miércoles, 29 de julio de 2009

Descartes, Kant, Hegel - Historia del Pensamiento Moderno

Descartes - Kant - Hegel
Cafés Filosóficos del Curso de Historia del Pensamiento Moderno
Centro Pieper


Estimados:

Les detallamos a continuación los cafés filosóficos del curso sobre Pensamiento Moderno, correspondientes al mes de Agosto, que tratarán sobre Descartes, Kant y Hegel.


+ "Descartes y el racionalismo"del Lic. Gerardo Medina
(8 de Agosto, 10 hs., Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 - 1º Piso de la ciudad de Mar del Plata)


+ "El idealismo trascendental de Kant"
del Dr. Alberto Caturelli
(22 de Agosto, 10 hs., Multiespacio Cultural EL CAMINO)


+ "Hegel: dialéctica y filosofía de la historia"
del Pbro. Dr. Ignacio Andereggen
(29 de Agosto, 10 hs., Multiespacio Cultural EL CAMINO)

sábado, 25 de julio de 2009

Textos Escogidos - René Descartes


Textos Escogidos
René Descartes
(1596-1650)


Material de Lectura para la Quinta Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


III. La duda
[Los principios de la filosofía I]

1. Que para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas, una vez en la vida.
Como hemos sido niños antes de ser hombres, y hemos juzgado unas veces bien y otras mal de las cosas presentadas a nuestros sentidos, cuando no teníamos todavía el completo uso de nuestra razón, muchos juicios precipitados nos impiden llegar al conocimiento de la verdad, y nos previenen de tal suerte que no parece que podamos librarnos de ellos, si no nos decidimos a dudar, una vez en nuestra vida, de todas las cosas que encontremos la menor sospecha de incertidumbre.

2. Que es útil también considerar como falsas todas las cosas dudosas.
Será también muy útil que rechacemos como falsas todas aquellas cosas en que podamos concebir la menor duda, a fin de que, si descubrimos algunas que, a pesar de esta precaución, nos parecen manifiestamente verdaderas, reconozcamos que son también ciertas y las más fáciles de conocer que es posible.

3. Que no debemos servirnos de esta duda en la conducta de nuestras acciones.
Sin embargo, hay que observar que sólo hemos de servirnos de un modo de duda tan general, cuando nos aplicamos a la contemplación de la verdad. Pues es cierto que, en lo que se refiere a la conducta de nuestra vida, estamos obligados, muy frecuentemente a seguir opiniones solamente verosímiles, porque las ocasiones de obrar se nos pasarían casi siempre antes de que pudiésemos librarnos de todas nuestras dudas, y cuando se encuentran muchas opiniones tales sobre un mismo asunto, aunque tal vez no percibamos más verosimilitud en unas que en otras, si la acción no permite la demora, la razón quiere que elijamos una, y que después de haberla elegido la sigamos con constancia, como si la hubiésemos juzgado muy cierta.

miércoles, 15 de julio de 2009

La Revolución Francesa [Audio] - P. Alfredo Sáenz

La Revolución Francesa
[Audio]
R. P. Dr. Alfredo Sáenz, SJ


Material complementario para la Cuarta Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


Este Audio contiene una Conferencia del R. P. Dr. Alfredo Sáenz, SJ resumiendo magistralmente tres de sus libros sobre "La Revolución Francesa", con respuestas a algunas preguntas y una reflexión final sobre su relación con la actualidad.

Se trata de una magistral exposición dictada este año en Mar del Plata (Argentina) donde se presenta sintéticamente el contenido de tres de sus libros sobre la temática en cuestión:

   Primera Parte - "La Revolución Cultural"
   Segunda Parte - "La Revolución Desatada"
   Tercera Parte - "Cuatro Pensadores Contrarrevolucionarios"

Los tres pertenecen a la colección "La Nave y las Tempestades" de Editorial Gladius, una Serie que aborda la Historia de la Nave de la Iglesia ante las Tempestades de la Historia (Tomo VII, Tomo VIII y Tomo IX, respectivamente).

El Autor, Sacerdote Jesuita Argentino y destacado Doctor en Teología, se encuentra actualmente abocado a la cuarta y última parte dedicada a la Revolución Francesa (Décima Tempestad) que tratará sobre "La Epopeya de la Vendée" (será el Tomo X).

martes, 7 de julio de 2009

Atención: Medidas Preventivas ante la Pandemia de GRIPE "A"

Atención: Medidas Preventivas ante la Pandemia de GRIPE "A"


Estimados:

Dada la situación y la prudencia que requiere la emergencia sanitaria hemos decidido postergar la Clase Magistral sobre "Descartes y el racionalismo" del Lic. Gerardo Medina.

La misma, correspondiente al mes de Julio, se realizará el sábado 8 de Agosto a partir de las 10 de la mañana en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 - 1º Piso de la ciudad de Mar del Plata.

sábado, 13 de junio de 2009

Revolución Francesa, Masonería y Secularización de la Cultura - César Claps

Revolución Francesa, Masonería y Secularización de la Cultura
César Claps


Estimados:

Los invitamos a participar del próximo Café Filosófico, a realizarse el sábado 20 de Junio a partir de las 10 de la mañana en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, sito en Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Revolución Francesa, Masonería y Secularización de la Cultura”, a cargo del Lic. César Claps, en el marco del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

Los interesados pueden inscribirse directamente en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, unos minutos antes del inicio del Café Filosófico, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año.

