
martes, 30 de agosto de 2022
El Encuentro de la Filosofía Cristiana con la Filosofía Pagana en el “Diálogo con Trifón” de san Justino Mártir - Hugo Costarelli Brandi

sábado, 27 de agosto de 2022
San Ignacio de Antioquía [02] - Benedicto XVI

jueves, 25 de agosto de 2022
Monseñor Jorge Luis Lona In Memoriam - Mario Caponnetto

El pasado 19 de agosto, tras una larga y penosa enfermedad, murió en la ciudad de Mendoza en la que residía, Monseñor Jorge Luís Lona, Obispo Emérito de la Diócesis de San Luís. Con él se fue un auténtico pastor, un dignísimo sucesor de los Apóstoles, un acabado ejemplo de lo que ha de ser un obispo según el designio de Cristo que edificó su Iglesia sobre el cimiento inconmovible de Pedro y los Apóstoles. Y eso fue, ante todo y sobre todo, Monseñor Lona: un apóstol, el siervo bueno y fiel que bien pudo decir con San Pablo: “libré el buen combate, cumplí mi carrera, conservé la Fe” (II Timoteo, 4, 6).
Ateo declarado en su juventud, la gracia del Señor lo tocó. Su vida fue una “aventura de la gracia”. Aventura que lo llevó de sus errores juveniles a abrazar la Fe verdadera, primero, luego el sacerdocio y, finalmente, como culminación de este camino de gracia, su ascensión al episcopado.
Recordamos al respecto dos comentarios que nos hizo, en ocasiones distintas, acerca de su elevación al orden episcopal. El primero, expresión de ese gran sentido del humor tan característico en él, fue que su designación como obispo había que tomarla como “una humorada del Padre Eterno”. Es que su designación episcopal fue la mayor sorpresa de su vida: jamás la imaginó, menos la deseó; tal vez quiso exclamar como María que el Señor había puesto su mirada en la pequeñez de su siervo. Así de humilde, sin afectación alguna y con cristiana ironía, era Monseñor Lona.
miércoles, 24 de agosto de 2022
Noé, Daniel y Job: Lectio divina de Ez 14,12-23 en la Tradición de los Padres de la Iglesia - P. Pedro Edmundo Gómez OSB

domingo, 21 de agosto de 2022
Noé, Daniel y Job: tres clases de Hombres que alcanzan la Libertad en tres Estados de Vida (Lectio Divina de Ez 14, 12-23 en la Tradición de los Padres de la Iglesia) - P. Pedro Edmundo Gómez OSB

jueves, 18 de agosto de 2022
Introducción a la Ética de Santo Tomás de Aquino [Curso Presencial / Virtual] - Mario Caponnetto

domingo, 14 de agosto de 2022
El Mártir y su Gloria: una Nueva Categoría Estética y Espiritual en los Padres de la Iglesia - Panel

sábado, 13 de agosto de 2022
San Clemente Romano [01] - Benedicto XVI

martes, 9 de agosto de 2022
¿Quiénes son los Santos Padres de la Iglesia? Su Importancia y Actualidad - Claudio Mayeregger

sábado, 6 de agosto de 2022
Aproximación a los Padres de la Iglesia (y Escritores Eclesiásticos) - XVI Curso Anual 2022 del Centro Pieper

jueves, 4 de agosto de 2022
[Pieper Junior] ¿Qué o Quién Soy? Introducción a la Antropología - Matías Navós Iglesias

domingo, 31 de julio de 2022
La Obediencia en Castellani - P. Jorge Hidalgo

sábado, 23 de julio de 2022
Delicia Giachino In Memoriam - Antonio Caponnetto

sábado, 16 de julio de 2022
Nuevo Libro: Esquiú, ¿Prócer Liberal o Teólogo de la Cristiandad? - Sergio Raúl Castaño

domingo, 3 de julio de 2022
El “Factor Genta” en la Guerra de Malvinas - Nicolás Kasanzew

lunes, 27 de junio de 2022
Españoles en la Gesta de Malvinas - Sebastián Sánchez

sábado, 25 de junio de 2022
El “Factor Genta” y los Hermanos Caponnetto - Alejandro Speroni

domingo, 12 de junio de 2022
Reflexiones sobre Malvinas con Ocasión de los 40 años de la Guerra Justa - Antonio Caponnetto

lunes, 6 de junio de 2022
Primer Rosario de Varones en Mar del Plata [Argentina] - Cristian Rodríguez Iglesias

lunes, 23 de mayo de 2022
Manías Progresistas - Mons. Héctor Aguer

[InfoCatólica/CentroPieper] ¿Qué es el progresismo? Me refiero al eclesiástico, que a semejanza del secular, mira hacia el futuro como si el mundo y la Iglesia estuvieran en marcha, evolucionando siempre hacia lo mejor. Podríamos considerar al evolucionismo como una especie de epónimo del progresismo religioso. Éste constituye un sistema de ideas y actitudes «de avanzada», que se despega orgullosamente de toda adhesión a la Tradición.
El así llamado modernismo de principios del siglo XX fue descrito y condenado por San Pío X, en la Encíclica Pascendi dominici gregis y el Decreto Lamentabili sane exitu. En él confluían una filosofía de cuño kantiano (racionalista) –que repudiaba el pensamiento aristotélico-tomista–, los estudios positivos de la Sagrada Escritura de inspiración protestante–liberal y el afán de igualar la cultura cristiana con la que reinaba en una Europa configurada por las revoluciones del siglo XIX, las cuales tenían su raíz en la Revolución Francesa de 1789, y su iluminismo. Los modernistas padecían una especie de incomodidad, como si fuesen ajenos o hubieran quedado afuera de lo que la Edad Moderna proponía. Además, reinaba en el modernismo la confusión entre la doctrina, sus contenidos y los modos de expresión. En este capítulo, el progresismo posconciliar lo supera ampliamente. San Vicente, monje galo-romano del Monasterio de Lerins, a mediados del siglo V, había distinguido en su Commonitorium entre la expresión de la Verdad cristiana, que lógicamente se reubicaba en las diversas épocas y culturas expresándose de un modo nuevo (nove), pero sin modificaciones o añadidura de cosas nuevas (nova).
El progresismo católico se desarrolló bajo el influjo del llamado «espíritu del Concilio». El Vaticano II (1962–1965) aprobó 14 documentos casi por unanimidad; en ellos se presentaba el catolicismo «puesto al día», en virtud de una clara intención de aggiornamento. Las discusiones y enfrentamientos esbozados ya en los debates conciliares, se agravaron posteriormente en divisiones dolorosas que confundieron a muchos sacerdotes y fieles. Hay recordadas expresiones de Pablo VI, que invitan a la circunspección en la valoración del Concilio, y permiten reconocer la gravedad de los años que le siguieron con la imposición de las arbitrariedades progresistas: «Esperábamos una floreciente primavera y sobrevino un crudo invierno»; «por alguna rendija el humo de Satanás se ha introducido en la Casa de Dios».
lunes, 11 de abril de 2022
María Lilia Genta ¡Presente! - Nicolás Kasanzew

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