miércoles, 22 de noviembre de 2017

Ante la Angustiosa Espera del Submarino ARA San Juan

Ante la Angustiosa Espera del Submarino ARA San Juan


Amar la Patria es el amor primero
Y es el postrer amor después de Dios
Y si es crucificado y verdadero
Ya son uno los dos, ya no son dos.
P. Leonardo Castellani


Los versos de Castellani que encabezan estas líneas nos recuerdan una antigua verdad olvidada: el amor a Dios y el amor a la Patria son los amores esenciales de todo hombre. Todos, por cierto, somos hijos de Dios en el orden de la gracia e hijos de una tierra en el orden histórico.

Ambos amores se hacen uno en el dolor. Eso es lo que el pueblo argentino está viviendo en estas horas angustiosas aguardando la suerte de cuarenta y cuatro de sus hijos perdidos en el inmenso Mar Austral.

Dios, que en su inescrutable Providencia suele servirse del mal para ponerlo al servicio del bien -tal, en esencia, el misterio de la Cruz- ha hecho resurgir en estos días de dolor y de angustia lo mejor del alma argentina: una fe que aunque soterrada sigue viva y un patriotismo que aunque parecía muerto hoy se muestra vivo.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Santa Jacinta de Fátima y su Misión de Sufrir por los Pecadores - Andrea Piscicelli

Santa Jacinta de Fátima y su Misión de Sufrir por los Pecadores
Lic. Andrea Piscicelli


Estimados:

Los invitamos a participar del último Studium 2017 –Estudio Comunitario– del Centro Pieper, a realizarse el próximo Viernes 17 de Noviembre a partir de las 19:30 hs. en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 – 1 Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Santa Jacinta de Fátima y su Misión de Sufrir por los Pecadores”, que será presentado por la Lic. Andrea Piscicelli, finalizando así el Estudio Comunitario con Mesa de Libros, Documentos y Autores que coordina el Centro Pieper bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

Santa Jacinta, en su lecho de muerte, le dijo a Lucía: «Sufro por amor a Nuestro Señor, en reparación al Corazón Inmaculado de María, por la conversión de los pecadores...».

La participación en este “Studium” del Centro Pieper es libre y gratuito.

martes, 7 de noviembre de 2017

Las dos Bestias y las dos Mujeres del Apocalipsis - P. Alfredo Sáenz

Las dos Bestias y las dos Mujeres del Apocalipsis
R. P. Dr. Alfredo Sáenz SJ


[Centro Pieper] El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del séptimo y último Café Cultural del año, a realizarse el próximo viernes 10 de Noviembre a partir de las 20:15hs en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Las dos Bestias y las dos Mujeres del Apocalipsis”, a cargo del R. P. Dr. Alfredo Sáenz SJ, quien finaliza así el Curso El Siglo de Fátima (1917-2017) del Centro Pieper para este año.

¡Están todos invitados!


lunes, 6 de noviembre de 2017

Josef Pieper. A Veinte Años de su Muerte - Antonio Caponnetto

Josef Pieper
A Veinte Años de su Muerte
Antonio Caponnetto


A continuación reproducimos esta poesía del Dr. Antonio Caponnetto en nuestro Blog del Centro Pieper a modo de sencillo Homenaje al insigne Filósofo de Münster (1904-1997), uno de los más importantes pensadores católicos del siglo XX.


“Ubi caritas gaudet, ibi est festivitas”
San Juan Crisóstomo


Dejo todo esta tarde de noviembre:
la comarca de Elde con mi infancia,
sus brezales al río, la constancia.
Me has pedido hasta el fin que labre y siembre.

Dejo el aula de Münster, sus ventanas
por las que el sol y el ocio discurrían,
tantas almas sapientes que veían
atentos los oídos como dianas.

Dejo libros antiguos siempre abiertos,
el sillón protegido por la albarda,
el jardín que fue el arte de Hildegarda,
ningún navío ya me ancla a estos puertos.

viernes, 3 de noviembre de 2017

El Que Llora [Sobre Léon Bloy] - Juan Manuel De Prada

El Que Llora
[Sobre Léon Bloy]
Juan Manuel De Prada


“Intransigente, desmesurado y virulento, Léon Bloy es quizá el más maldito de todos los escritores” afirma De Prada en este artículo escrito originalmente para el Diario ABC y que hoy reproducimos en el Blog del Centro Pieper al cumplirse 100 años de la muerte del destacado escritor católico francés, “peregrino de lo absoluto” como se llamó a sí mismo. “Sólo hay una tristeza, y es la de no ser santos” decía. Pedimos una oración por su alma.


Afirmaba Léon Bloy (1846-1917) que, cada vez que quería saber las últimas noticias, leía el «Apocalipsis»; por lo que no debe extrañarnos que, en un mundo donde nadie lee el «Apocalipsis», Bloy sea el escritor maldito por excelencia. Y es que Bloy, en verdad, es uno de los escritores más intransigentes, virulentos y desaforados que uno imaginarse pueda; y, por ello mismo, uno de los más apasionantes, cuya escritura nos zarandea sin remilgos con la fuerza brutal de su imaginación paradójica, sus visiones paradisíacas e infernales, sus llantos jeremíacos, sus extemporáneas y violentas invectivas.

Hijo de un ingeniero librepensador y de una piadosísima madre de ascendencia española, Bloy fue en su juventud un furibundo ateo: «Hubo un momento –confiesa– en el cual el odio por Jesús y por su Iglesia fue el único pensamiento de mi intelecto, el único sentimiento de mi corazón». A los 23 años se muda a París, donde trabará amistad con Huysmans y Barbey d’Aurevilly, que lo empujan a la fe.


Sin miramientos

Por supuesto, a su temperamento desmesurado no le bastará con ser un católico modosito: se enamora de Anne-Marie Poullet, una prostituta a la que, después de redimir de su oficio, convertirá al catolicismo; pero Anne-Marie acabará enloqueciendo, entre visiones místicas y apocalípticas. Para salvarse de la quiebra moral, Bloy publica en 1887 su primera novela, «Los desesperados», que le granjeará las ojerizas de todos los plumíferos de la época, a los que despelleja sin miramientos. En 1889 se casa con una danesa protestante a la que –¡por supuesto!– también convierte al catolicismo; y desde entonces nunca dejará de publicar con regularidad libros de títulos muy expresivos de su temperamento: «Cuentos descorteses», «La mujer pobre», «La que llora», «La sangre del pobre», «Exégesis de lugares comunes», «El peregrino de lo absoluto» o «En el umbral del Apocalipsis». Sin olvidarnos, por supuesto, de la que tal vez sea su obra maestra, el «Diario» que anualmente entregaba a la imprenta.

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