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 495-0465 ó (0223) 154-36-3298.

Profesor: César Enrique Claps

Lic. César Enrique Claps
Profesor del Centro Pieper
Ciclo 2009


APELLIDO Y NOMBRES:
César Enrique Claps

FECHA DE NACIMIENTO:
26 de Enero de 1956

DOMICILIO:
Brasil 1351 – Yerba Buena –Tucumán.

DOCUMENTO:
DNI nº 12.209.651

ESTADO CIVIL:
Casado. Cinco hijos

ESTUDIOS CURSADOS:
Bachiller (Colegio Parroquial El Salvador).
Profesor de historia (UNSTA).
Licenciado en Historia.(UNSTA)
Master en Ciencias Políticas (UNT) Incompleto (falta rendir la tesis final)

Voltaire y Rousseau. Ideólogos de la Revolución Francesa - P. Alfredo Sáenz

Voltaire y Rousseau
Ideólogos de la Revolución Francesa
R. P. Dr. Alfredo Sáenz, SJ


Material de Lectura para la Cuarta Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


Protagonismo de las ideas en la Revolución


No son pocos los que identifican la Revolución Francesa con el derramamiento de sangre y la guillotina. Pero eso fue lo postrero. La Revolución comenzó mucho antes, subvirtiendo primero el orden de las ideas [1].

La bibliografía que existe sobre la Revolución Francesa es inmensa. Entre nosotros, destaquemos un notable ensayo de Enrique Díaz Araujo, del que nos valdremos para desarrollar el tema [2].

Dos fueron los «ideólogos» principales que prepararon la Revolución.

Ante todo Voltaire, hombre singular, por cierto, apoltronado en un cómodo deísmo o teísmo cuya principal virtualidad consistiría en contener los posibles ímpetus del bajo pueblo por el que no ocultaba su más profundo desprecio. Su lema hasta la muerte sería: «Ecrassez l’infame» («destruid a la infame»), es decir, a la Iglesia. «Jesucristo –dirá– necesitó doce apóstoles para propagar el cristianismo. Yo voy a demostrar que basta uno solo para destruirlo». Voltaire aplicó su inteligencia práctica a la labor panfletaria. Desde su lujosa residencia de Ferney daría a luz libelo tras libelo, donde se afirmaba que la Biblia no tenía grandeza ni belleza, que el Evangelio sólo había traído desgracias a los hombres, que la Iglesia, entera y sin excepción, era corrupción o locura. Simplificación caricaturesca, incansable repetición de los mismos motivos, tales eran sus procedimientos predilectos.

Fue también el maestro de la duda y del criticismo como método de trabajo. En el artículo que escribió para la Enciclopedia bajo el título «¿Qué es la verdad?», decía: «De las cosas más seguras, la más segura es dudar». Gracias a sus vínculos con la masonería, Voltaire entró en contacto epistolar con varios soberanos de Europa, como José I de Austria, los ministros Pombal de Portugal y Aranda de España, María Teresa de Austria, y sobre todo Federico II de Prusia (al que llamó «el Salomón del Norte») y Catalina la Grande de Rusia (a la que denominó «la Semíramis del Norte»), y así contribuyó para que el antiguo despotismo se convirtiese en un «despotisrno ilustrado», como comenzó a llamarse. «Era –comenta Hazard– una figura de minué: reverencia de los príncipes a los filósofos y de los filósofos a los príncipes» [3].

Pero el maestro principal del siglo XVIII fue Rousseau. Bien señala Díaz Araujo que «casi toda la problemática de la Revolución –el utopismo, el mesianismo, el crístianismo corrompido, la mística democrática, la voluntad general totalitaria, el monismo político-religioso, la relígión secular, el optimismo ético, el progresismo indefinido, la pedagogía anárquica, la santificación del egoísmo, el romanticismo, etc.–, pasa por su obra. Todos los revolucionarios prácticos, desde Marat y Saint-Just, pasando por Babeuf, Marx, Lenin, Bakunin, Trotsky, hasta llegar al Che Guevara y Mao-Tse-Tung, son tríbutarios suyos y discípulos confesos o vergonzantes» (Prometeo desencadenado... 28).

viernes, 29 de mayo de 2009

Reforma Protestante y Pensamiento - P. Sebastián Vivas

Reforma Protestante y Pensamiento
P. Sebastián Vivas


Estimados:

Los invitamos a participar del próximo Café Filosófico, a realizarse el sábado 6 de Junio a partir de las 10 de la mañana en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, sito en Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Reforma protestante y pensamiento”, a cargo del P. Sebastián Vivas, en el marco del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

Los interesados pueden inscribirse directamente en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, unos minutos antes del inicio del Café Filosófico, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año.

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 495-0465 ó (0223) 154-36-3298.

