La Herejía Arriana
Hilaire Belloc
La primer gran Herejía que dividió las aguas de la Cristiandad en el siglo III d.C., y que duró tres siglos en sus más graves efectos, es relatada aquí por Hilaire Belloc en su contexto histórico y social con el interés que merece un tipo de mal que volvería a repetirse bajo diversas formas en el transcurso de los siglos. La herejía no es un tema fósil sino materia de interés permanente y ciertamente vital. Los que creen que el tema de la herejía puede despreciarse porque la palabra les suena anticuada y porque se relaciona con algunas disputas abandonadas desde hace mucho, están cometiendo el error común de pensar con palabras en lugar de pensar con ideas.
Introducción: Herejía
¿Qué es una herejía y qué importancia histórica tiene?
Al igual que la mayoría de los vocablos modernos, “herejía” se usa en forma vaga y diversa. En forma vaga, porque el espíritu moderno es tan enemigo de la precisión en las ideas como enamorado de la precisión en la medida. En forma diversa porque, según el hombre que la emplea, puede representar cincuenta cosas diferentes.
Hoy, en la mayoría de las personas (de habla inglesa), la palabra “herejía” evoca disputas pasadas y ya olvidadas, un viejo prejuicio contra el examen racional. Se considera, pues, que la herejía no es de interés actual. El interés en ella ha muerto, pues trata de temas que nadie toma ya en serio. Se concibe que un hombre pueda interesarse en una herejía de curiosidad arqueológica, pero si ese hombre afirma que dicha herejía ha tenido gran efecto en la historia y que aún hoy es de viva actualidad, difícilmente será comprendido.
Sin embargo, el tema de la herejía en general es de la mayor importancia para el individuo y para la sociedad, y la herejía, en su significado particular (que es el que tiene en la doctrina cristiana) presenta un interés especial para el que quiera comprender a Europa, el carácter de Europa y la Historia de Europa. Porque toda esa Historia, desde la aparición de la religión cristiana, ha sido una historia de luchas y de mutaciones, precedidas en gran parte por variaciones de la doctrina religiosa, a menudo, si no siempre, motivadas por ellas y siempre acompañadas por ellas. En otras palabras, “la herejía cristiana” es un tema de primordial importancia para la comprensión de la historia europea, porque, junto con la ortodoxia cristiana, es la constante compañera y la agente de la vida europea.
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