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domingo, 26 de marzo de 2017

San Agustín y Santo Tomás son el Telón de Fondo de mis Intereses [Entrevista] - P. Alfredo Sáenz

San Agustín y Santo Tomás son el Telón de Fondo de mis Intereses
[Entrevista]
P. Alfredo Sáenz


A continuación reproducimos en nuestro Blog del Centro Pieper la entrevista realizada por el periodista Agustín De Beitia al destacado Sacerdote Jesuita Argentino, Padre Alfredo Sáenz, publicada en el Diario “La Prensa” de Buenos Aires, Argentina.


Diario La Prensa, 23.03.2017.- El Padre Alfredo Sáenz celebra el pensamiento y el humor de las columnas de Juan Manuel de Prada y rescata del olvido a Hugo Wast, autor famosísimo en su tiempo y hoy considerado poco menos que “maldito”. Señaló también que “La restauración de la cultura cristiana” de John Senior fue una de las obras recientes que más disfrutó.


Lecturas de Autor

-¿Qué libro (o libros) está leyendo ahora?

-Dos son los libros a los que estoy abocado en estos momentos. 

El primero es una obra de Alexandre Schmemann, llamada “Journal”. Trátase de un “diario” personal del autor, que es un culto sacerdote ortodoxo ruso. Dicho diario nos ofrece sus apuntes cotidianos en el decenio que ocurre de 1973 a 1983. La obra fue publicada en 1983, después de su muerte. El Padre Schmemann nació en Estonia, en una familia de emigrados rusos. Dicha familia se instaló luego en París y allí nuestro Alexandre ingresó en un seminario ortodoxo. Tras su ordenación sacerdotal fue invitado a enseñar en otro seminario ruso, pero que funcionaba en Estados Unidos, donde llegó a ser primero profesor y luego decano. En Estados Unidos, la Iglesia ortodoxa era oficialmente independiente del Patriarcado de Moscú. La obra que me ocupa me resultó realmente apasionante. Allí, entre otras muchas cosas, el autor habla de sus relaciones, no siempre demasiado cordiales, con Solzhenitsyn, que por aquel entonces vivía también en Estados Unidos.

Otro libro que estoy ahora leyendo es uno titulado “El amor que discierne”, donde su autor, un joven sacerdote, el Padre Gabino Tabossi, trata en esta que es su tesis doctoral, del conocimiento del bien por connaturalidad afectiva según la Suma de Santo Tomás. Obra realmente esplendorosa, aguda y penetrante, que no basta con leer sino hay que paladear.


Valor Olvidado

-¿Qué autor nuevo o clásico descubrió últimamente? ¿Por qué motivos lo atrapó?

-Si tuviera que nombrar alguno en especial elegiría a John Senior. Conocía un libro anterior del mismo autor, “La muerte de la cultura cristiana”, pero el que he leído se llama “La restauración de la cultura cristiana”, que continúa a aquel. Este libro me ha llenado de satisfacción. Propone diversas iniciativas posibles para salir del desierto cultural de nuestra época, iniciativas tendientes a “redescubrir” el valor olvidado de lo que un día fue la cultura cristiana, hoy casi en extinción, y el consecuente intento por recuperarla.

sábado, 1 de agosto de 2015

“El Amor Humano” de Gustave Thibon - Carlos Rey

“El Amor Humano” 
de Gustave Thibon
Prof. Carlos Rey


Estimados:

Los invitamos a participar del cuarto Studium 2015 –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo Lunes 3 de Agosto a partir de las 19.30 hs. en el Centro Educativo FASTA, sito en Gascón 3145, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “«El Amor Humano» de Gustave Thibon”, que será presentado por el Prof. Carlos Rey, continuando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

La participación en este “Studium” del Centro Pieper es libre y gratuito.

lunes, 2 de marzo de 2015

Josef Pieper, la Belleza y la Poesía - Jorge N. Ferro

Josef Pieper, la Belleza y la Poesía
Dr. Jorge N. Ferro


Intentaremos aquí una aproximación a la obra de Josef Pieper desde las letras, de modo que, escudados alegremente en esto, nos tomaremos una serie de licencias que los severísimos filósofos sabrán disculpar y tolerar.

Y la primer cosa que salta a la vista, para un lector ingenuo, en cuanto a Pieper y su relación con la belleza, es que ésta se halla presente en su propio estilo, en su misma obra en cuanto tal. Hay una preocupación por que se cumpla aquella sentencia de “el esplendor de la verdad”: él presenta la verdad bella y claramente, y hace alusión y recurre a los grandes textos poéticos, constantemente. Para poner un solo ejemplo, en su tratado sobre la Prudencia va a tomar un texto de Paul Claudel, de la quinta de sus «Cinco Grandes Odas», y cita aquel pasaje donde el poeta dice: “la prudencia es al norte de mi alma como la proa inteligente que conduce todo el navío” [1]. Es decir, comprobamos fácilmente esta constante recurrencia a los textos poéticos y el gusto porque resplandezca la verdad que está presentando, porque resplandezca estilísticamente esta verdad.

Y esto en un tiempo en el que en los estudios de humanidades en general predomina muchas veces un lenguaje oscuro, deliberadamente oscuro. Sobre lo cual Pieper tiene palabras duras; no dejará de denunciar este fenómeno. Por ejemplo, en su «Defensa de la Filosofía», donde dice entre otras cosas: [...] “la dificultad de leer un libro filosófico depende con frecuencia, como todo el mundo sabe, únicamente de abuso del lenguaje, de modo que lo que pone obstáculos es el lenguaje y nada más que el lenguaje” [2].

Es decir que el lenguaje, que tendría que ser el ámbito de patencia de la verdad, translúcido, se convierte en una realidad opaca, que aleja de las cosas. Se referirá también Pieper a esa “terminología individual arbitraria” [3] que tiene tanta vigencia en numerosos contemporáneos nuestros que se dedican a las humanidades. Y el texto este de Pieper sobre la oscuridad deliberada nos trae a la memoria otro de un autor indudablemente menor, en un libro bastante cuestionable en muchos aspectos, pero que plantea esto casi en los mismos términos. Nos referimos a J. F. Revel, en su libro «El conocimiento inútil». Hablando de las modas intelectuales de nuestro tiempo, sostiene Revel que es elemento esencial a una moda intelectual el hecho de sustituir “las dificultades reales de la investigación científica”, es decir las dificultades que presenta el objeto estudiado, “por las dificultades artificiales de un estilo oscuro, precioso y pedante, que procura a sus lectores y a sus auditores, al mismo tiempo, la ilusión de hacer un esfuerzo y la satisfacción de creerse iniciados en un pensamiento particularmente arduo” [4]. O sea que hay una facilidad de hecho y una dificultad aparente; hay un vocabulario “iniciático’, dice, y un “elitismo de masas”.

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