Decreto sobre el Pecado Original - Concilio de Trento

Decreto sobre el Pecado Original
Concilio de Trento
(1545-1563)


Material de Lectura Complementaria para la Tercera Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


El Pecado Original
Sesión V

Para que nuestra santa fe católica, sin la cual es imposible agradar a Dios, purgada de todo error, se conserve entera y pura en su sinceridad, y para que no fluctúe el pueblo cristiano a todos vientos de nuevas doctrinas; constando que la antigua serpiente, enemigo perpetuo del humano linaje, entre muchísimos males que en nuestros días perturban a la Iglesia de Dios, aun ha suscitado no sólo nuevas herejías, sino también las antiguas sobre el pecado original, y su remedio; el sacrosanto, ecuménico y general Concilio de Trento, congregado legítimamente en el Espíritu Santo, y presidido de los mismos tres Legados de la Sede Apostólica, resuelto ya a emprender la reducción de los que van errados y a confirmar los que titubean; siguiendo los testimonios de la sagrada Escritura, de los santos Padres y de los concilios mas bien recibidos, y el dictamen y consentimiento de la misma Iglesia, establece, confiesa y declara estos dogmas acerca del pecado original.

I. Si alguno no confiesa que Adan, el primer hombre, cuando quebrantó el precepto de Dios en el paraíso, perdió inmediatamente la santidad y justicia en que fue constituido, e incurrió por la culpa de su prevaricación en la ira e indignación de Dios, y consiguientemente en la muerte con que Dios le habla antes amenazado, y con la muerte en el cautiverio bajo el poder del mismo que después tuvo el imperio de la muerte, es a saber del demonio, y no confiesa que todo Adán pasó por el pecado de su prevaricación a peor estado en el cuerpo y en el alma; sea excomulgado.

II. Si alguno afirma que el pecado de Adán le dañó a él solo, y no a su descendencia; y que la santidad que recibió de Dios, y la justicia que perdió, la perdió para sí solo, y no también para nosotros; o que inficionado él mismo con la culpa de su inobediencia, solo traspasó la muerte y penas corporales a todo el género humano, pero no el pecado, que es la muerte del alma; sea excomulgado: pues contradice al Apóstol que afirma: Por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte; y de este modo pasó la muerte a todos los hombres por aquel en quien todos pecaron.

Vida de Martín Lutero y Principales Acontecimientos de la Reforma en Alemania - Joseph Lortz

Vida de Martín Lutero y Principales Acontecimientos de la Reforma en Alemania
Joseph Lortz


Material de Lectura para la Tercera Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


Desde el nacimiento hasta su viaje a Roma

Martín Lutero nació en Eisleben en 1483, de una familia de pequeños campesinos, pero con afanes de progreso. No tuvo de niño una religiosidad especial; como sus contemporáneos, creció en un ambiente fuertemente influido por la fe en las brujas y en el demonio. Su infancia y años escolares fueron duros, mas no excesivamente.

Fue a la escuela en Mansfeld (de 1489 a 1495), donde aprendió a leer y escribir, así como canto y latín; los textos para el ejercicio de lectura eran de carácter religioso. De 1496 a 1497 fue alumno de los Hermanos de la Vida Común en Magdeburgo. De 1498 a 1501 estuvo en Eisenach. En conjunto, es muy probable que adquiriera una idea bastante moralista y cosificada del cristianismo.

De 1501 a 1505 estudió en la facultad «filosófica» (facultad de artes) de la Universidad de Erfurt. Rígida vida de internado. Lecciones minuciosamente prescritas, repeticiones diarias, debates semanales. El sistema oficial de filosofía era la «via moderna», según la doctrina de Ockham, esto es, el nominalismo (expresamente la Escolástica tardía, y sólo ella) [1]. Se hacía fortísimo hincapié en la fuerza de la voluntad humana. La gracia pasaba a segundo plano, propiamente resultaba superflua. La voluntad divina se acentuaba hasta convertirla en arbitrariedad, y lo mismo se hacía con la severa justicia de Dios. Fue muy importante el modo de pensar atomizado y a-sacramental que ya entonces arraigó en Lutero, antes de que comenzase sus estudios teológicos. Y junto a todo ello, pacíficamente, el humanismo. Lutero, más tarde, censuró acremente el método escolástico [2]; pero, en realidad, durante estos años lo asimiló en buena medida. La alta Escolástica (que sitúa a la gracia en el centro) nunca fue realmente conocida por Lutero.

martes, 26 de mayo de 2009

Sobre las Disciplinas - Juan Luis Vives

Sobre las Disciplinas
Juan Luis Vives

(1492-1540)

Material de Lectura Complementaria para la Segunda Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


