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jueves, 17 de abril de 2025

Breve Catequesis Pascual - Ignacio Balcarce

Breve Catequesis Pascual
Ignacio Balcarce


¡Feliz y Santa Pascua de Resurrección 2025!


[Centro Pieper] Sobre nada más importante, más inquietante, más enorme, más maravilloso y estremecedor, puede concentrarse la atención humana y todos sus esfuerzos intelectuales, que en la indagación del misterio de los misterios, celebrado a lo largo de estos días, en el Triduo Pascual que conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.  
     
Un Dios que se encarna, viene a los suyos, prueba su divinidad mediante milagros, es rechazado y condenado a humillante muerte de cruz, acepta la ignominia, transita el suplicio con sumisión y humildad, permanece tres días en los abismos y luego resucita, para finalmente ascender a los cielos; todo eso, exige una explicación que amerita detenernos a pensar. ¿Cómo entenderlo? ¿Es posible creerlo? 
     
No sólo es digno de creer y razonable, sino que en ello encuentra sentido lógico y coherente toda la condición humana, se explica su situación en el mundo y se reconoce un destino final para las almas. Cristo es la pieza del rompecabezas que ordena y esclarece todo. Lo explicaremos brevemente.  

jueves, 9 de mayo de 2024

Santo Tomás de Aquino, desde ayer y para siempre - P. Marcos R. González OP

Santo Tomás de Aquino, desde ayer y para siempre
P. Marcos R. González OP


Marcos Rodolfo González (1938-2020) fue un destacado Fraile Dominico Argentino [1], y este profético artículo, que presentamos ahora en nuestro Blog del Centro Pieper en el marco de su Curso Anual 2024 dedicado íntegramente al Aquinate [2], fue publicado originalmente en la Revista «Mikael» del Seminario de Paraná, Argentina. Se trata de un texto profundo y descriptivo de los males contemporáneos y también de sus soluciones. Aquí nuestro autor recuerda que «la dialéctica moderna, no sólo con su anulación sino también con la coexistencia en síntesis superior y dinámica de los opuestos, constituye una herramienta extraordinaria que permite la agrupación de las tendencias opuestas a la Iglesia y a los restos de la cristiandad». Por eso, afirma que «frente al avance del mal y a sus epifanías, hay que retornar al Dios verdadero, fuente del ser y de la bondad, en la Iglesia». Hacia el final, resalta el “deber del tomismo” en nuestro tiempo. Deo gratias!


“La doctrina de éste tiene sobre las demás, exceptuada la canónica, propiedad en las palabras, orden en las materias, verdad en las sentencias, de tal suerte que nunca a aquellos que la siguieren se les verá apartarse del camino de la verdad, y siempre será sospechoso de error el que la impugnare” (Inocencio VI, Sermón sobre Santo Tomás, cfr. León XIII, Enc. Aeterni Patris, 13).


I. EN LA TIERRA


1. Nacimiento 

Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo es Señor de la vida y de la muerte.

Cuando en Oriente se aproxima la caída del brazo refulgente del Gengis-Khan (+ 1227), Dios causa en Occidente el nacimiento de Tomás de Aquino, bajo el Pontificado de Honorio III, para constituirlo en medio de la Iglesia y de la Cristiandad como sol, como supremo analogado de los Teólogos de Cristo y pluma predilecta de su Cuerpo Místico.

Tomás de Aquino nace en la fortaleza de Rocasecca, en la provincia de Nápoles, a fines de 1224 o principios de 1225. Hijo de Landolfo de Aquino, señor de Rocasecca, y de Teodora de Teate, Romano-germánica.


