Mostrando entradas con la etiqueta San Clemente Romano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Clemente Romano. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de agosto de 2022

San Ignacio de Antioquía [02] - Benedicto XVI

San Ignacio de Antioquía
[Padres de la Iglesia 02]
Benedicto XVI


Audiencia General correspondiente al miércoles 14 de Marzo de 2007, continuando así su Ciclo de Catequesis sobre los Padres de la Iglesia.


[CP] Como hicimos ya el miércoles pasado, hablamos de las personalidades de la Iglesia primitiva. La semana pasada hablamos del Papa Clemente I, tercer Sucesor de san Pedro. Hoy hablamos de san Ignacio, que fue el tercer obispo de Antioquía, del año 70 al 107, fecha de su martirio. En aquel tiempo Roma, Alejandría y Antioquía eran las tres grandes metrópolis del imperio romano. El concilio de Nicea habla de tres “primados”: el de Roma, pero también Alejandría y Antioquía participan, en cierto sentido, en un “primado”.

San Ignacio era Obispo de Antioquía, que hoy se encuentra en Turquía. Allí, en Antioquía, como sabemos por los Hechos de los Apóstoles, surgió una comunidad cristiana floreciente: su primer Obispo fue el Apóstol san Pedro –así nos lo dice la tradición– y allí “por primera vez los discípulos recibieron el nombre de cristianos” (Hch 11, 26). Eusebio de Cesarea, un historiador del siglo IV, dedica un capítulo entero de su Historia eclesiástica a la vida y a la obra literaria de san Ignacio (III, 3). “Desde Siria –escribe– Ignacio fue enviado a Roma para ser arrojado como alimento a las fieras, a causa del testimonio que dio de Cristo. Al realizar su viaje por Asia, bajo la custodia severa de los guardias” (que él, en su Carta a los Romanos, V, 1, llama “diez leopardos”), “en cada una de las ciudades por donde pasaba, con predicaciones y exhortaciones, iba consolidando las Iglesias; sobre todo exhortaba, con gran ardor, a guardarse de las herejías que ya entonces comenzaban a pulular, y les recomendaba que no se apartaran de la tradición apostólica”. 

La primera etapa del viaje de san Ignacio hacia el martirio fue la ciudad de Esmirna, donde era Obispo san Policarpo, discípulo de san Juan. Allí san Ignacio escribió cuatro cartas, respectivamente, a las Iglesias de Éfeso, Magnesia, Trales y Roma. “Habiendo partido de Esmirna –prosigue Eusebio– Ignacio fue a Tróada, y desde allí envió otras cartas”:  dos a las Iglesias de Filadelfia y Esmirna, y una al Obispo Policarpo. Eusebio completa así la lista de las cartas, que han llegado hasta nosotros como un valioso tesoro de la Iglesia del siglo I. Leyendo esos textos se percibe la lozanía de la fe de la generación que conoció a los Apóstoles. En esas cartas se percibe también el amor ardiente de un santo. Por último, desde Tróada el mártir llegó a Roma, donde, en el anfiteatro Flavio, fue dado como alimento a las bestias feroces.

sábado, 13 de agosto de 2022

San Clemente Romano [01] - Benedicto XVI

San Clemente Romano
[Padres de la Iglesia 01]
Benedicto XVI


Audiencia General correspondiente al miércoles 7 de Marzo de 2007, iniciando así su Ciclo de Catequesis sobre los Padres de la Iglesia.


[CP] Durante los meses pasados hemos meditado en las figuras de cada uno de los Apóstoles y en los primeros testigos de la fe cristiana mencionados en los escritos del Nuevo Testamento. Ahora, dedicaremos nuestra atención a los Padres Apostólicos, es decir, a la primera y a la segunda generación de la Iglesia después de los Apóstoles. Así podemos ver cómo comienza el camino de la Iglesia en la historia.

San Clemente, Obispo de Roma en los últimos años del siglo I, es el tercer sucesor de Pedro, después de Lino y Anacleto. El testimonio más importante sobre su vida es el de san Ireneo, Obispo de Lyon hasta el año 202, el cual atestigua que san Clemente “había visto a los Apóstoles”, “se había relacionado con ellos” y “tenía todavía la predicación apostólica en sus oídos y su tradición ante sus ojos” (Adversus haereses, III, 3, 3). Testimonios tardíos, entre los siglos IV y VI, atribuyen a san Clemente el título de mártir.

La autoridad y el prestigio de este Obispo de Roma eran tan grandes, que se le atribuyeron varios escritos, pero su única obra segura es la «Carta a los Corintios». Eusebio de Cesarea, el gran “archivero” de los orígenes cristianos, la presenta con estas palabras: “Nos ha llegado una carta de Clemente reconocida como auténtica, grande y admirable. Fue escrita por él, de parte de la Iglesia de Roma, a la Iglesia de Corinto... Sabemos que desde hace mucho tiempo y todavía hoy es leída públicamente durante la asamblea de los fieles” (Hist. Eccl. 3, 16).

Entrada destacada

De cara a Dios, arraigados en Cristo, sobre la Tradición y la Ortodoxia - Mons. Héctor Aguer

De cara a Dios, arraigados en Cristo, sobre la Tradición y la Ortodoxia Mons. Héctor Aguer El Arzobispo emérito de La Plata (Argentina) afir...