Prefacio a los Libros de las Disciplinas

Mientras andaba yo sumido en mi propio pensamiento de que no hay en la vida cosa más bella ni más excelente que el cultivo de los ingenios, cultivo formado por el conjunto de aquellas disciplinas que nos separan de la manera de vida de las fieras salvajes y nos restituyen a nuestra condición de hombres y nos elevan a Dios mismo, parecióme que debía consignar por escrito todas cuantas luces se me alcanzaran acerca de ellas. Yo creo, si no me engaño, que no ha sido por otra razón sino porque lo hicieron ya muchos de nuestros mayores. Y parecióme desde el primer momento que debía hacerlo con tal claridad y lucidez, que pudiera fácilmente ser entendido y retenido lo que fuere diciendo. Y en segundo lugar me pareció que ese tratado debía tener congruencia con la naturaleza de las cosas a tratar, hasta donde me fuera posible, porque el ingenio que ha ellas se aplicara, a medida que lo estudiaba y adelantaba en su conocimiento, hallase algún sabor y complacencia y de ahí resultase un mayor fruto en quien se consagre a aprenderlas. Procuré darles un carácter práctico, porque los ingenios sintieran aliciente por esos estudios ennoblecedores. Añadíles algunas lumbres y primores de buen decir, porque no era conveniente que materia tan bella anduviera vestida de ropas andrajosas, como también que los buscadores de literarias elegancias no se detuvieran perpetuamente en aquilatar voces y lenguas. Esto es lo que acontece regularmente, por hastío de la hórrida e infructuosa molestia que tenían que tragar larguísimo tiempo en el estudio de esas artes. Por este camino se llegará pronto a sacar provecho de las lenguas doctas que preparamos con tanta diligencia, porque contienen las disciplinas y porque tienen idoneidad de contenerlas.

Igualmente me esforcé por limpiar las artes de los posibles resabios de impiedad y traspasarlas de las tinieblas del gentilismo a las claridades indeficientes de nuestra santa religión, con el intento de demostrar que aquello que en la antigüedad engañó a los viejos escritores no fue por vicio del ingenio humano, como algunos piensan, sino por deficiencia suya personal. A este fin aduje razones idas a buscar en la Naturaleza, no en los oráculos divinos de la Sagrada Escritura, por no pasar con un salto imprudente de la filosofía a la teología. Si hasta cierto punto consiguiere mi propósito, no será ciertamente el fruto de este trabajo mío. ¿Qué utilidad mayor puede excogitarse que la de transferir a la ciega humanidad de las tinieblas a la contemplación de la luz, que tanto importa a todos, que sin ella fuéramos los más miserables de los hombres por toda una eternidad?. Y si por acaso algunos sospechaban verla mal, la puedan ver más llana y abiertamente y de tal manera que se persuadan que la ven lo más clara que pueda verse. Igualmente procuré evitar que ya desde las primeras letras, imbuidos en errores gentílicos, más tarde contaminemos con ellos nuestra santa religión; antes al contrario, ya desde los comienzos, luego al punto nos avecemos a las rectas y sanas persuasiones que poco a poco, y con el tiempo, vayan creciendo a medida que nosotros crezcamos.

Mas como haya quedado bien asentada la autoridad de los antiguos preceptistas en la enseñanza de las artes, y porque con ella no quedase perjudicado yo, el preceptor, ni con ella dañados los estudiosos que de buena gana y fácilmente se confían a la dirección de un caudillo acreditado, no tuve más remedio que particularizar los puntos donde yo creí que ellos habían caído en yerro. Con esta precaución pensé que más razonada y cómodamente podía tratar de las artes.

Sobre el Amor - Marsilio Ficino

Sobre el Amor
Marsilio Ficino
(1433-1499)


Material de Lectura Complementaria para la Segunda Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


DISCURSO II
CAPÍTULO III


Cómo la belleza es esplendor de la bondad divina y cómo Dios es centro de cuatro círculos


Y no sin un propósito los antiguos teólogos colocaron la bondad en el centro; y en el círculo la belleza. Digo por cierto la bondad en un centro; y en cuatro círculos la belleza. El único centro de todas las cosas es Dios. Los cuatro círculos que en torno a Dios giran continuamente son la mente, el alma, la naturaleza y la materia. La mente angélica es un círculo estable; el alma, móvil por sí misma. La naturaleza se mueve en otros, pero no por otros; la materia no sólo en otros, sino también por otros es movida.

Mas ahora declararemos por qué a Dios nosotros lo llamamos centro, y por qué círculos a los otros cuatro. El centro es un punto del círculo, estable e indivisible; en donde muchas líneas divisibles y móviles van a su circunferencia en forma semejante. Esta circunferencia, que es divisible, no gira de otra manera en torno al centro, sino como un cuerpo redondo sobre un eje. Y es tal la naturaleza del centro que, aunque sea uno, indivisible y estable, sin embargo se encuentra en cada parte de muchas, más bien, de todas las líneas móviles y divisibles: puesto que en cada parte de cada línea está el punto.

Pero, como ninguna cosa puede ser tocada sino por su semejante, las líneas que van de la circunferencia hacia el centro no pueden tocar ese punto, sino con uno solo de sus puntos igualmente simple, único e inmóvil. ¿Quién negará que sea justo llamar a Dios el centro de todas las cosas? Considerando que es en todas las cosas del todo único, simple e inmóvil; y que todas las cosas que son producidas por él son múltiples, compuestas y de algún modo móviles; y como ellas salen de él, así también a semejanza de líneas o de circunferencias a él retoman. De tal modo la mente, el alma, la naturaleza y la materia, que de Dios proceden, se esfuerzan por igual de retornar hacia él; y desde todas partes con todo esmero lo circundan.

martes, 12 de mayo de 2009

Humanismo y Renacimiento - Claudio Mayeregger


Humanismo y Renacimiento
Claudio Mayeregger


Estimados:
Los invitamos a participar del próximo Café Filosófico, a realizarse el sábado 16 de Mayo a partir de las 10 de la mañana en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, sito en Av. Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “Humanismo y Renacimiento”, a cargo del Prof. Claudio Mayeregger, en el marco del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la verdad”.