2. En la Iglesia y en la Orden de Santo Domingo 

El hombre es social por naturaleza. Dios eleva al hombre al orden sobrenatural y lo integra en una comunidad mística. El hombre en la tierra conserva defectible a su libertad, y puede hacer, hasta cierto punto, estéril el misterio de la gracia, cayendo en el abismo del pecado. El pecado original abate al hombre y a la tierra; y aunque el hombre, expulsado del Paraíso, puede hacer algunos actos buenos según su naturaleza racional, sin embargo, no puede por sus solas fuerzas escapar del abismo. Para la salvación es necesaria la Encarnación del Verbo y la gracia que brota de la Encarnación [3].

viernes, 2 de febrero de 2024

Las Consecuencias de «Fiducia Supplicans» - Mons. Héctor Aguer

Las Consecuencias de «Fiducia Supplicans»
Mons. Héctor Aguer


«La realidad vital de la Iglesia se desplaza hacia el Oriente, y florece en África y en Asia», afirma el Arzobispo emérito de La Plata en este artículo. [Nota del Centro Pieper: las negritas son nuestras]


La declaración «Fiducia Supplicans» y las reacciones que ha suscitado permiten observar la división que late en la Iglesia, de dimensiones continentales: en Europa, la aprobación; en África, y en Asia, el repudio. No es, por lo tanto, algo marginal; de “grupúsculos ideologizados”, como afirma el pontífice.
     
El fenómeno eclesial es el siguiente: en la vieja Europa languidecen la fe y la cultura cristianas. Las familias no tienen hijos, sino mascotas (perros y gatos); los seminarios están vacíos, y los institutos religiosos, despoblados, apenas subsisten con muy pocos miembros, o cierran. La sociedad y los gobiernos civiles, profundamente secularizados, arrasan los valores del orden natural, como ajenos a cualquier influjo del cristianismo. De seguir así las cosas, en algunas décadas, las bellas catedrales, reliquias del Occidente cristiano, serán convertidas en mezquitas. La sede pontificia es una isla que procura ínfimamente seguir gobernando el universo católico. La realidad vital de la Iglesia se desplaza hacia el Oriente, y florece en África y en Asia. Lo digo con pena: soy nieto de europeos, y es europea la cultura que he asumido, pero el espíritu de la Revolución ha arrasado a la cultura cristiana; la crisis se expresa en el progresismo eclesiástico, cómplice de una Revolución que liquida el orden natural de la Creación.
     
Leo en “La Prensa”: “la Iglesia italiana defiende la bendición a parejas gay”. Efectivamente, el cardenal Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), logró alinear a los obispos en apoyo del documento «Fiducia Supplicans», emitido por el Dicasterio de la Doctrina de la Fe, que preside el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, “Tucho” (o como ya lo llaman muchos, “Trucho”), y detrás suyo el mísmísimo Papa. Zuppi exhibe los remanidos argumentos del “horizonte de la misericordia”, de la “mirada amorosa de la Iglesia sobre todos los hijos de Dios, sin menoscabo de las enseñanzas del Magisterio”. Otra vez la contradicción: hasta el ejemplo que ofrece Fernández de “bendición”, extiende ésta a “la ayuda mutua que se brindan los miembros de la pareja”, vale decir, que se aprueba la unión homosexual
     
Sigue Zuppi: “Dios quiere que todos se salven; es por tanto tarea de la Iglesia interesarse por todos y cada uno. No podemos olvidar que todos los bautizados gozan de la plena dignidad de hijos de Dios y, como tales, ellos son nuestros hermanos, y nuestras hermanas”. Se dice que “no se cuestiona el significado del sacramento del Matrimonio; se mantiene firme la doctrina tradicional de la Iglesia, sobre el Matrimonio, no admitiendo ningún tipo litúrgico de bendiciones, similar a un rito litúrgico que podría crear confusión”. Otro aporte es el del cardenal Betori, en una intervención en el periódico Avvenire: no se trata de una ampliación del concepto de matrimonio, sino de una aplicación concreta de la “creencia de fe en que el amor de Dios no tiene fronteras, y su obra trata de superar las situaciones difíciles en las que se encuentra el hombre”. Estos prelados creen que los fieles católicos somos tontos.
     

martes, 7 de noviembre de 2017

Las dos Bestias y las dos Mujeres del Apocalipsis - P. Alfredo Sáenz

Las dos Bestias y las dos Mujeres del Apocalipsis
R. P. Dr. Alfredo Sáenz SJ


[Centro Pieper] El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del séptimo y último Café Cultural del año, a realizarse el próximo viernes 10 de Noviembre a partir de las 20:15hs en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Las dos Bestias y las dos Mujeres del Apocalipsis”, a cargo del R. P. Dr. Alfredo Sáenz SJ, quien finaliza así el Curso El Siglo de Fátima (1917-2017) del Centro Pieper para este año.

