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lunes, 10 de octubre de 2016

Debilidad del Pensamiento Católico Actual - Mario Caponnetto

Debilidad del Pensamiento Católico Actual
Dr. Mario Caponnetto


El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del sexto Café Cultural del año, a realizarse el próximo viernes 14 de Octubre a partir de las 20hs en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Debilidad del Pensamiento Católico Actual”, a cargo del Dr. Mario Caponnetto, quien continúa así el Curso “Cristianismo en el Siglo XXI – Antecedentes, Conflictos, Perspectivas” que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la Verdad”.

El Curso está dirigido a Jóvenes mayores de 16 años y Adultos en general, Profesionales, Docentes y Estudiantes Universitarios, Agentes de Pastoral, etc. Se dispone de un cupo de Becas y Medias Becas para quienes hagan el pedido justificado. 

Los interesados pueden inscribirse directamente en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, antes del inicio del Café Cultural, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año. 


Para mayor información:
Celular y WhatsApp: 223 5 034406
Correo Electrónico: centropieper@gmail.com 


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Lectura Recomendada para leer antes del Café Cultural:
Ignacio Sánchez Cámara - Filosofía Convaleciente

domingo, 9 de octubre de 2016

Filosofía Convaleciente - Ignacio Sánchez Cámara

Filosofía Convaleciente
Dr. Ignacio Sánchez Cámara


El Dr. Ignacio Sánchez Cámara, ex-rector de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” y nombrado este año [2016] académico correspondiente de la Academia Nacional Argentina de Ciencias Morales y Políticas, recensiona en este artículo -publicado originalmente en el diario ABC- dos libros de Gianni Vattimo. Y nos ofrece las pistas oportunas para advertir en que consiste, al menos hablando genéricamente, su «pensiero débole».


Gianni Vattimo, profesor de Filosofía en Turín y periodista de opinión, es uno de los más populares y destacados teóricos y defensores de la posmodernidad y del «pensamiento débil». Prescindiendo de la polisemia del término «modernidad», sus ideas centrales son el levantamiento del acta de defunción de la metafísica, la muerte de la verdad absoluta, la imposibilidad de encontrar un fundamento, el final de los metarrelatos o grandes discursos (Lyotard) y la apoteosis de cierta manera de entender la hermenéutica. 

De estos presupuestos extrae Vattimo consecuencias favorables para la democracia, la tolerancia y una teoría procedimental de la verdad que pretende soslayar el escollo del relativismo. Hacia el consenso democrático, a través del pensamiento débil. Y todo ello, siguiendo la estela del pensar de Nietzsche y Heidegger

El ensayo “Después de la cristiandad” [1], fragmentario como corresponde a la asumida debilidad del pensamiento, es un sugestivo y si no me equivoco, fallido intento de legitimar un cristianismo posmoderno. La muerte del fundamento entraña también la de las razones en favor del ateísmo, pues éste es también uno de los grandes discursos impertinentes. Si nada es verdad absoluta, tampoco lo puede ser la negación de la existencia de Dios. La muerte de la metafísica entraña la posibilidad de la resurrección del cristianismo. Occidente es identificado con un «cristianismo secularizado». El renacimiento de la religión en la época posmetafísica resulta teóricamente legítimo y permite replantear las relaciones entre filosofía y religión. Se trata, naturalmente, de un cristianismo sin dogmas, fruto del consenso entre los creyentes y basado sólo en la ética del amor. No faltan las críticas, por cierto poco débiles, al «autoritarismo» de la Iglesia Católica.

lunes, 18 de enero de 2010

Josef Pieper y la Reflexión sobre el Mito y la Cultura - Héctor Padrón

Josef Pieper y la Reflexión sobre el Mito y la Cultura
Dr. Héctor Jorge Padrón


Universidad Nacional de Cuyo – Conicet, Argentina.




Preliminar

El propósito de este trabajo es destacar el valor y la significación del pensamiento filosófico de Josef Pieper para la historia de la filosofía y de la cultura contemporáneas a través de un tema preciso: el mito platónico, que esperamos obre como hilo conductor de nuestra reflexión. Nuestro esfuerzo se concentra sobre dos obras decisivas para el interés de nuestro tema: Sobre los mitos platónicos [1] y Entusiasmo y delirio divino. Sobre el Diálogo Fedro [2], sin descartar otras referencias posibles a la vasta obra del ilustre filósofo germano.

En el segundo libro citado de Pieper, Entusiasmo y delirio divino. Sobre el Diálogo Fedro, se lee un texto breve que sin embargo ilumina la intención profunda de nuestro estudio: “[...] siempre merece la pena, o si se quiere es necesario, escuchar a Platón. No exclusivamente para aprender algo sobre Platón mismo sino, ante todo, para aprender algo sobre algunas de nuestras cuestiones fundamentales de la existencia que él, Platón, ve y que intenta expresar e interpretar y frente a las cuales nosotros estamos siempre necesitados de consejo y esclarecimiento” [3]. Lo importante para nosotros es que estas palabras no brotan de la intuición brillante pero fugaz de un dilettante de la filosofía y de la erudición platónicas sino que, por el contrario, pertenecen a alguien que ha examinado y meditado junto a los Diálogos platónicos la bibliografía erudita sobre la filosofía de Platón desde el siglo XIX en las principales lenguas de cultura filosófica incluida la alemana, hasta los estudios más relevantes del siglo XX, con una acuidad y una paciencia encomiables. Alguien que ha esperado diez años antes de pronunciarse sobre la cuestión del Fedro platónico con un conocimiento y una reflexión rigurosas sobre las tan diversas y aún contradictorias opiniones de los scholars, con una penetración llena de genuina humildad y de sabiduría que lo hacen perfectamente consciente de no estar proponiendo ni la clave áurea de la interpretación ni, tampoco, disponer de todas las respuestas a las preguntas del texto y de la crítica erudita.

