alguna adquiere mayor fuerza el influjo de la comunidad sobre sus miembros que en el esfuerzo constante para educar a cada nueva generación de acuerdo con su propio sentido. La estructura de toda sociedad descansa en las leyes y normas escritas o no escritas que la unen y ligan a sus miembros. Así, toda educación es el producto de la conciencia viva de una norma que rige una comunidad humana, lo mismo si se trata de la familia, de una clase social o de una profesión, que de una asociación más amplia, como una estirpe o un estado.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Josef Pieper y el Humanismo Tomista - P. Abelardo Lobato

Josef Pieper y el Humanismo Tomista
P. Fray Dr. Abelardo Lobato, O.P.


Josef Pieper llegó al final de su fecunda existencia hace tres años, el 6 de noviembre de 1997, en Münster, Westfalia. Dejó tras sí una larga estela de admiración, de reconocimiento, tanto a su persona cuanto a su ingente producción literaria. El homenaje que le tributaron sus discípulos en el año 1994, al cruzar el umbral de los 90 años, fue elocuente. Más de 600 intelectuales de todos los continentes se dieron cita en Münster para venerar a un maestro. Le admiraron sobre todo los jóvenes que perciben la miseria de la cultura presente y la urgencia de dar respuesta a los retos que plantea el tercer milenio a las puertas.

Pieper es un ejemplo de pensador cristiano. Está muy por encima de la seducción del presente que a tantos arrastra. Él se apoya en la tradición ya consolidada del pasado, pero no para repetirla sino para dar un salto hacia delante. Su recia personalidad deja un impacto positivo que las generaciones de jóvenes estudiosos saben apreciar. Juan Pablo II se ha unido a ese homenaje de los estudiosos por medio de una carta de felicitación por la lección de vida y de pensamiento que nos ha dado. El Papa le elogia porque ha sabido insertar su pensamiento en la rica tradición del pensar cristiano y ha tenido en cuenta al gran maestro Tomás de Aquino. “Ha puesto a los jóvenes en contacto con el rico patrimonio de la filosofía cristiana. El pensar de su propio maestro Santo Tomás de Aquino, de cuya obra polifacética supo como ningún otro, extraer tantas enseñanzas de una manera desacostumbrada, llegó a ser para las generaciones más jóvenes un instrumento, que en base a la imagen cristiana del hombre, es apto para penetrar en la realidad del tiempo y de la eternidad. De esa manera les ha comunicado una sólida base existencial. Y ha orientado todo su esfuerzo filosófico únicamente al servicio de la verdad, que se encuentra en Jesucristo” [1].

El discípulo de Tomás tiene clara esta conexión entre el pensar y el ser, entre el entender y la verdad. Tiene sin duda su interés el saber lo que los hombres han pensado, pero en buena parte eso no perfecciona nuestro entendimiento. Sólo la verdad de lo que han pensado tiene el don de contribuir a nuestra perfección. Sólo la verdad tiene una fuerza invencible. El maestro es el que lleva a la verdad. En este homenaje a un ilustre pensador que ha elegido la escuela de Tomás yo me limito a evocar su lección de humanismo, en tres instancias: Cómo leer hoy a Tomás de Aquino, cómo a través de su ejemplo, ser en verdad un pensador cristiano, cómo forjar el humanismo del tercer milenio desde el cultivo de las virtudes.

martes, 12 de mayo de 2009

Humanismo y Renacimiento - Claudio Mayeregger


Humanismo y Renacimiento
Claudio Mayeregger


Estimados:
Los invitamos a participar del próximo Café Filosófico, a realizarse el sábado 16 de Mayo a partir de las 10 de la mañana en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, sito en Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Humanismo y Renacimiento”, a cargo del Prof. Claudio Mayeregger, en el marco del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

Los interesados pueden inscribirse directamente en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, unos minutos antes del inicio del Café Filosófico, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año.

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 495-0465 ó (0223) 154-36-3298.

lunes, 16 de febrero de 2009

Universidad no es "mera Fábrica de Titulados" - Paul Poupard

Universidad no es "mera Fábrica de Titulados"
Cardenal Paul Poupard


Vaticano, 2 de febrero de 2009 (Aciprensa).- El Presidente Emérito del Pontificio Consejo para la Cultura, Cardenal Paul Poupard, recordó que en la universidad católica debe primar "la formación integral de la persona" y que un centro de estudios superiores no puede convertirse "en una mera fábrica de titulados".

Durante las Conversaciones Universitarias "Universidad Católica: ¿nostalgia, mimetismo o nuevo humanismo?", organizadas por el Instituto John Henry Newman de la Universidad Francisco de Vitoria, el Purpurado explicó que "la universidad no puede plegarse a las exigencias del mercado y convertirse en una mera fábrica de titulados", pues su misión "es el servicio apasionado de la verdad".

El Cardenal también recordó que en la universidad católica debe primar "la formación integral de la persona, que integre los distintos saberes", porque solo buscando el crecimiento del ser humano se evitará "un mundo dominado por expertos sin alma".

Entrada destacada

De cara a Dios, arraigados en Cristo, sobre la Tradición y la Ortodoxia - Mons. Héctor Aguer

De cara a Dios, arraigados en Cristo, sobre la Tradición y la Ortodoxia Mons. Héctor Aguer El Arzobispo emérito de La Plata (Argentina) afir...