¡Están todos invitados!


domingo, 16 de julio de 2017

El Significado Profético Extraordinario del Mensaje de Fátima - Mons. Atanasio Schneider

El Significado Profético Extraordinario del Mensaje de Fátima
Mons. Atanasio Schneider


Conferencia impartida por Mons. Schneider en Fátima, Portugal, el viernes 14 de Julio del 2017. Fue organizada por el Portal Católico Español “Adelante la Fe”, ante un auditorio repleto, conmemorando el Centenario de las Apariciones.


La inefable sabiduría y misericordia de la Providencia Divina concede a todas las edades de la historia humana y la historia de la Iglesia los medios de socorro más necesarios para sanar las heridas espirituales y salvar a los hombres de las grandes calamidades espirituales y materiales. Por lo general, Dios interviene en los momentos más críticos de la historia humana y la historia sagrada mediante profecías auténticas que son examinadas y aceptadas por la Iglesia. Tales intervenciones Divinas se han dado a lo largo de la historia de la Iglesia y continuarán hasta el final de los tiempos.

El Magisterio de la Iglesia afirma en el “Catecismo de la Iglesia Católica”: «La economía cristiana, como alianza nueva y definitiva, nunca pasará; ni hay que esperar otra Revelación pública antes de la gloriosa manifestación de Nuestro Señor Jesucristo. A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas privadas, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Éstas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de mejorar o completar la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivir más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) [o sea, el sentido colectivo de los fieles] sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia. La fe cristiana no puede aceptar revelaciones que pretenden superar o corregir la Revelación definitiva de la que Cristo es la plenitud. Es el caso de ciertas religiones no cristianas y también de ciertas sectas recientes que se fundan en semejantes revelaciones» (nº 66-67).

Las apariciones que tuvieron lugar en Fátima en 1917 pueden considerarse uno de los ejemplos más señalados de dones y carismas proféticos en la historia de la Iglesia. Dios envió a su Madre Inmaculada a Fátima en 1917, y la bienaventurada Madre de Dios proclamó sus apremiantes advertencias maternas en razón de los graves peligros espirituales que se cernían sobre toda la familia humana a comienzos del siglo XX. Estas advertencias de Nuestra Señora han resultado ser verdaderamente proféticas, en vista de la inusitada situación de incredulidad, ateísmo y rebelión descarada contra Dios y sus mandamientos en los tiempos que vivimos. Durante el siglo XX la vida privada y la pública se caracterizaban como una existencia sin Dios y contra Dios, sobre todo con las dictaduras ateas francmasónicas (por ejemplo, la dictadura masónica mexicana de los años veinte), el nacionalsocialismo hitleriano en Alemania, el comunismo soviético (en los países que conformaban la Unión Soviética) y el comunismo maoísta de China.

martes, 31 de marzo de 2015

Las Consecuencias de la Fornicación en la Realización Vocacional - Zelmira Seligmann

Las Consecuencias de la Fornicación en la Realización Vocacional
Dra. Zelmira Seligmann


Exposición realizada por la Lic. en Psicología y Dra. en Filosofía Zelmira Seligmann en el marco de la VII Jornada de Psicología Cristiana que trató el tema “Familia y Sexualidad”, en la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) de Buenos Aires, Argentina, el viernes 1 de Octubre del 2010.


Son cada vez más numerosos los pacientes que debemos atender con esta extraña “patología” como es la incapacidad para la vida matrimonial, si es que ya están casados, o para la realización de un proyecto matrimonial, si es que aún buscan casarse y realizarse en una vida familiar. 

A la vez encontramos también muchos fracasos, incluso después de largos años de convivencia, de matrimonios que habían logrado tener una familia con hijos y una cierta estabilidad, y donde nada parecía predecir el triste desenlace de la disolución y disgregación de la familia. 