Por último, nos ha parecido necesario destacar un rasgo del pensamiento filosófico de Pieper -no menor- en el contexto de la cultura filosófica en el que se pronuncia caracterizado, por una parte, por el deseo que anima a muchos historiadores e investigadores de la filosofía de alcanzar en los Autores que estudian la realidad consistente de un sistema y; por otra parte, la dificultad manifiesta de lograr este propósito en el pensamiento filosófico de Platón. Pieper al estudiar a Platón, junto con muy prestigiosos estudiosos del Maestro, reconoce la imposibilidad de señalar algo que corresponda al sistema de Platón. Ahora bien, toda la cuestión consiste en discernir si la falta de un sistema obedece a un minus del pensar filosófico como tal o si, por el contrario, la renuncia a la formulación de un sistema homogéneo no depende de la gravedad de las contradicciones internas del pensar platónico sino, ante todo, como enseña Pieper, de la grandeza de unas ideas que se confrontan continuamente con una realidad concreta y profunda en cada caso con el temple que el pensar adquiere en los grandes pensadores: “[...] el silencioso respeto ante la impenetrabilidad del mundo” [4].

sábado, 14 de febrero de 2009

Sócrates y la Sabiduría Griega - V Sócrates: su Actitud ante la Sabiduría de su Tiempo - Xabier Zubiri

Sócrates y la Sabiduría Griega
V - Sócrates: su Actitud ante la Sabiduría de su Tiempo
Xavier Zubiri


En primer lugar, la actitud de Sócrates ante la Sabiduría de su tiempo. El mundo en que Sócrates vive ha asistido a una experiencia fundamental del hombre que, por lo que respecta a nuestra cuestión, puede resumirse en tres puntos: la constitución del Estado-Ciudad mediante el acceso de cada cual, con sus opiniones propias, a, la vida pública; la crisis de la sabiduría tradicional, y el desarrollo de los nuevos saberes. La intervención del ciudadano en la vida pública dio lugar a la constitución de la retórica y al ideal del hombre culto. En esta cultura se apelaba también a los grandes ejemplares de la Sabiduría tradicional: Anaximandro, Parménides, Heráclito, etc., no por lo que tuvieran de verdad, sino por su consagración pública. Con lo cual su saber dejó de ser Sabiduría para convertirse en cosa manejable, en tópos, en tópico, que se utiliza en beneficio propio o con ocasión de consagración personal mediante la polémica. El celo y la insolencia tiene idéntica raíz: el tópico. En cambio, los nuevos saberes se contraponen con complacencia morosa a las sabidurías clásicas; mientras éstas eran algo divino, las téknai nacieron, según el mito de Prometeo, de un robo hecho a los dioses. Con ellas adquirieron los hombres la sabiduría de la vida. Son saberes que se obtienen en el curso de ésta y que se tienen a disposición de cualquiera mediante la instrucción; son mathémata.

Esta experiencia se halla inscrita en una situación especial: en la vida pública. Y esto le da su carácter específico, mucho más esencial para Sócrates que su mismo contenido. Toda esa experiencia es una experiencia de los asuntos y cosas de la vida, sobre todo públicas. Dentro de ella es donde cobra un sentido y alcance propios.

En efecto: no sólo lo que se sabía, "las ideas", eran cosas públicas, sino que pasó a serlo también el saber mismo en cuanto tal. El saber degeneró en conversación, y el diálogo en disputa. En la disputa las cosas aparecen sujetas a antinomia, y es en ella donde se acusa el carácter antilógico del "es" de las cosas, es decir, donde pierde toda su transcendencia y gravedad. Del "es" nacieron las grandes sabidurías, que se convirtieron en tópico, precisamente al perder su punto de apoyo en la consistencia de aquél. Si el "es" es antilógico, todo es verdad a su modo, al modo de cada cual. Y en esta evaporación del "es" se desvanece también el hombre mismo. El ser del hombre se convierte en simple postura. Expresemos lo mismo de otro modo: nada tiene importancia para el sofista, y, por eso, nada le importa: sólo le importan sus propias opiniones, y ello no porque sean importantes, sino porque los demás les dan importancia; no porque las tome en serio, sino porque las toman en serio los demás. Aristóteles decía, por esto, que la Sofística no era Sabiduría, sino apariencia de Sabiduría. Dicho en otros términos: frivolidad intelectual. Con lo cual, si bien quedó descalificada por su contenido, planteé a la Filosofía el problema de la existencia del sofista. La Sofística, como filosofía, no atrajo la atención de Sócrates, ni de Platón, ni de Aristóteles, salvo la interpretación sensualista del ser y de la ciencia, a que en algún momento aludió Protágoras. Pero el sofista, sí. El "Sofista" de Platón y la polémica de Aristóteles no son, en efecto, otra cosa sino la metafísica de la frivolidad.

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