Los interesados pueden inscribirse directamente en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, unos minutos antes del inicio del Café Filosófico, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año.

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 495-0465 ó (0223) 154-36-3298.

jueves, 30 de abril de 2009

El Renacimiento - Rafael Gambra Ciudad

El Renacimiento
Rafael Gambra Ciudad


Material de Lectura para la Segunda Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


La preocupación teorética del siglo XIII ahogó en cierto modo el espíritu abierto, humano, de sencilla adaptación a la vida que caracterizó a la antigua cultura medieval. La afición estética y la estima por los poetas latinos, que perseguimos a través de Abelardo y de San Bernardo, culminaba en los albores del siglo XIII con las Florecillas de San Francisco de Asís, impulso profundo de amor hacia todo lo creado. Pero los grandes espíritus del siglo de oro de la Escolástica se sintieron absorbidos por dos grandes empresas intelectuales: realizar la síntesis entre Cristianismo y aristotelismo, que ellos consideraban como la última palabra del saber divino y humano, y presentar, con ese arma invencible, batalla definitiva a la cultura islámica, que empezaba ya a declinar. Quizá en ninguna otra época de la Historia se entregaron los hombres a una obra del espíritu tan de lleno, con tanto entusiasmo y desinteresada buena fe. La filosofía escolástica es colectiva y casi anónima: cada innovación doctrinal procura esconderse tras el nombre y el prestigio de las grandes autoridades para buscar la mayor eficacia. Las individualidades parecen totalmente absorbidas por la obra misma, sin que ésta les dejase margen ni aun para el más lícito interés egoísta.

En estas condiciones no es de extrañar que la afición por el «buen decir», por el cultivo de las formas literarias, cediese ante el interés puramente teórico. De las tres materias que componían el trivium romano – ciclo escolar de lo que se llamaban «humanidades» – la gramática y la retórica cayeron en desuso, al tiempo que la dialéctica (arte de la discusión) se hipertrofiaba. Las obras de los grandes escolásticos del siglo XIII y del XIV son tan profundas, aguzadas y minuciosas como desprovistas de gracia literaria. El siglo XIV, por su parte, sin mejorar este aspecto, sino más bien empeorándolo, aplicó, como hemos visto, una acerada crítica a las grandes construcciones teológico-filosóficas, especialmente a la de Santo Tomás, en que habían culminado. De este modo el hombre de esta época se encuentra en una situación de crisis profunda: se siente inmerso en una cultura que no le ofrece los encantos de la belleza ni el amor a la vida, y que tampoco poseerá la fe y el entusiasmo hacia aquello que creía alcanzar: si no la verdad misma, el camino firme de su posesión. Ante esta ciencia árida, que no le habla ya a la sensibilidad ni a la inteligencia, experimenta el hombre necesidad de una profunda renovación.

El movimiento espiritual con que se inicia la Edad Moderna es el que conocemos con el nombre de Renacimiento. Este movimiento es, en su iniciación y por una de sus caras, un movimiento negativo, la oposición de un no rotundo a lo que en aquel tiempo habían llegado a ser la filosofía y la ciencia escolásticas. Oposición, en primer término, a la despreocupación formal – literaria y estética – de los autores escolásticos. En su consecuencia, el latín al uso en los textos medievales pasa a ser considerado como latín bárbaro, y hace su aparición ya entre los precursores del Renacimiento en el siglo XIV un dolce stil nuovo en Petrarca, por ejemplo, y aun antes en Dante Alighieri, que procuran revestir su lenguaje de gracia y formas amables. En estos autores no hay todavía asomo de heterodoxia o rebelión contra la que representaba la cultura cristiana. Antes al contrario, la Divina Comedia de Dante, por ejemplo, puede considerarse como una visión poética de la filosofía de Santo Tomás, un descubrimiento de cuanto de bello, humano y esperanzador se escondía bajo el sistematismo estricto de la Summa Theológica.

La Decadencia Escolástica: Occam - Rafael Gambra Ciudad

La Decadencia Escolástica: Occam
Rafael Gambra Ciudad


Material de Lectura Complementaria para la Primera Clase Magistral del Curso sobre Historia del Pensamiento Moderno.


El criticismo, que se inicia con Escoto, y la lucha de escuelas, resquebrajaron la fe y el espíritu constructivo que habían animado a las grandes síntesis teológico-filosóficas de los siglos XII y XIII, y van a determinar, en el siglo XIV, un ambiente crítico y escéptico que constituirá la decadencia y disolución de la Escolástica.