En todos estos casos -la imposibilidad de concretar la propia vocación matrimonial, la incapacidad para llevarla adelante tanto sea al comienzo del matrimonio como luego de varios años de convivencia- puede haber diferentes causas, pero analizaremos la más común, pues se refiere a una cierta mentalidad que aparece “como normal” en nuestra cultura, cada vez más alejada de la ley natural, donde la “libertad” y el capricho subjetivo, parecería ser el único valor por el cual se mueven las personas. 

jueves, 26 de mayo de 2011

Esperanza - Josef Pieper

Esperanza
Josef Pieper


«Aun cuando me diera la muerte, esperaré en El»
(Iob 13, 15)


I. Acerca del Concepto de «Status Viatoris»


Cuando se habla del hombre como «peregrino en la tierra», del «peregrinaje» de la vida terrena, una especie de unción melodramática suele desvirtuar no sólo la seriedad y virilidad de esta expresión, sino también su fuerza como imperativo. Esas palabras no son ya el claro espejo de la realidad que deben en primer término reflejar. Su sentido originario queda encubierto por diversas resonancias de carácter estético e irresponsable; casi le oculta un velo de alusiones secundarias perturbadoras, cuyo falso sentimentalismo priva al hombre de hoy, y ante todo a la joven generación y quizá precisamente a los mejores de ella, del placer de encontrarse con la realidad última a que se alude en aquellas palabras.

Sin embargo, dicha expresión pertenece a los fundamentos de la humana existencia cristiana, pues el concepto de status viatoris es uno de los conceptos fundamentales de toda teoría cristiana de la vida.

Viator quiere decir el que está en camino, y status viatoris, el estado del ser que está en camino. El concepto opuesto correspondiente es el status comprehensoris. Quien ha captado, logrado, alcanzado, no es ya viator, sino comprehensor; la Teología ha tomado esta palabra de una carta de San Pablo: «Hermanos, yo no creo haber logrado (comprehendisse) aún el fin» (Epístola a los Filipenses 3, 13). Estar en camino, ser viator, quiere decir caminar hacia la felicidad; haber alcanzado, ser comprehensor, quiere decir poseer la felicidad. Con la palabra felicidad, sin embargo, se entiende ante todo la plenitud objetiva en el orden del ser, y sólo en segundo lugar la respuesta subjetiva a esta plenitud. Y dicha plenitud es la visión beatífica de Dios.

lunes, 31 de enero de 2011

La “Prudencia” en Josef Pieper

La “Prudencia” en Josef Pieper
Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores


Estimados:

Los invitamos a participar del primer Studium –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo martes 1 de Febrero a partir de las 18.30 hs. en el Centro Educativo FASTA, sito en Gascón 3145, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “La virtud de la Prudencia según Josef Pieper”, iniciando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

viernes, 28 de enero de 2011

Prudencia - Josef Pieper

Prudencia
Josef Pieper


«Si tu ojo es sencillo, tu cuerpo entero se inundará de luz» (Mt 6, 22)


I. La primera de las Virtudes Cardinales


La prudencia, «madre» de las virtudes morales

De entre los diferentes principios que informan la doctrina clásico-cristiana de la vida, ninguno producirá tan viva extrañeza al hombre de nuestros días, sin excluir al cristiano, como éste que enunciamos a continuación: que la virtud de la prudencia es la «madre» y el fundamento de las restantes virtudes cardinales: justicia, fortaleza y templanza; que, en consecuencia, sólo aquel que es prudente puede ser, por añadidura, justo, fuerte y templado; y que, si el hombre bueno es tal, lo es merced a su prudencia.

La extrañeza nos sobrecogería más hondamente aún si percibiéramos el grave rigor con que ese principio está mentado. Pero la rutina nos ha ido habituando a no ver más que una alegoría en cualquier especie de orden jerárquico de magnitudes espirituales y morales, máxime si se trata de virtudes; en cualquier caso, algo que en el fondo es inútil. Poco nos importa saber cuál de las cuatro virtudes cardinales haya de ser la que resulte merecedora del «primer premio» en este certamen de jerarquía que los teólogos «escolásticos» tuvieron a bien organizar.