Un franciscano – Guillermo de Occam (1300-1350) – es el iniciador de la tendencia más característica de esta época. Su pensamiento representa, como hemos dicho, la reacción empirista y escéptica que suele seguir a toda época metafísica. Comienza Occam por exagerar el individualismo de Escoto: la doble afirmación de Aristóteles y de Santo Tomás según la cual sólo existen los individuos, pero la ciencia trata lo universal, es contradictoria. Si solo existen los individuos, ellos son el único objeto posible de nuestro conocimiento. Es cierto que poseemos conocimientos que no parecen referirse a ningún objeto individual. Así, el hombre, el triángulo, es decir, eso que llamamos conceptos o universales. La explicación, según Occam, es ésta: cuando conocemos con claridad poseemos el conocimiento concreto de lo individual, de Juan, por ejemplo. Pero cuando a Juan lo vemos de lejos tenemos un conocimiento confuso en que no podemos distinguirlo de otros seres parecidos, y a este conocimiento confuso le ponemos un nombre. Así decimos que es un hombre, palabra o término que puede aplicarse también a los otros objetos con que le confundimos. Si Juan se acercase más podríamos decir, por ejemplo, que es un militar, concepto también, y como tal confuso, pero más cercano del conocimiento perfecto, propiamente individual. Con esta doctrina restaura Occam el nominalismo de Roscelino, y se coloca a dos pasos del escepticismo, porque, si no hay conocimiento más que de lo individual y concreto, ¿cómo poseer el conocimiento universal y necesario de las leyes científicas?.

Las formas inteligibles, la materia individualizadora y demás conceptos metafísicos son para Occam entidades inútiles e imaginarias. Occam enuncia un principio, que él llama de economía del pensamiento: entia non sunt multiplicanda sine necessitate (los entes no deben multiplicarse sin necesidad); o bien: no expliques por lo más lo que puede explicarse por lo menos.

sábado, 11 de abril de 2009

Historia del Pensamiento Moderno: Inscripción 2009

Historia del Pensamiento Moderno
Inscripción 2009


El Centro de Humanidades Josef Pieper informa que durante la semana próxima se realizarán las inscripciones corespondientes al Curso sobre "Historia del Pensamiento Moderno" - 2009, cuya clase inaugural será el día sábado 18 de Abril a partir de las 10 hs. en el CEDIER (Centro Diocesano de Estudio y Reflexión) del Obispado de Mar del Plata.

En esta oportunidad, abrirá el ciclo el Padre Gabriel Delgado, actual Rector del Seminario de La Plata, con el tema: "Guillermo de Ockham y su influjo en el pensamiento filosófico moderno".

Los interesados pueden inscribirse en el Pasaje Catedral 1750 – 2º Piso (al lado de la Catedral de MdP), desde el Lunes 13 al Viernes 17 de Abril, en el horario de 17.30 a 21.30 hs, o dirigirse directamente a la Clase Inaugural del sábado, 30 minutos antes del inicio.

miércoles, 8 de abril de 2009

Guillermo de Ockham - Fernand van Steenberghen

Guillermo de Ockham
Fernand van Steenberghen


Material de Lectura para la Primera Clase Magistral del Curso de Historia del Pensamiento Moderno.


Vida y Obras

Nacido hacia 1285 en el condado de Surrey, Guillermo estudió artes liberales (antes de 1309) y la teología (1309-1315) en Oxford. Bachiller bíblico en 1315, bachiller sentenciario en 1317, enseñó hasta 1324 sin llegar al magisterio, razón por la cual se lo conoce con el nombre de Venerabilis Inceptor. Denunciado en Avignon, en 1323, por sus enseñanzas, es citado a la corte papal en 1324. El proceso se arrastró lentamente sin llegar a una condenación. A fin de mayo de 1328, habiendo tomado partido por los espirituales contra Juan XXII, Ockham huyó de Avignon y encontró refugio en la corte de Luis de Baviera, primero en Pisa, después en Munich (1329), donde se comprometió a fondo en el conflicto político-religioso entre el Emperador y el Papa. Excomulgado desde junio de 1328, trató de reconciliarse con la Iglesia y con su orden después de la muerte de Luis de Baviera (1347), pero murió en 1349 y se ignora si había obtenido su perdón.

Los escritos filosóficos de Ockham comportan la Expositio aurea, la Summa logicæ, la Expositio super libros Physicorum y las Quæstiones super libros Physicorum, las Summulæ in libros Physicorum y, por último, diversos opúsculos. Entre los escritos teológicos, muchos tienen una importancia considerable para la filosofía: la Ordinatio o comentario sobre el primer libro de las Sentencias, sobre todo el prólogo de ese comentario, donde el autor desarrolla largamente su teoría del conocimiento; los siete Quodlibeta, el Tractatus de prædestinatione.


Doctrinas Principales


Teoría del conocimiento.

La sensación es una forma intuitiva de conocimiento, pues alcanza al existente. En cuanto al conocimiento intelectual, que prolonga la sensación, puede ser intuitivo o bien abstractivo. El pensamiento intuitivo es aquel que capta la existencia (o la no existencia) de las realidades individuales, datos de la experiencia sensorial o de la experiencia interna; es el conocimiento más perfecto, único que es plenamente objetivo y evidente; empero Dios podría, por una intervención sobrenatural, en virtud de su potencia absoluta, causar en nosotros una intuición en la ausencia de su objeto. El conocimiento abstractivo es, en un primer sentido de la expresión, el que descuida la existencia de su objeto para no detenerse sino en su contenido; en un segundo sentido, es el conocimiento de un objeto de pensamiento abstraído de muchos individuos o universal.

Profesor: P. Gabriel Delgado

Pbro. Dr. Gabriel Delgado
Profesor del Centro Pieper
Ciclo 2009 / 2016


Gabriel Horacio Delgado, nacido en Buenos Aires el 22 de septiembre de 1961.