Pero es el caso que en la citada primacía de la prudencia sobre las restantes virtudes descansa nada más y nada menos que la integridad de orden y estructura de la imagen cristiano-occidental del hombre. El principio de la primacía de la prudencia refleja, mejor quizá que ningún otro postulado ético, la armazón interna de la metafísica cristiano-occidental, globalmente considerada; a saber: que el ser es antes que la verdad y la verdad antes que el bien. Y, por si esto fuera poco, en él se nos devuelve, como en un bruñido espejo, un postrer destello del misterio que guarda el puesto más central de la teología cristiana: el que nos dice que el Padre es el origen creador del Verbo Eterno, y que el Espíritu Santo procede del Padre y del Verbo.

viernes, 29 de mayo de 2009

Decreto sobre el Pecado Original - Concilio de Trento

Decreto sobre el Pecado Original
Concilio de Trento
(1545-1563)


Material de Lectura Complementaria para la Tercera Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


El Pecado Original
Sesión V

Para que nuestra santa fe católica, sin la cual es imposible agradar a Dios, purgada de todo error, se conserve entera y pura en su sinceridad, y para que no fluctúe el pueblo cristiano a todos vientos de nuevas doctrinas; constando que la antigua serpiente, enemigo perpetuo del humano linaje, entre muchísimos males que en nuestros días perturban a la Iglesia de Dios, aun ha suscitado no sólo nuevas herejías, sino también las antiguas sobre el pecado original, y su remedio; el sacrosanto, ecuménico y general Concilio de Trento, congregado legítimamente en el Espíritu Santo, y presidido de los mismos tres Legados de la Sede Apostólica, resuelto ya a emprender la reducción de los que van errados y a confirmar los que titubean; siguiendo los testimonios de la sagrada Escritura, de los santos Padres y de los concilios mas bien recibidos, y el dictamen y consentimiento de la misma Iglesia, establece, confiesa y declara estos dogmas acerca del pecado original.

I. Si alguno no confiesa que Adan, el primer hombre, cuando quebrantó el precepto de Dios en el paraíso, perdió inmediatamente la santidad y justicia en que fue constituido, e incurrió por la culpa de su prevaricación en la ira e indignación de Dios, y consiguientemente en la muerte con que Dios le habla antes amenazado, y con la muerte en el cautiverio bajo el poder del mismo que después tuvo el imperio de la muerte, es a saber del demonio, y no confiesa que todo Adán pasó por el pecado de su prevaricación a peor estado en el cuerpo y en el alma; sea excomulgado.

II. Si alguno afirma que el pecado de Adán le dañó a él solo, y no a su descendencia; y que la santidad que recibió de Dios, y la justicia que perdió, la perdió para sí solo, y no también para nosotros; o que inficionado él mismo con la culpa de su inobediencia, solo traspasó la muerte y penas corporales a todo el género humano, pero no el pecado, que es la muerte del alma; sea excomulgado: pues contradice al Apóstol que afirma: Por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte; y de este modo pasó la muerte a todos los hombres por aquel en quien todos pecaron.

miércoles, 28 de enero de 2009

Oración para Alcanzar la Bendición Divina en los Estudios - Santo Tomás de Aquino


Oración para Alcanzar la Bendición Divina en los Estudios
Santo Tomás de Aquino


Creador inefable, que de los tesoros de Tu sabiduría
dispusiste las tres jerarquías de los ángeles,
y, con orden admirable, las colocaste sobre el cielo empíreo
y hermosamente estableciste las partes del universo.

Tú, que eres llamado verdadera fuente de la luz y de la sabiduría,
y además principio supereminente:
dígnate infundir, sobre las oscuridades de mi intelecto,
un rayo de tu claridad que remueva de mí
las dos tinieblas con las que he nacido:
el pecado y la ignorancia.

Tú, que haces elocuentes las lenguas de los niños,
instruye la mía, e infunde en mis labios
la gracia de tu bendición.

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