Estudió en el Seminario de la Inmaculada Concepción de la Arquidiócesis de Buenos Aires y fue ordenado sacerdote el 14 de noviembre de 1987.

Ejerció el ministerio sacerdotal en distintas parroquias de la Arquidiócesis de Buenos Aires. En 1998 se graduó de Doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma, con una tesis sobre “La verdad del ente futuro contingente según Santo Tomás de Aquino. Estudio Comparativo”.

De 1998 a 2001 fue profesor de Filosofía y Teología Dogmática en la Pontificia Universidad “Regina Apostolorum”, de Roma; y, desde 1999, es profesor de Teología Dogmática (Dios Uno; Creación y Antropología Teológica; Gracia; Sacramentos en General; Sacramentos en Particular) en el Seminario Mayor San José de La Plata.

Ejerció como Rector del Seminario Mayor San José de la Arquidiócesis de La Plata desde el 8 de diciembre de 2006 hasta agosto del año 2015. Allí manifestó, por casi nueve años, un especial interés en la formación integral (humana, intelectual, espiritual, artística, pastoral y comunitaria) de los seminaristas, de acuerdo con los lineamientos del Magisterio de la Iglesia.


El 9 de Agosto del 2015 asumió como párroco de Nuestra Señora de la Merced de La Plata, donde actualmente ejerce su ministerio sacerdotal.

martes, 31 de marzo de 2009

Historia del Pensamiento Moderno - III Curso Anual 2009

Historia del Pensamiento Moderno 

III Curso Anual 2009


Clases Magistrales y Cafés Filosóficos
(en Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av. Luro 4344 1º Piso, salvo que se indique otra cosa)


1. “Ockham y su influjo en el pensamiento filosófico moderno”
P. Gabriel Delgado
(18 de Abril) Ce.Di.E.R. (Centro Diocesano de Estudio y Reflexión), del Obispado de Mar del Plata, Pasaje Catedral 1750.

2. “Humanismo y Renacimiento”
Claudio Mayeregger
(16 de Mayo)

3. “Reforma protestante y pensamiento”
P. Sebastián Vivas
(6 de Junio)

4. “Revolución francesa, masonería y secularización de la cultura”
César Claps
(20 de Junio)

5. “Descartes y el racionalismo”
Gerardo Medina
(8 de Agosto) [*]

6. “El idealismo trascendental de Kant”
Alberto Caturelli
(22 de Agosto) [*]

7. “Hegel: dialéctica y filosofía de la historia”
P. Ignacio Andereggen
(29 de Agosto)

8. “La «otra» modernidad y el pensamiento de Pascal
Héctor Brunamontini
(17 de Octubre)

9. “El hombre moderno. Descripción fenomenológica”
P. Alfredo Sáenz
(31 de Octubre)

10. “El camino de la ciencia en la modernidad”
Mario Caponnetto (7 de Noviembre) [*]


[*] Estas fechas fueron modificadas, en relación a la programación original, por razones ajenas al Centro Pieper

lunes, 30 de marzo de 2009

Ética y Psicoterapia según Josef Pieper - Martín F. Echavarría

Ética y Psicoterapia según Josef Pieper
Martín F. Echavarría


Versión modificada de la comunicación del mismo título presentada en el Congreso Internacional de Filosofía “Josef Pieper y el pensamiento contemporáneo”, Pontificia Universidad Católica Argentina, Buenos Aires, 19 y 20 de agosto de 2004.


Resumen: La relación entre ética y psicoterapia está presente en los escritos de Freud mismo, aunque sea en perspectiva “post-moral”. Otros psicólogos contemporáneos (Fromm, Seligman, etc.) han señalado la relevancia de la noción clásica de virtud. Pero, aún antes que ellos, el filósofo católico Josef Pieper había subrayado la importancia de la virtud para la caracterología y la psicoterapia, poniendo de manifiesto los puntos de contacto entre la moral de santo Tomás de Aquino y la Psicología individual de Alfred Adler, así como la interpretó el psiquiatra y filósofo vienés Rudolf Allers. Una psicoterapia integral no apuntará a un mero equilibrio burgués de las emociones, sino a la excelencia. Por eso para Pieper no hay auténtica salud psíquica fuera de la virtud, la gracia y la mística.


1. Ética y caracterología

Un aspecto poco conocido de la obra de Josef Pieper es su visión de la psicología contemporánea. Este tema está dentro del campo natural de sus intereses, la antropología y la ética, y se pueden encontrar en sus escritos sobre estas materias importantes y lúcidas observaciones sobre la psicología, además de un par de artículos específicamente dedicados a este argumento. El centro en torno al cual giran estas consideraciones es el de la relación entre ética y psicología, y de ésta especialmente la psicoterapia.

Que el interés por el tema es muy genuino, lo atestigua su artículo de juventud “Objetividad y prudencia. Sobre la relación entre caracterología moderna y ética tomista” [1]. Aquí por caracterología moderna entiende principalmente la “psicología individual” de Alfred Adler [2], tal como fue interpretada por algunos discípulos suyos, como F. Künkel, E. Wexberg y especialmente el psiquiatra y filósofo católico Rudolf Allers [3]. El objetivo del artículo fue dar “una motivación para prestar atención y acentuar, más de lo que se hizo hasta ahora, la relación que hay entre la ética tomista y los resultados de la psicología individual” [4]. Se puede suponer que tal conexión con la problemática de la psicología influyó en la visión tan realista, en el sentido genuino del término, de la ética de Pieper.

sábado, 28 de febrero de 2009

Sobre la Dificultad de Creer Hoy - Josef Pieper

Sobre la Dificultad de Creer Hoy
Josef Pieper


Lo complicado de toda discusión sobre argumentos y contraargumentos en el terreno de la fe se explica porque la fe, estrictamente considerada, no se apoya en argumentos, al menos en formulables argumentos objetivos, ni tampoco, por consiguiente, puede ser inquietada por tales argumentos. Naturalmente es éste un modo un tanto equívoco de expresarse; pero la cuestión es, precisamente, complicada en grado extremo. De una parte, la fe no acontece, cuando versa sobre correcto objeto, así porque sí: eso es evidente. De otra parte, decidirse a creer no es simplemente consecuencia de una argumentación. Jamás se ve uno forzado a creer algo así como en razón de las leyes de la lógica. Dada su naturaleza, la fe no es justamente competente consecuencia de premisas. Si yo hago una cuenta, no puedo hacer otra cosa, de buenas a primeras, que reconocer el resultado; sencillamente, ni puedo, ni me sale oponer resistencia al conocimiento verdadero que allí se me muestra. Pero al creyente no se le muestra precisamente el hecho aceptado al creer; no está forzado en modo alguno por la verdad. Allí se da más bien la credibilidad de otro: precisamente de aquel que me asegura haberse producido lo que él dice. Es cierto que esa credibilidad puede comprobarse hasta cierto punto. De todas formas, pueden darse tantas razones en favor de la credibilidad de un testigo que sería imprudente y, por lo demás, quizá incluso incorrecto no creerle. Y sin embargo, no he de hacer eso, no he de creerle sólo por eso. Entre la clara y consecuente intuición de la credibilidad de un hombre, de una parte, y la confianza y fe que realmente le muestro, de otra, se da un acto voluntario, totalmente libre, al que nada ni nadie me pueden forzar, como tampoco se me puede imponer el que ame a una persona, por muy convincente y concluyentemente que se me haya puesto ante los ojos la conveniencia de amarla. Se puede admitir «de mala gana» que algo es así o ha ocurrido así, pero ni se puede amar de mala gana ni tampoco creer. Esto se encuentra ya en San Agustín en su comentario al Evangelio de San Juan: nemo credit nisi volens, nadie cree sino voluntariamente. Dado, por tanto, que la fe, por naturaleza, reposa en la libertad y surge de la libertad, es —como por lo demás lo es también el, nada religioso, dar crédito a otro en la ordinaria convivencia— un fenómeno indescifrable en un sentido específico, algo emparentado y vecino al menos del misterio.

Justamente eso hace comprensible, o al menos más comprensible, por qué se presenta una dificultad especial al hablar de motivos, de argumentos en relación a creer, como también en relación a no creer. En toda creencia lo decisivo no es el hecho, que se deja admitir e incluso rechazar más o menos convincentemente; lo decisivo es lo personal, el encuentro —se dice— entre la persona de un testigo que garantiza la verdad de un hecho con la persona del creyente, que, al aceptar el hecho, confía en la persona del garante. Eso no tiene nada que ver, en modo alguno, con «irracionalismo». Se trata en verdad de que una persona y sus cualidades —su credibilidad— son accesibles y captables por nuestro entendimiento de un modo diverso a como lo es, por ejemplo, un hecho natural exactamente medible.

Sócrates dijo una vez de sí mismo ser capaz de reconocer inequívocamente quién le amaba. ¿En qué se puede reconocer esto? Nadie, ni siquiera Sócrates, ha sido capaz de dar a esa cuestión una respuesta resultante de una demostración racional. Y, sin embargo Sócrates mantendría que no se trata en modo alguno de un sentimiento meramente subjetivo, de una impresión irracional, sino de un conocimiento objetivamente verdadero, logrado en el encuentro con la realidad. ¿Cómo se pueden aducir razones, o atenerse a razones que pueden aparecer plausibles a otro o incluso a cualquiera? Muy presumiblemente, al producirse el acto de fe —la fe es, ante todo, tanto como creer a alguien—, puede haber muchos modos imprevisibles de cerciorarse que significan algo para ese determinado individuo, pero que no dicen nada a un tercero. Por eso es totalmente comprensible, aunque se olvide continuamente, que la decisión de creer se localiza naturalmente en la historia personal del mismo creyente. A uno, mientras contempla la catedral de Rouen, se le depara de pronto la certeza de que la «plenitud» tiene que ser el signo de la revelación de Dios, mientras que a otra persona, como Simone Weil relata de sí misma, acepta la verdad de Cristo al ver resplandecer, conmovida, la proximidad de Cristo en el rostro de un comulgante. ¿Quién quiere ponerse a juzgar el peso, la validez de tales razones? Esto, pienso, ha de ponerse en claro antes de pasar a hablar —por lo demás, ahora mismo— de argumentos formulables, lo que naturalmente es razonablemente posible, o, como aquí va a ser más bien el caso, de contraargumentos de objeciones, de dificultades.

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